"Pronto, quizás en un mes, podremos iniciar otra vez las excavaciones en el SMA, el Servicio de Material y Armamento, que habían quedado estancadas por un cable que estaba allí". El optimismo que el presidente de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), Wilder Tayler, mostró en la conferencia de este martes tiene fundamento pero esconde más de dos años de idas y vueltas entre instituciones públicas que no lograban ponerse de acuerdo para poder avanzar en las excavaciones en búsqueda de detenidos desaparecidos durante la última dictadura.
Las palabras de Tayler fueron en la conferencia en la que la INDDHH, junto con la Fiscalía y Familiares, anunció que los restos encontrados en junio de 2023 en el batallón 14 eran de Amelia Sanjurjo, una militante comunista secuestrada y desaparecida por las Fuerzas Armadas en 1977.
Un año antes de ese hallazgo, los antropólogos habían empezado a trabajar en el Servicio de Material y Armamento en el Batallón 13 pero un accidente detuvo los trabajos que no se han podido retomar hasta el día de hoy.
La información en poder de las autoridades sumada a nuevos testimonios habían señalado al SMA, conocido como el 300 Carlos, como un predio de interés. Hasta allá se trasladaron los equipos de antropólogos con una retroexcavadora. Antes de comenzar los trabajos, según contó Tayler a El Observador, pidieron al Ejército los planos del lugar, algo que suelen hacer en todos los predios. Sin embargo, desde el Ejército les dijeron que no existían tales documentos.
Ante la ausencia de información, comenzaron a trabajar con la retroexcavadora pero se encontraron con un objeto inesperado. La pala rompió un cable de alta de tensión –de 6.000 voltios– y dejó sin luz a todo un barrio. “Casi se muere un antropólogo”, relató Tayler para graficar el peligro del incidente.
Ante la rotura del cable, y luego de lograr arreglarlo, la INDDHH comenzó a hacer gestiones con el Ministerio de Defensa para conocer más información del predio e intentar cambiar el trazado de los cables. Cuando comenzaron a investigar –la INDDHH contrató un cateo– se dieron cuenta que eran al menos dos cables de esa magnitud que iban hacia una subestación de UTE cercana.
La Institución decidió hacer un pedido formal a UTE para que realizara un nuevo trazado del cable por lo que envió una carta. Sin embargo, la respuesta de la empresa pública, que analizó el tema en directorio, fue negativa.
“Cuando se trata de un cable interior, UTE no tiene competencias. Está dentro de un terreno, UTE va hasta el contador”, explicó la presidenta Silvia Emaldi a El Observador para justificar la negativa de la empresa. “Formalmente no corresponde”, agregó.
Ante esta respuesta, la INDDHH redactó una nueva carta, explicó Tayler, poniendo ejemplos de otros organismos que habían colaborado con el trabajo de búsqueda y excavaciones en este tipo de predios. El directorio volvió a tratar el tema y la respuesta fue la misma: “No es competencia de UTE”.
El objetivo era tratar de modificar el trazado de un cable de alta tensión que pasaba por un predio militar que en ese entonces estaba cautelado y en manos de la INDDHH para la búsqueda.
Cuando Javier García dejó el Ministerio de Defensa y en su lugar asumió Armando Castaingdebat, el nuevo ministro tuvo reuniones con distintas organizaciones, entre ellas la Institución Nacional de Derechos Humanos. En ese encuentro, Tayler volvió a plantear este problema que tenía los trabajos frenados en ese predio hace más de un año y medio.
Castaingdebat les dijo que iba a ver qué podía hacer con este tema y que se iba a poner en contacto con UTE. Finalmente, los tres organismos están cerca de firmar un convenio en el que se dividen en partes iguales los costos –que ascienden a unos US$ 40 mil– para poder cambiar el trazado de los cables y así retomar el trabajo en ese predio.
Emaldi, la presidenta de UTE, aseguró que este convenio es "una excepción" porque se trata de un "tema sensible" y que se hace el convenio para darle "respaldo jurídico" al trabajo de UTE.
La importancia del SMA
Cuando se iniciaron los trabajos en esa parte del SMA, en julio de 2022, la página de Presidencia resaltó el trabajo. En esa publicación, además, explicaba que el SMA fue un centro clandestino de detención y tortura y que se estima que entre 1975 y 1977 pasaron por ese lugar unas 500 personas.
Se sabe, dice la publicación de Presidencia, que ocho personas desaparecidas estuvieron allí detenidas: Carlos Arévalo, Juan Manuel Brieba, Julio Correa, Julio Escudero, Otermín Montes de Oca y Elena Quinteros.
Los restos de Fernando Miranda y Eduardo Bleier, que también permanecieron detenidos en ese lugar, fueron recuperados en 2005 y 2019 respectivamente en otras excavaciones que se realizaron.