Guirín, el autodidacta del arco que tiene el secreto de la valla invicta Aprendió a atajar viendo televisión, le ganó a los miedos de su madre, supo lo que era hacer sacrificios por el fútbol y en seis años acumuló 150 días arriba de un ómnibus, es el dueño del arco de Plaza, líder del Clausura y sueña con la selección