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El Índice de Presencia Internacional (IPI), una herramienta desarrollada por Gorman Lee que releva mensualmente las menciones a Uruguay en los doce medios más influyentes de Occidente, registró 270 referencias vinculadas a la economía entre enero de 2025 y junio de 2026. El repaso de ese conjunto permite reconstruir con bastante precisión qué aspectos de la economía uruguaya captan la atención de la prensa internacional y cuáles, en cambio, apenas aparecen en su cobertura.

Empecemos por el principio: los temas. De estas 270 menciones, apenas 19 (7% del total) estuvieron dedicadas a cuestiones de política macroeconómica como inflación, crecimiento, tipo de cambio o política económica. Al mismo tiempo, sólo 29 menciones (10,7%) tuvieron un tono negativo. El dato resulta interesante porque la cobertura económica internacional sobre los países vecinos suele estar fuertemente dominada por crisis cambiarias, inflación, deuda o ajustes fiscales. Uruguay, en cambio, aparece asociado a otro tipo de agenda.

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En la clasificación temática del IPI, el subtema económico más frecuente del período es Mercados, deuda e inversión, con 107 menciones. Sin embargo, detrás de esa categoría conviven historias muy distintas: la reorganización regional de Telefónica tras su venta a Millicom explica por sí sola 29 menciones; el mercado inmobiliario, Punta del Este y la llegada de capitales extranjeros reúnen al menos otras 13; mientras que la expansión internacional de empresas uruguayas como Saceem y NGE aporta ocho más. El segundo subtema en importancia es Comercio exterior, con 52 menciones centradas en los aranceles impulsados por Donald Trump, la carne vacuna, los vinos uruguayos, la hidrovía y el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. En conjunto, la conversación económica internacional parece girar mucho más alrededor de empresas, inversiones, infraestructura y comercio que de los indicadores tradicionales de la macroeconomía que hemos señalado en el párrafo anterior.

Ese patrón se vuelve todavía más evidente cuando Uruguay deja de ser una referencia secundaria y pasa a ocupar el centro de la noticia. Las 43 Menciones Principales (es decir, aquellas en las que la economía uruguaya constituye el eje central de la cobertura) se concentran en pocos temas: inversiones empresariales, clima de negocios, transición energética, hidrógeno verde, innovación tecnológica, infraestructura, comercio internacional y atracción de capitales. El Financial Times, por ejemplo, presenta a Uruguay como un caso de estabilidad institucional para los inversores internacionales, mientras que The Telegraph lo recomienda como destino para retirarse. Las excepciones existen (el conflicto por Cardama, el aumento de los combustibles, el ganado retenido frente a Turquía o algunos eventos climáticos), pero representan una porción muy chica del conjunto. De hecho, entre esas 43 menciones no hay una sola dedicada principalmente a la inflación, el déficit fiscal o la deuda pública.

La distribución del tono acompaña esa misma tendencia. De las 270 menciones económicas relevadas, 241 (89,3%) son positivas o neutras y sólo 29 (10,7%) son negativas. De hecho, la mayor parte de esas referencias críticas tampoco está vinculada a desequilibrios propios de la economía uruguaya, sino a factores externos o sectoriales. El caso más claro es el de Medio ambiente, segundo subtema más importante de toda la base con 57 menciones. Lejos de tratarse de una agenda exclusivamente ecológica, la mayoría de los artículos aborda cuestiones con impacto directo sobre la actividad económica: sequías y eventos climáticos extremos, la COP30 y la gobernanza climática, la disponibilidad de agua para los centros de datos o la transición energética. No sorprende, por eso, que 15 de las 29 menciones económicas negativas del período pertenezcan precisamente a este bloque temático.

Ya hemos visto qué ocurre cuando la economía uruguaya ocupa un lugar preponderante en la cobertura. Pero, ¿qué sucede en aquellas noticias donde aparece subordinada a otros acontecimientos o actores? También ahí la imagen se mantiene. De las 270 menciones económicas relevadas, 227 corresponden a Menciones Secundarias donde Uruguay no constituye el eje principal del artículo, pero sí forma parte de procesos económicos, comerciales o empresariales más amplios. Esa presencia no es casual ni esporádica. El País aporta 73 menciones; ABC, 47; Le Figaro, 32; Financial Times, 27; The Guardian, 21; Wall Street Journal, 18; Corriere della Sera, 15; Le Monde y The New York Times, 12 cada uno; The Telegraph, 9; y Süddeutsche Zeitung y The Economist, 2 cada uno. Aunque las agendas editoriales de estos medios son muy distintas entre sí, la representación de la economía uruguaya cambia sorprendentemente poco.

Después de dieciocho meses de relevamiento, el resultado parece bastante claro. Los 12 medios más influyentes de Occidente hablan poco de la economía uruguaya como un problema que deba resolverse y bastante más como un espacio donde se dan inversiones, innovaciones, acuerdos comerciales, desarrollos tecnológicos o proyectos de infraestructura. Esto no implica que no existan dificultades ni noticias negativas, sino que cuando la economía uruguaya consigue un lugar en la conversación internacional, suele hacerlo por razones diferentes a las que dominan buena parte de la cobertura económica del resto de América Latina.

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