11 de septiembre de 2026 10:04 hs

Una investigación reciente determinó que sumar apenas cinco minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, como una caminata rápida, se asocia con una reducción del 10% en el riesgo de muerte prematura en la mayoría de los adultos. Este hallazgo propone un cambio de paradigma frente a las metas tradicionales de entrenamiento.

Pequeños cambios con grandes resultados

El estudio, publicado en enero de 2026 en la prestigiosa revista científica The Lancet y difundido por The BMJ, fue liderado por investigadores de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte. La investigación analizó datos de actividad física medidos con dispositivos de movimiento (acelerómetros) de más de 135.000 adultos de Estados Unidos, el Reino Unido, Noruega y Suecia.

A diferencia de las pautas tradicionales que exigen alcanzar un mínimo de 150 minutos de ejercicio semanal, este análisis se enfocó en el impacto de modificaciones mínimas y realistas en la rutina diaria de las personas.

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El impacto en personas sedentarias

Los resultados observados por los científicos revelaron que los mayores beneficios de este incremento de actividad física se concentran en los sectores menos activos de la población. Para el 20% de las personas más sedentarias, incorporar solo cinco minutos de movimiento diario se tradujo en una reducción del 6% en la mortalidad general.

Incluso, el análisis detalló que para una persona extremadamente inactiva, pasar de uno a seis minutos de caminata rápida al día reduce el riesgo de mortalidad en un 30%. En el caso de quienes ya realizaban unos nueve minutos de actividad diaria y sumaron cinco minutos adicionales, la disminución del riesgo fue del 18%.

Menos tiempo sentados, más vida

La investigación no solo evaluó el ejercicio físico, sino también el impacto del comportamiento sedentario. Los autores observaron que reducir el tiempo que se pasa sentado en 30 minutos al día se asocia con una reducción de entre el 3% y el 7% en las muertes prematuras.

El estudio también asoció estas mejoras con la interrupción del sedentarismo mediante acciones cotidianas, como realizar caminatas muy breves de un par de minutos cada hora o elegir las escaleras en lugar del ascensor. Estas pequeñas modificaciones demostraron tener un valor significativo para la salud pública global.

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