"Ingresé en un equipo que venía renovándose y compartí cancha con algunos de los más veteranos como el gran Otto, el Sapo (Mauricio Sapiro), Carreta (Mauricio Previtali), el Chapa (Álvaro Chapital), el Comandante Caco (Joaquín Santoro), y algunos de una generación más joven como el Mago (Juan Pablo) Queirolo, Javier Brum y Gonzalo Gamba. Era un plantel bastante variado de edades, con referentes marcados. Cuando ingresamos los de la generación 1986 nos sentimos muy bien recibidos teniendo mucha participación en el equipo. Ahí comenzó mi vínculo con el Nono Queirolo que duró por los siguientes 20 años".
Dos años antes, en Curitiba 2002, ya se había puesto por primera vez la camiseta de Uruguay, en un torneo panamericano sub 16.
En Viña del Mar 2007, en un Panamericano junior (sub 21), Uruguay le jugó un partido memorable a Brasil, gol a gol, hasta que los brasileños lo quebraron sobre el final para llevárselo por 27-21.
"Éramos un plantel armado fundamentalmente por la generación 1986, con un muy buen equipo. De ahí teníamos figuras como Pablo Marrochi, Juan Andrés Abdala, Sebastián Iglesias (golero), Nicolás Fabra, Sebastián Noveri, Andrés Clement. Éramos un plantel muy aguerrido, fuertes en defensa y con buen lanzamiento desde los nueve metros".
El equipo era dirigido por Jorge Botejara con Queirolo y Héctor Sintas.
El bronce se escapó al perder con otra gran generación de Chile (Rodrigo Salinas, Erwin Feuchtmann) que se impuso 24-20 en el tercer puesto.
Con la celeste mayor, Spangenberg hizo escuela y patria. Perdió la cuenta de los torneos que jugó y ni que hablar de los goles anotados. Pero tiene momentos que están grabados para la eternidad.
"Recuerdo especialmente los Juegos Panamericanos de Río 2007, donde disputamos un gran partido por el tercer y cuarto puesto contra Cuba, que lamentablemente perdimos por un gol", contó.
Spangenberg y Gamba volverán al ruedo internacional
Gabriel Spangenberg y Gonzalo Gamba en los Juegos Panamericanos de Río 2007
En aquel torneo, Uruguay derrotó 29-26 en el debut a una selección muy fuerte y muy física de República Dominicana que había apostado por todo lo alto a la contratación de un técnico español. Luego se perdió 35-16 con Argentina y se le ganó con autoridad a México para firmar el pase a semis (31-21). En semis, se perdió 28-16 con Brasil y en la final por el bronce se hizo un partido espectacular ante un notable equipo de Cuba que se impuso 24-23 con un tiro libre en la hora de Pablo Marrochi que atajó el golero y dio en el palo.
"Otro recuerdo significativo es el Campeonato Panamericano en Canelones 2014, donde estuvimos muy cerca de clasificar al Mundial. En ese partido, perdimos el tercer y cuarto puesto contra Chile por un gol (24-25), que nos dieron vuelta en los últimos siete minutos. Fue increíble cómo se nos escapó esa oportunidad", recordó.
"Por último, uno de los momentos más importantes fue el Campeonato Sur Centroamericano clasificatorio para el Mundial de Egipto 2021, donde logramos vencer a Chile en el primer partido de una fecha crucial para asegurar nuestro pasaje al primer Mundial que jugaría Uruguay. Ese triunfo fue especialmente significativo, ya que veníamos de varios años sin poder ganarles". En efecto, la celeste no podía con Chile desde los Juegos Odesur de Buenos Aires 2006 donde el handball se disputó en Mar del Plata.
"La clasificación al Mundial fue una experiencia inolvidable. Lamentablemente, debido al entorno del covid-19, no pudimos disfrutarlo con nuestra familia, pero, sin duda, fue algo impresionante", expresó Spangenberg.
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Gabriel Spangenberg en el Mundial de Egipto 2021
Khaled Elfiqi / Pool / AFP
Ese torneo fue el más especial que le tocó jugar. "Fue el sueño más anhelado que tuve y que se demoró en cumplirse. Si bien estuvimos muchas veces cerca, siempre se nos escapaba, pero por suerte se nos dio finalmente. Fue espectacular todo lo vivido, la organización, la calidad de jugadores que había; lo único negativo fue la pandemia".
Con Colegio Alemán salió campeón en 2004, 2005, 2006, 2007, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2019, 2021, 2022 y 2024.
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Juan Andrés Sintas, Rodrigo Domínguez, Gabriel Spangenberg, Sebastián Schaffner, Alejandro Velazco, Sebastián Hornos y Gonzalo Gamba de Colegio Alemán
L. CARREÑO
Es decir que solo se le escaparon los títulos de 2008 y 2009, ganados por Scuola Italiana, el de 2018 también de Scuola y el de 2023 que lo conquistó Pontevedrés.
"Hubo algunos campeonatos federales muy emotivos en los cuales logramos sacar partidos que venían complicados y los pudimos dar vuelta. Recuerdo una final con Pontevedrés, que quedaban cinco minutos para terminar el partido e íbamos perdiendo por cuatro. Pero increíblemente logramos empatar el partido y forzar el alargue para ganarlo", expresó.
"Pero uno de los títulos más especiales que ganó con Alemán fue una Copa Montevideo, en el cual jugamos la final contra Londrinas de Brasil ganando por un gol. Hacía tiempo que no se jugaban estos campeonatos y ese partido fue espectacular. En esos torneos se jugaban cuatro partidos en tres días. Es más, creo que las semis se jugaron en la mañana de un domingo y la final a última hora del domingo a las 22. Ni te digo cómo se amaneció ese lunes (risas)".
En dos ocasiones, Spangenberg fue el MVP (jugador más valioso) de las finales del Federal. Una en 2021 y la otra en 2022.
"Todos los entrenadores que tuve me marcaron de una u otra forma. Empecé con el Cola (Ricardo Colamonicci) iniciando los primeros pasos en el deporte, después pasé con el Chacha (Héctor Sintas) con quien estuve muchos años de formativas, tanto de Alemán como de selección. Y luego ya en mayores con el Nono Queirolo en Alemán y con Jorge Botejara como técnico de la selección", expresó el armador derecho.
El equipo ideal de handball para Gabriel Spangenberg
Spangeberg armó un equipo con los mejores jugadores con los que le tocó jugar y optó por una formación para defender y otra para atacar.
Goleros: Sebastian "Cebolla" Iglesias, Felipe González y Christian "Pocho" Van Rompaey.
Armador derecho (su puesto): Máximo Cancio.
Armado central: Pablo Marrochi y Gonzalo Gamba.
Armado izquierdo: Alejandro Velazco y Diego Morandeira.
Punta derecha: Hermann Wenzel y Andrés Clement.
Pívot: Maximiliano Gratadoux, Juan Abdala y Facundo Listón.
Punta izquierda: Federico Rubbo y Pablo Brum.
Las rivalidades y los valores que le dejó el deporte
"En el ámbito local, el rival clásico siempre fue Scuola. En cuanto a los clubes más desafiantes han sido siempre los brasileños: Taubaté, Londrina y Pinheiros. Sin embargo, si me preguntás por un rival al que siempre quise vencer a toda costa, ese sería Chile. En mis inicios, teníamos una clara supremacía sobre ellos; cada vez que jugábamos, salíamos victoriosos. Pero con el tiempo, la situación cambió y enfrentamos un período en el que no logramos ganarles, perdiendo los partidos por marcadores amplios. Fue recién en la clasificación para el Mundial 2021 cuando logramos vencerlos, lo que permitió a Uruguay clasificar para su primer Mundial de handball", contó Spangeberg.
"Siempre voy a ser hincha del Alemán y estaré desde ese lado alentando por el equipo que cuenta con muchas figuras nuevas y con gran potencial para seguir haciendo historia. Fueron 30 años de dedicación a este deporte", expresó sobre su futuro.
Deportivamente le ofrecieron jugar al papi fútbol y lo está pensando. "Me gusta mucho el deporte, cualquiera sea y me caracterizo por dejar todo en la cancha. Además, quiero inculcarles los valores que da el deporte a mis hijos: el juego en equipo, la tolerancia, la perseverancia, el manejo de la frustración, el saber perder y también el saber ganar. Todo eso cuando te lo inculcan de chico es un hábito en la adultez.
"Así que seguiré activo, soy una persona competitiva que no me gusta perder a nada, así que haga lo que haga lo haré dando lo mejor de mí", concluyó.