Primero se trasladó un elogio al gobierno y luego se señaló un duro cuestionamiento al sector sindical. Eso sucedió -durante varios minutos- en un momento especial del discurso de Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en el acto de clausura de la Expo Rural del Prado.

En ese momento tradicional en cada exposición agropecuaria de la ARU, Ferber dijo: "La inserción internacional es una de las políticas de Estado más antiguas del Uruguay. En este período se están capitalizando líneas de trabajo iniciadas hace muchos años, de manera profesional y sostenida. Por eso corresponde felicitar al gobierno y felicitarnos como país".

más Noticias

Enseguida, tras elogiar la gestión de Cancillería y generar un aplauso de los presentes en el palco oficial, puso el foco en destacar varios logros en el tema de acceso a los mercados, también señaló desafíos y situaciones por resolver, valorando en ese instante a los actores privadores: "Verdaderos embajadores itinerantes que recorren el mundo, colocan nuestros productos y conocen de primera mano las exigencias de cada mercado".

Luego llegó el detallado cuestionamiento inicialmente mencionado.

Ferber y el puerto parado: "Perdemos todos los uruguayos"

"Los acuerdos (para acceder más y mejor a los mercados) pierden valor si después no somos capaces de sacar y recibir mercadería de manera eficiente. Mientras estamos aquí, hay un contenedor saliendo del país y otro entrando. En uno viaja el trabajo de los uruguayos. En el otro llegan medicamentos, insumos industriales y bienes de la vida cotidiana", dijo al principio.

Cuando el puerto deja de funcionar y aumentan los costos, no pierde solamente un exportador o un importador. Perdemos todos los uruguayos Cuando el puerto deja de funcionar y aumentan los costos, no pierde solamente un exportador o un importador. Perdemos todos los uruguayos

"En un país como el nuestro, el puerto es el puente económico que nos conecta con el mundo. Por eso resulta inaceptable que el país permanezca rehén de un conflicto entre una empresa concesionaria y un sindicato. Pero también corresponde decir que, cuando el interés general está comprometido, el Estado debe ejercer plenamente la autoridad que la sociedad le ha confiado", enfatizó.

Dialogar siempre es necesario. Escuchar a las partes, también. Pero gobernar implica decidir. Porque hay momentos en que postergar una decisión también es una decisión, y sus costos terminan recayendo sobre todos los uruguayos Dialogar siempre es necesario. Escuchar a las partes, también. Pero gobernar implica decidir. Porque hay momentos en que postergar una decisión también es una decisión, y sus costos terminan recayendo sobre todos los uruguayos

El presidente de la ARU añadió que "nos hubiera gustado que la decisión de establecer un servicio mínimo se hubiera tomado bastante antes, porque hace tiempo que resulta evidente la falta de criterio de las partes involucradas. De todas formas, entendemos que va en el camino correcto. Ahora falta comprobar si alcanza para evitar que los uruguayos sigamos siendo perjudicados de manera sistemática".

En ese momento de un extenso discurso, como sucedió en contadas ocasiones, el presidente de la ARU improvisó, dejó de leer y cuestionó con fuerza la actitud asumida por el PIT-CNT.

"Esto adquiere todavía mayor gravedad cuando, hace apenas unos días, conocimos públicamente que ese perjuicio formaba parte de la estrategia buscada con estas medidas sindicales, y que esa forma de actuar encontraba respaldo en importantes autoridades del Ministerio de Trabajo. Parece que no se hubieran percatado de que estas medidas no perjudican solamente a la concesionaria: perjudican a todo el país", comentó.

El puerto no pertenece ni a la empresa que lo opera, ni al sindicato que trabaja en él, ni al gobierno de turno, el puerto pertenece al Uruguay El puerto no pertenece ni a la empresa que lo opera, ni al sindicato que trabaja en él, ni al gobierno de turno, el puerto pertenece al Uruguay

La mirada de la ARU sobre las relaciones laborales

Rafael Ferber, presidente de la ARU; Carolina Cosse, presidenta de la República en ejercicio; y Miguel Martirena Bove, vicepresidente de la ARU.

Ferber, relacionado con lo anterior, reflexionó luego que "en materia de relaciones laborales, la institución, al igual que una amplia mayoría de las cámaras empresariales, ha definido que hoy no están dadas las condiciones para negociar una reducción general de la jornada laboral. Y algunas experiencias recientes nos obligan a ser especialmente prudentes".

El presidente de la ARU, quien pronunció el tradicional discurso por segunda vez en su gestión al frente de la gremial fundada en 1871, hizo luego alusiones a situaciones en los sectores construcción, bebida y agropecuario.

El caso de la construcción

"Si vamos al caso de la construcción, debemos señalar que se firmó una reducción progresiva de 44 a 40 horas semanales. Pero hay otro aspecto que como sociedad no deberíamos naturalizar. No puede convertirse en una práctica aceptable decretar paros por obra precisamente cuando llega el hormigón, sabiendo que esa decisión provoca pérdidas económicas enormes e irreversibles. Esto va mucho más allá de las medidas sindicales tradicionales. Cuando se elige deliberadamente el momento de mayor perjuicio económico para aumentar la presión sobre la contraparte, estamos frente a prácticas que adquieren un carácter claramente extorsivo", expuso.

El resultado, complementó, "fue un convenio alcanzado en esas condiciones, sobre el cual varias cámaras empresariales del sector dejaron expresamente planteada su disconformidad".

El caso de la cerveza

"Cuando discutimos la reducción de la jornada laboral debemos hacerlo con mucha responsabilidad. Uruguay ya tiene experiencias para observar. Fábricas Nacionales de Cerveza fue pionera: hace más de veinte años comenzó a reducir su jornada y llegó, en parte de su proceso industrial, a seis horas diarias sin reducción salarial. Lo que en aquel momento se presentó como una victoria del sindicato del ramo, hoy contrasta con una consecuencia lamentable para los trabajadores. Aquella industria que en 2004 tenía alrededor de 500 empleados estuvo evaluando mantener apenas 100 puestos de trabajo y transformarse solamente en importadora", contó.

Concluyó que, por eso, "antes de presentar una reducción general de la jornada como una conquista, deberíamos preguntarnos algo mucho más importante: ¿esa medida hace más sostenible el puesto de trabajo o termina haciéndolo más vulnerable? Porque la verdadera conquista para un trabajador no es solamente trabajar menos horas; es tener un empleo competitivo y sostenible en el tiempo".

El caso del agro

"En nuestro sector, además, la escasez de mano de obra ya limita la producción. En muchas zonas cuesta encontrar personal para tareas básicas como un destete precoz o el parcelamiento diario de las praderas. Antes de reducir la jornada, deberíamos modernizar normas que dificultan la contratación y la organización del trabajo, e invertir en la infraestructura necesaria para que los trabajadores puedan radicarse en centros poblados, acceder a los servicios básicos y trabajar en el medio rural", detalló Ferber.

Y, como consecuencia adicional, mencionó: "No podemos ignorar en una agroindustria que compite internacionalmente, si procesar en Uruguay se vuelve aún más caro, el resultado termina siendo menos industria y más exportación de materias primas. Dicho de manera sencilla: estaremos favoreciendo la venta de cebada forrajera en lugar de cerveza, la salida de leche en polvo en lugar de yogurt y obviamente, la exportación de ganado en pie en lugar de cortes cárnicos de alta calidad".

"Una medida que se presenta con el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores, creemos que va a provocar exactamente lo contrario: menos inversión, menos valor agregado y menos puestos de trabajo industrial", concluyó Ferber.

Temas:

Expo Rural del Prado puerto de Montevideo ARU Rafael Ferber Alfredo Fratti

Seguí leyendo