Admitió que el MGAP no ha tenido la misma jerarquía que otras carteras, lo que generó la necesidad de las instituciones de productores de buscar relaciones a un ámbito superior y/o paralelo, con el propio presidente de la República u otros ministros.
"Es frustrante cuando la relación con el MGAP no es suficiente para el mejor y necesario entendimiento del sector con el gobierno, hecho que se ha dado en muchas oportunidades y en gobiernos de todos los partidos", puntualizó.
Lago señaló como un factor clave la identidad de las personas designadas como ministro y subsecretario, y que muchos de ellos han logrado superar las barreras de estructuración política para llevar adelante las políticas públicas hacia el sector, tanto según sus propias ideas y conocimientos como las generadas en común acuerdo con las asociaciones de productores, agregó.
Otro concepto a destacar es que, entiende Lago, el recambio en el transcurso de un periodo de gobierno en el gabinete ministerial no es sinónimo de debilidad ni de error en la conformación de este y que, incluso, eso fortalece y enaltece la autoridad del presidente y de su Ejecutivo.
Lago, también, afirmó que se ha desaprovechado a Campo Unido, colectivo definido por él como una excelente herramienta de intercambio y concluyó: "Hoy entiendo que el agro no cuenta en su plenitud con lo que sería su 'natural' relación con el gobierno desde el MGAP".
A continuación, el análisis completo.
El agro y su relación con el gobierno
Por Alfredo Lago
El sector agropecuario es una de las principales actividades económicas del país.
Su presencia en todo el territorio uruguayo genera un alto impacto socio-económico, tanto directamente en las cuentas nacionales -divisas, impuestos, inversión, etc.-, como también por sus efectos multiplicadores: alta generación de fuentes de trabajo, contratación de servicios, desarrollo del comercio, proveedor a las industrias para el posterior agregado de valor, propiciando y facilitando el avance de la investigación e innovación, y tantos otros beneficios más, aunque muchos pasan desapercibidos y sin la correspondiente real -positiva- cuantificación.
Otra de sus fortalezas es la presencia de fuertes instituciones de representación de productores. Son varias las entidades asociativas del sector en general y de los distintos subsectores que componen la actividad agropecuaria del Uruguay, cumpliendo fehacientemente los objetivos de salvaguardar los intereses sectoriales, tanto del propio productor como del o los productos a que se dedica.
Son estas asociaciones, federaciones, comisiones de fomento que tienen entre otros destacados e importantes menesteres relacionarse con el gobierno nacional para colaborar -proponiendo y articulando- en los diseños de las políticas públicas que influyen en la ruralidad.
En esta búsqueda y necesidad de interactuar con el Poder Ejecutivo, las instituciones rurales históricamente han pretendido iniciar y propiciar este relacionamiento a través del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el MGAP, y prioritariamente con su ministro de turno.
Se entiende que esta es la puerta de entrada natural para esta relación. Tanto directamente desde cada entidad, como en forma conjunta; desde el 2018 más organizada en el ámbito de Campo Unido, lo que sin dudas genera facilidad y eficiencia en el dialogo gobierno – productores.
Ahora bien, no siempre esta lógica ha sido la realidad posible y menos aún, la concreción de los resultados buscados.
La estructuración del gabinete ministerial no refleja la misma incidencia del MGAP en la interna y decisiones de gobierno, en comparación con la relevancia e importancia del sector a que se dedica, el agropecuario, en la economía nacional. Lo cual ya marca un obstáculo a la hora de concretar las políticas sectoriales.
No es novedad que dicho ministerio no ha tenido la misma jerarquía que otras carteras, dejándolo relegado a escalones inferiores. Siendo entonces que el propio ministro de ganadería no siempre logra llevar adelante, por lo menos en su justa magnitud, las acciones que impacten positivamente en el sector rural del país.
Esto ha generado la necesidad de las instituciones de productores de buscar relaciones a un ámbito superior y/o paralelo, con el propio presidente de la República, o con ministros de las demás carteras.
Por cierto, reconocemos, y por ende aceptamos esta estructuración política, pero nos obliga a actuar en consecuencia -según expuse en párrafo anterior-. De hecho, está bien que haya un ministerio que este por encima de los demás para unificar la acción de gobierno, en Uruguay lo es el Ministerio de Economía y Finanzas, siempre habrá la necesidad de interactuar con las autoridades de esa cartera, como también tiene mucho sentido generar intercambio con el presidente, el principal cargo del Poder Ejecutivo y elegido por el voto.
Estas interacciones siempre son buenas, tanto para el país, como para el sector productivo.
Pero sin dudas, es frustrante cuando la relación con el MGAP no es suficiente para el mejor y necesario entendimiento del sector con el gobierno, hecho que se ha dado en muchas oportunidades y en gobiernos de todos los partidos.
Un factor que influye en lo bien o mal del resultado de este objetivo de relacionarse a través del MGAP es el propio ministro y en menor medida el subsecretario.
Por ello aquí, la persona designada para estos cargos es crucial.
Muchos de ellos, en la larga historia del MGAP han logrado superar las barreras de estructuración política para llevar adelante las políticas públicas hacia el sector, tanto según sus propias ideas y conocimientos, como las generadas en común acuerdo con las asociaciones de productores. Varios de estos jerarcas han puesto en cuestión la permanencia en su cargo en pro de esas convicciones y/o acuerdos con los rurales. Como también hemos visto a presidentes que han destituido a ministros por entender que no cumplen con los objetivos y prioridades de las políticas rurales de su gobierno.
A colación de este tema particular al que me estoy refiriendo, y como comentario al margen, corresponde decir que el recambio en el transcurso de un periodo de gobierno en el gabinete ministerial no es sinónimo de debilidad ni de error en la conformación de este. La puesta en práctica de la renovación de autoridades ministeriales fortalece y enaltece la autoridad del presidente y de todo su ejecutivo.
Sobre el título de la columna: “El agro y su relación con el gobierno”, es pertinente analizar la situación actual.
La designación para este periodo de gobierno del Dr. Alfredo Fratti como ministro del MGAP generó buenas expectativas. Hombre del interior, de familia de productores, de formación en profesión dedicada al agro, de pasado como representante gremial en la Federación Rural (aunque en lo personal no comparto que el gremialismo sea usado como trampolín hacia la actividad político-partidaria), referente de peso en el partido de gobierno con vasta experiencia parlamentaria, son condiciones, entre otras, que albergaban en el “tocayo” como un posible buen interlocutor entre el ruralismo y el gobierno.
Aproximándonos a la mitad del quinquenio de gobierno, pareciera que no se han reflejado en acciones las expectativas generadas previamente, con tantos atributos que referencié, probablemente pretendíamos y merecíamos más de Fratti en su relacionamiento y accionar hacia y con el sector.
Se ha visto un ministro desconectado de los productores, con poca información sobre muchos puntos claves de la actividad, en oportunidades emitiendo comentarios sin conocimiento de causa, posicionándose puntualmente más a favor del eslabón no primario de alguna cadena productiva, lo que parece alejarlo de sus propias relaciones de vida con el agro y con su propia formación. Inclusive mas abocado al armado de “un personaje” que específicamente como ministro de agricultura.
Se han propiciado pocas, o, mejor dicho, mucho menos de lo óptimo la relación del MGAP con Campo Unido; lo que es desaprovechar una excelente herramienta de intercambio.
Por ello, quizá, hemos visto también en este período a Campo Unido y las demás instituciones rurales individualmente reforzar la búsqueda de comunicación con otras carteras ministeriales para exponer la realidad y lograr respaldo de algún subsector agropecuario en particular.
Es así que si el titulo de la columna fuera una pregunta, debo responder que hoy entiendo que el agro no cuenta en su plenitud, con lo que sería su “natural” relación con el gobierno desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Tiempo hay y es posible siempre una fluida relación del agro con el gobierno y es, por el bien del Uruguay.
Alfredo Lago, referente en el sector agropecuario y particularmente en el arrocero.