Viviendas suntuarias dejaron de ser el motor de la construcción
Fuerte desarrollo en edificios de nivel medio modera caída del sector
El mercado de la construcción muestra en los últimos tiempos una menor propensión a la edificación de viviendas suntuosas destinadas a familias de ingresos altos y una mayor incidencia de las viviendas de nivel medio. El estancamiento del mercado de alto poder adquisitivo y el surgimiento de nuevos incentivos para los proyectos más económicos, están detrás de ese cambio de tendencia.
Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el volumen físico de construcción durante el primer semestre de 2012 registró una caída de 15,8% respecto a igual período del año anterior. Se trata del primer retroceso luego de cuatro semestres consecutivos de fuerte expansión.
Sin embargo, no todos los tipos de vivienda redujeron su construcción en el semestre. La caída se debió a un retroceso de 34,6% en el desarrollo de edificios suntuarios –con ascensor y calefacción–. Se trata de una segunda caída consecutiva, aunque en esta oportunidad, la más pronunciada desde el segundo semestre de 2002 cuando se registró el peor momento de la última crisis económica que enfrentó el país.
Por otra parte, las torres medianas –en una clasificación desde el punto de vista económico–, registraron un importante crecimiento durante el primer semestre de 2012, con un nivel físico de construcción 48,1% más alto que en igual período del año anterior.
Desde el segundo semestre de 2010, la construcción de viviendas para familias de ingresos medios empezó a dinamizarse. De hecho, durante el año 2011 se duplicó la construcción de esas viviendas respecto al año anterior.
La importante demanda de soluciones habitacionales por parte del segmento socioeconómico medio se agrega a una serie de incentivos fiscales, como motores del mercado de la construcción. Los beneficios vienen por el lado de la Ley de Promoción de la Vivienda de Interés Social, aprobada en agosto de 2011 y reglamentada en octubre de ese año. Si bien los nuevos incentivos comenzaron a pesar en el primer semestre de 2012, es de esperarse que el mayor impacto se registre tanto en la segunda mitad del año pasado como en 2013, cuando inician los principales proyectos amparados en la nueva reglamentación.