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Nació en Montevideo, en el sanatorio Italiano, hace 55 años, pero hasta los 9 años vivió en la calle Bernabé Rivera, en la ciudad de Artigas. Cardióloga de profesión, estudió en la Universidad de la República y se sumó al Partido Socialista en la clandestinidad, cuando la dictadura (1973-1985) recibió su golpe de gracia en 1984.

Senadora desde 2000 (ocupó una banca en la Cámara de Representantes entre 1995 y 2000), Mónica Xavier asumirá hoy la presidencia del Frente Amplio, en la reunión del plenario que el partido de gobierno realiza en la ciudad de Florida, tras ganar con luz la interna de mayo. Lo hará con la presencia del expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), con quien tiene un feeling especial desde siempre.

Trabajó junto a él en la campaña previa a favor del voto verde, un referéndum realizado en abril de 1989 para derogar o mantener la ley de Caducidad, que amnistió a militares por delitos cometidos en el período de facto.

En la campaña de 2004, que llevó por primera vez al Frente Amplio al gobierno desde su fundación en 1971, Vázquez la eligió como una de las tres coordinadoras de la carrera electoral.

Sin embargo, su defensa por la despenalización del aborto, aprobada en la pasada legislatura la convirtió en blanco de críticas y de un distanciamiento con el presidente. Vázquez vetó la ley y posteriores críticas de los socialistas, llevaron al presidente a renunciar al partido.

Asmática y con un humor particularmente irónico, según cuentan sus colaboradores más íntimos, Xavier tiene detrás de su exposición pública una vida de madre soltera que genera admiración entre sus colegas del Parlamento. Con Daniel (10) y sus dos mascotas (una lora llamada Shakira y un canario de nombre Manya) comparte su hogar en el barrio La Bondiola, “ahora llamado Pocitos Nuevo”, se queja. Por eso cada día debe alternar las largas y a veces tediosas sesiones en la Cámara de Senadores, las interminables horas de comisión y la actividad política, con la tarea doméstica de ir a llevar a la escuela a su hijo, hacerle la comida o llevarlo a la plaza. Interrogada por El Observador acerca de sus señas personales, Xavier piensa y responde a las risas: “Son todas muy de histérica, (porque) cada uno tiene su neurosis. Mi seña es ponerme chalinas, un trapito arriba de los hombros. Ahora agarro la colcha de retazos”.

La llegada de la senadora socialista al sillón de la coalición de izquierda, que hasta ahora solo habían ocupado el general Líber Seregni, Vázquez y Jorge Brovetto, ya genera inquietudes en filas que responden al presidente José Mujica. Xavier, además de ser una figura cercana al vazquismo, ganó la elección con el apoyo del vicepresidente Danilo Astori y su coalición de sectores, el Frente Líber Seregni. Ante ello, Xavier ha insistido con la intención de mantener diálogo con el presidente Mujica. El próximo miércoles 4 de julio tiene agendada una entrevista mano a mano con el mandatario. A ella, de todos modos, le quitan el sueño otras cosas más simples, como un fin de semana descalza en Parque del Plata.
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