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El 12 de diciembre de 1895 don Augusto López, quien se dedicaba a la elaboración y venta ambulante de bebidas en el puerto de Montevideo, por fin se decidió a alquilar una pieza en el Mercado Central y abrir allí un boliche que la historia terminó por convertir en un clásico de Ciudad Vieja: el Baar Fun-Fun.

Hoy, 116 años después, el mítico bar de Ciudadela 1229 abre una vez más sus puertas para recibir a cuanto parroquiano quiera disfrutar de un buen momento, un buen trago y una buena música, que en esta ocasión estará a cargo del Trío Tres del Sur, el Trío “Chino” Hernández y el Trío Fabián Marquisio, así como también del rezongo tanguero conformado por Edid Ábalos, Carlos Pecoy, Jorge de Brum, Nelson Pino, Ricardo Olivera y Tabaré Leyton en voces, Edison Bordón en bandoneón y Luis Martínez en guitarra.

Quienes esta noche se acoden al mostrador del Fun-Fun deberán, ineludiblemente, acompañar la velada con la clásica uvita creada por López en el último cuarto del siglo XIX y que aún hoy, cuatro generaciones después, la casa sigue sirviendo como carta de presentación de lo que significa estar parado en el Fun-Fun: un lugar con una magia particular, un lugar que no es para jóvenes ni para veteranos ni para la gente a la que solo le gusta el tango. Un lugar único en el que la uvita –una mezcla de vino blanco, rosado, azúcar y alcohol– encendió la inspiración de figuras notables, como Julio Sosa, Juan D’Arienzo, Astor Piazzolla, Mariano Mores, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Francisco Canaro y Carlos Gardel, quien en 1933, luego de paladear el sabor de la uvita, le dedicó un tango cantado a capela y autografió una foto que aún se exhibe en el local.

Como “El Mago” fue y sigue siendo uno de los personajes más emblemáticos que visitaron el Fun-Fun, los propietarios dejaron a un costado, casi como si fuera un monumento, la silla y la mesa que ocupó el artista durante su paso por el boliche.

Pero no solo estos grandes maestros del 2x4 dejaron su huella en el Fun-Fun. A lo largo de su historia, el boliche fue frecuentado por Alejandro Dolina, Fito Páez, Jorge Porcel, Dady Brieva, Danny Glover, Bryan Adams, Jorge Drexler, Jaime Roos, Rubén Rada, Fernando Cabrera y hasta la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Con todo esto, sabiendo que el mostrador de esta noche, que servirá como el hombro de un amigo, es el mismo que instaló López allá por 1895, darse una vuelta por el Fun-Fun para celebrar sus 116 años es una cita imperdible con la historia y la cultura. Una historia y cultura tan rica como el propio nombre del lugar, que viene de una anécdota muy pintoresca. Resulta que los clientes y amigos de López fueron los que le recomendaban que alquilara una pieza en el Mercado Central para instalar allí su negocio de elaboración y venta de bebidas, cosa que don Augusto, que era tartamudo, no se animaba a hacer preguntándose: “¿Fun, fun, funcionará?”.
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