La Tribuna del Agro en El Observador: "Los productores vamos a defender nuestra leche y nuestra cooperativa, el gobierno debe actuar para defender el trabajo de miles de uruguayos que dependen, día a día, de Conaprole", enfatizó Justino Zavala -directivo en la Agremiación de Tamberos de Canelones- en una columna de opinión sobre el conflicto en Conaprole, que trasladamos a continuación.
Cuándo leemos las noticias que informan sobre el sector lácteo en Uruguay, nos encontramos con un panorama complejo: despidos de funcionarios en Coleme y Claldy, cierre de Calcar con posterior reapertura con menos del 50% de los funcionarios, reducción del personal en Lactalis-Cardona, lo que sumando afecta a más de 300 puestos de trabajo en la industria láctea.
Para darle un marco a esta situación, debemos consignar que la producción de leche en el país está estancada desde hace 10 años, período en el que se perdieron 700 productores de leche.
Al mismo tiempo, se produjo el cierre de empresas como PILI SA con empleados que aún hoy, siete años después, no han cobrado sus créditos laborales; Indulacsa (Lactalis) cerró la planta de Salto; el Grupo Gloria se fue de Uruguay y cerró su planta en Nueva Helvecia; y Schreiber Foods hizo lo propio con su planta en San José.
Lo que pasa en la Planta de Rivera
Por estos días Conaprole anuncia, para el 31 de octubre, el cierre de su Planta 14 (en Rivera), cuya actividad se ha venido reduciendo en los últimos años y en la actualidad procesa 14.000 litros de leche por día con 22 funcionarios permanentes y seis eventuales.
La cooperativa fundamenta el cierre en razones económicas (mantener la planta en funcionamiento le ocasionaría pérdidas por US$ 1.500.000 al año y debería invertir US$ 6.000.000 en su readecuación).
Recordemos que la empresa procesa 4,5 millones de litros por día y tiene 1.800 funcionarios permanentes y 200 eventuales (zafrales).
Este cierre se plantea sin el despido de funcionarios, reasignándolos a trabajar en otras plantas, y con facilidades para su traslado.
La cooperativa en función de la necesidad de dotar a su industria de la eficiencia y competitividad necesarias, ha cerrado distintas unidades en San José, Parada Esperanza (Paysandú), Canelones (ciudad), Tarariras y San Carlos, aumentado su capacidad de procesamiento en plantas más modernas y eficientes como la de Rodríguez (leche en polvo) y San Ramón (quesos).
Todos estos cierres se produjeron sin reducción del personal.
¿Cuál es entonces el motivo para que se desencadene un conflicto de extremada dureza por el cierre de la planta en Rivera?
Los dirigentes sindicales, a la luz de lo que está sucediendo en el sector, deberían aplaudir la actitud de Conaprole de mantener las fuentes de trabajo y sentarse tranquilamente en una mesa de negociación para resolver, caso a caso, las mejores soluciones para los funcionarios de la Planta 14.
Tres preguntas aguardan respuestas
¿Por qué hacer perder jornales a los 2.000 funcionarios de la empresa?
¿Por qué distorsionar la recolección de leche al extremo de que se derrame la leche en los tambos?
¿Por qué generar importantes pérdidas a la cooperativa que paga los mejores jornales del sector y mantiene condiciones inmejorables de trabajo y estabilidad?
Realmente no se comprende el accionar del sindicato lo que nos lleva a dudar que el real motivo del conflicto sea el cierre de la Planta de Rivera y todos, productores, empleados y consumidores, quedemos como rehenes de otros intereses.
Los productores vamos a defender nuestra leche y nuestra cooperativa, el gobierno debe actuar para defender el trabajo de miles de uruguayos que dependen, día a día, de Conaprole.