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Un reciente estudio de la Universidad de Harvard reveló que la exposición a la luz durante la noche incrementa hasta en un 50% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. La investigación determinó que el peligro no radica en la falta de descanso, sino en la alteración del reloj biológico del cuerpo.

El impacto en el ritmo circadiano

El trabajo, liderado por el investigador Angus Burns de la Escuela de Medicina de Harvard y el Brigham and Women's Hospital, analizó los datos fisiológicos de casi 89.000 personas. Los resultados mostraron que dormir con exposición a la luz interrumpe el ritmo circadiano, el sistema que regula el funcionamiento de los órganos.

Según la publicación científica en JAMA Network Open, esta alteración biológica se asocia con un aumento de entre 30% y 50% en las probabilidades de sufrir un infarto. También se observó una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.

La franja horaria más crítica

El estudio observó que el cuerpo humano alcanza su máxima sensibilidad a los estímulos luminosos entre la medianoche y las seis de la mañana. La exposición a la luz en ese período envía señales que obligan al reloj biológico a reiniciarse de forma prematura.

Los investigadores concluyeron que quienes descansan en los ambientes más oscuros presentan una salud cardiovascular significativamente mejor. Por el contrario, la presencia de luz artificial nocturna actúa como un factor de riesgo independiente de la duración del sueño.

Una medida preventiva simple

El equipo científico destacó que este hallazgo permite incorporar una nueva recomendación preventiva en el ámbito médico. La solución observada es sencilla: asegurar la oscuridad total en la habitación durante las horas de descanso.

Apagar las luces, evitar las pantallas y bloquear la iluminación exterior de la calle son medidas que protegen el ritmo circadiano. De esta manera, se logra reducir drásticamente el riesgo de eventos cardíacos sin necesidad de intervenciones complejas.

Temas:

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