Una investigación científica determinó que mantener una caminata diaria moderada de entre 3.000 y 5.000 pasos puede retrasar el deterioro cognitivo ligado al Alzheimer en un promedio de tres años en adultos con alto riesgo de padecer la enfermedad.
El hallazgo de Mass General Brigham
Un equipo de investigadores de Mass General Brigham, centro de investigación médica afiliado a la Universidad de Harvard, publicó un informe en la revista científica Nature Medicine en noviembre de 2025.
El trabajo analizó durante 14 años el impacto de la actividad física cotidiana sobre la acumulación de las proteínas amiloide-beta y tau, consideradas los marcadores biológicos centrales en la progresión del Alzheimer.
Los beneficios según la cantidad de pasos
El estudio observó que los adultos mayores sin pérdida cognitiva inicial, pero con niveles elevados de amiloide-beta en el cerebro, experimentaron diferencias sustanciales en el avance de la afección según su nivel de movimiento:
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Entre 3.000 y 5.000 pasos diarios: Se registró un retraso promedio de tres años en la aparición del deterioro cognitivo.
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Entre 5.000 y 7.500 pasos diarios: La protección frente a la pérdida de funciones cognitivas se extendió hasta un promedio de siete años.
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Nivel sedentario: Las personas inactivas presentaron una acumulación sustancialmente más rápida de proteína tau, acompañada de una pérdida más severa de la memoria y la capacidad funcional diaria.
El mecanismo protector en la salud cerebral
La investigación comprobó que el ejercicio físico no detiene por completo los depósitos iniciales de proteína amiloide. Sin embargo, la actividad regular se vinculó de forma directa con una menor acumulación de tau, la proteína responsable del daño neuronal letal.
Los especialistas a cargo de la publicación destacaron que fijar metas de caminata alcanzables para adultos mayores representa una alternativa accesible para modificar la trayectoria de la salud cerebral y ralentizar el avance de las enfermedades neurodegenerativas.