El automovilismo uruguayo tiene en Gastón Irazú a una de sus figuras con mayor proyección. Durante su participación en el programa Quedó Picando del canal de streaming de El Observador, el piloto repasó su presente en la Fórmula 4 de Estados Unidos, categoría en la que actualmente se posiciona como líder a falta de dos fechas para el cierre del campeonato.
Irazú, quien comenzó su vínculo con el deporte motor a los seis años, siempre ha logrado adaptarse a los nuevos desafíos. "Mi principal virtud como piloto es la adaptabilidad. Me adapto muy rápido tanto a los autos como a los circuitos; es algo en lo que me siento muy fuerte", señaló el joven durante la entrevista.
Del karting a la alta competencia
El interés de Irazú por la velocidad no fue una imposición, sino una vocación temprana. Según relató, su pasión nació a los seis años, cuando su padre buscaba que practicara algún deporte. Tras intentar con el fútbol sin éxito, el joven encontró en el karting su verdadera pasión.
"Yo siempre fui fanático de los autitos Hot Wheels. Los pasaba jugando todo el día. Cuando mi padre me preguntó qué deporte quería hacer, le dije que me gustaban los autos", recordó.
Su formación comenzó en la escuelita de karting de San José, para luego integrarse a la Federación Uruguaya de Karting. A partir de 2018, inició una racha de cinco campeonatos nacionales consecutivos, un hito que le permitió proyectarse hacia el exterior.
El punto de inflexión ocurrió en 2022, cuando logró clasificar al Mundial de Rotax en Portugal, donde finalizó octavo entre 72 pilotos, convirtiéndose en el primer uruguayo en alcanzar una final de esa magnitud.
La carrera de un piloto de automovilismo en Uruguay es, en gran medida, un esfuerzo a pulmón. Irazú destacó el rol fundamental de su familia y el apoyo de empresas privadas que le permiten financiar sus temporadas.
"Mis presupuestos año a año se hacen más grandes. Por suerte, he logrado ganar becas por mis resultados que reducen los costos, pero es un camino muy costoso", admitió.
El desafío de la Fórmula 4 y el sueño de la IndyCar
Actualmente, Irazú compite en la Fórmula 4 estadounidense, una categoría que exige no solo talento al volante, sino una gestión logística y presupuestaria compleja. "Es un mundo muy competitivo. Mi objetivo es seguir el camino hacia la IndyCar. Es una categoría top, estamos hablando de la élite", afirmó.
A diferencia de otros pilotos que priorizan la Fórmula 1, Irazú confesó una preferencia por la IndyCar, argumentando que ofrece un espectáculo más dinámico y adrenalínico.
"La IndyCar tiene más adrenalina. A veces compiten en óvalos, donde ves tres autos a la par volando a 300 km/h en una curva", analizó.
En la Fórmula 4, la velocidad máxima de su monoplaza alcanza los 236 km/h, una cifra que cualquiera podría considerar altísima para un joven que recibió su libreta de conducir hace un año. Sin embargo, Irazú confesó que ya a los ocho años "manejaba a 100 kilómetros por hora" en los karts.
La preparación: entre el simulador y la pista
Debido a que reside en Uruguay y viaja a Estados Unidos o Canadá exclusivamente para las fechas de competencia, Irazú ha tenido que optimizar su entrenamiento.
Gran parte de su preparación técnica la realiza en un simulador doméstico, el cual utiliza para familiarizarse con los trazados y los puntos de frenado.
"Mi simulador es casero, pero me ayuda a agarrar feeling con la pista. Obviamente, si pudiera entrenar allá, estar con el equipo en el taller y probar el auto más seguido, los resultados podrían ser aún mejores, pero nos arreglamos con lo que tenemos", explicó.