Todo parecía tan sencillo... El claro favoritismo marcado por la tabla de posiciones. La cancha. Los problemas de un rival que era dirigido por el gerenciador deportivo.
La tarde comenzó a ritmo de trámite para la viola. Si hasta el viento ofició de compinche para meter a Plaza en su arco. Defensor marcó la cancha de entrada. Suárez y Zunino metidos en territorio enemigo y los tres zagueros en el mediocampo para rodearle la manzana al elenco de Colonia que se sintió incómodo.
Bajo las circunstancias narradas era una simple cuestión de esperar el momento. Ocurrió a los 14 minutos. Un regalo de Fernández que pretendió pasarle la pelota atrás a su golero, fue aprovechado por Maxi Gómez que, apelando a su astucia, fue por la pelota para poner el 1 a 0.
La tranquilidad ganó el Franzini. Defensor fue un placer a la vista. Subieron los volantes por afuera, tocaron los del medio y Maxi Gómez fue una amenaza constante ante un Plaza que se diluía. A modo de ejemplo, apenas remató una vez al arco en todo el primer tiempo y no generó una sola situación de gol.
Bueno se perdió el segundo y sobre la hora del primero tiempo Benavídez estuvo a punto de marcar. El primer tiempo se apagó en medio de un clima dominado por la paz. Defensor seguía lider y a Plaza parecía no incomodarle el resultado.
Pero aquellas sensaciones del primer tiempo se modificaron rápidamente. Defensor se vio de pronto jugando contra el viento y aquella calma se transformó en locura. Fue en un abrir y cerrar de ojos. Algunos andaban por el baño todavía cuando Plaza empató el partido ni bien arrancó el segundo tiempo. Curiosamente el gol fue un calco del primero. Nicolás Correa la dejó corta, el golero Reyes estaba adelantado y Castellanos aprovechó el error y metió la pelota en el arco.
Inesperadamente Defensor se dejó gobernar por los nervios. Se malhuromó y lo que parecía tan sencillo, se transformó en un martirio.
Jugadores e hinchas pusieron más el foco en el árbitro Cunha que en el juego y Plaza sacó provecho de la locura.
Con el viento a su favor, los de Colonia pasaron de dominados a dominadores.
Waller y Caseras empezaron a gobernar el mediocampo. Díaz fue patrón en el fondo y en un abrir y cerrar de ojos Plaza encontró el segundo gol. Otra desinteligencia del fondo violeta y la pelota le quedó servida a Castellanos que definió por arriba de Reyes.
Con la ventaja en el marcador Plaza se recostó en el fondo. Plantó un bloque defensivo bien parado y esperó a un Defensor que no salía de su sorpresa. Con Cabrera sin aparecer, el único capaz de generar peligro era Maxi Gómez, como lo hizo en un tiro libre que se perdió apenas afuera.
Los hinchas le empezaron a pedir cambios al técnico recordando que "¡hay que ganar, Acevedo!".
Fue así que el entrenador mandó a Facundo Castro y Carneiro. Eso determinó que Gómez se volcara sobre la derecha. Y la viola empezó a chocar contra el muro defensivo del equipo de Colonia.
Se enloqueció, se empezó a repetir en centros. Y lo que es peor metió cuatro hombres arriba ya que Cabrera se fue cerca del área. El medio quedó sin gestación de juego. Y fue tan a lo loco que se desprotegía atrás.
Hasta que se concretó lo inevitable. Contra de Plaza iniciada por Ramos y golazo de Puppo que quedó mano a mano con Reyes y la tocó suave a la red.
Para no sufrir contratiempos ni verse sorprendidos, los blancos de Colonia acomodaron piezas. Furia fue a la derecha y cuando fue necesario Baltasar Silva se metió entre los zagueros.
Defensor fue a lo loco. Los zagueros terminaron arriba y terminó defendiendo Zunino. Para colmo de males Carneiro se hizo expulsar por agredir a un rival y la historia se cerró. Aquella que se inició como una tarde tranquila y sencilla se terminó complicando para un Defensor que perdió la punta.l
Bueno se perdió el segundo y sobre la hora del primero tiempo Benavídez estuvo a punto de marcar. El primer tiempo se apagó en medio de un clima dominado por la paz. Defensor seguía lider y a Plaza parecía no incomodarle el resultado.
Inesperadamente Defensor se dejó gobernar por los nervios. Se malhuromó y lo que parecía tan sencillo, se transformó en un martirio.
Jugadores e hinchas pusieron más el foco en el árbitro Cunha que en el juego y Plaza sacó provecho de la locura.
Con el viento a su favor, los de Colonia pasaron de dominados a dominadores.
Waller y Caseras empezaron a gobernar el mediocampo. Díaz fue patrón en el fondo y en un abrir y cerrar de ojos Plaza encontró el segundo gol. Otra desinteligencia del fondo violeta y la pelota le quedó servida a Castellanos que definió por arriba de Reyes.
Con la ventaja en el marcador Plaza se recostó en el fondo. Plantó un bloque defensivo bien parado y esperó a un Defensor que no salía de su sorpresa. Con Cabrera sin aparecer, el único capaz de generar peligro era Maxi Gómez, como lo hizo en un tiro libre que se perdió apenas afuera.
Los hinchas le empezaron a pedir cambios al técnico recordando que "¡hay que ganar, Acevedo!".
Fue así que el entrenador mandó a Facundo Castro y Carneiro. Eso determinó que Gómez se volcara sobre la derecha. Y la viola empezó a chocar contra el muro defensivo del equipo de Colonia.
Se enloqueció, se empezó a repetir en centros. Y lo que es peor metió cuatro hombres arriba ya que Cabrera se fue cerca del área. El medio quedó sin gestación de juego. Y fue tan a lo loco que se desprotegía atrás.
Hasta que se concretó lo inevitable. Contra de Plaza iniciada por Ramos y golazo de Puppo que quedó mano a mano con Reyes y la tocó suave a la red.
Para no sufrir contratiempos ni verse sorprendidos, los blancos de Colonia acomodaron piezas. Furia fue a la derecha y cuando fue necesario Baltasar Silva se metió entre los zagueros.
Defensor fue a lo loco. Los zagueros terminaron arriba y terminó defendiendo Zunino. Para colmo de males Carneiro se hizo expulsar por agredir a un rival y la historia se cerró. Aquella que se inició como una tarde tranquila y sencilla se terminó complicando para un Defensor que perdió la punta.l