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Diego Forlán ha acaparado toda la atención y expectativa en el comienzo del año debido a lo que sería su primera actuación como entrenador y nada menos que en Peñarol.

Antes del parate por la pandemia mundial por coronavirus, a su equipo no le había ido bien. Si se hace un balance de lo que fueron sus cinco presentaciones oficiales –tres por el Torneo Apertura y dos por Copa Libertadores–, logró ganar dos encuentros, uno por cada certamen y el equipo futbolísticamente no convenció a nadie.

Durante los cinco meses en los que se paró el fútbol, Forlán trabajó a destajo –mucho en lo físico para intentar poner al día a sus futbolistas– y en su vuelta en el clásico del domingo pasado, Peñarol mostró poco.

La falta de dinámica obvia se hizo sentir, al igual que en su rival eterno. Ese partido no fue dirigido por Diego ya que estaba suspendido y lo hizo su hermano Pablo.

Poco cambiará de su estrategia para el encuentro de este domingo en el Estadio Campeón del Siglo contra Boston River.

Realizará una sola variante en el equipo titular haciendo ingresar al delantero español Xisco Jiménez en lugar del suspendido Matías Britos.

Rodrigo Abascal se mantiene en la zaga y no reaparecerá aún Fabricio Formiliano en la zaga. 

Eso implica no solo que confía en sus futbolistas, sino que además, terminaron bien físicamente en un torneo que a partir de ahora tendrá una seguidilla muy importante. Estos últimos días han sido un poco desgastantes para Forlán debido a que si bien quedó habilitado a dirigir –le faltaba cumplir un partido, pero al no tener antecedentes, podrá volver a la cancha–, el jueves se conoció la denuncia de la Comisión Disciplinaria de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) a raíz de declaraciones públicas que realizó el pasado miércoles y que generó la reacción y el apoyo de la Asociación Uruguaya de Entrenadores de Fútbol (Audef).

El DT deberá comparecer ante la Comisión de Ética de la AUF porque criticó el profesionalismo de los integrantes de la Comisión Disciplinaria.

Enfrente estará un viejo amigo y conocido de la selección nacional: Sebastián Abreu. El Loco es jugador-técnico y si bien el 20 de octubre del año pasado ya jugó con su equipo en ese escenario y perdió 1-0, esta vez será la primera en la que será además entrenador.

Eso sumado a que enfrentará a su amigo Diego Forlán le da un morbo especial a este partido en el cual Peñarol está obligado a volver a sumar de a tres, algo que no consigue desde la primera fecha, mientras su rival va por dar un gran batacazo.

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