Lo que importa
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Firma definitiva: El gobierno de Javier Milei selló este jueves en Washington, DC. el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco con los Estados Unidos, dándole forma final al pacto anunciado en noviembre pasado.
Apertura de mercados: El acuerdo elimina o reduce aranceles en sectores estratégicos: tecnología, energía, minería y agroindustria, con especial énfasis en la carne vacuna.
Simplificación burocrática: Argentina se compromete a eliminar licencias de importación, trámites consulares y a reducir gradualmente la "tasa de estadística" para productos estadounidenses.
Alineamiento normativo: El país aceptará estándares de seguridad y salud de EE.UU. (como los de la FDA) para agilizar el ingreso de medicamentos y vehículos.
Seguridad económica: Se establece un frente común para combatir prácticas comerciales "no orientadas al mercado" de terceros países, reforzando la alianza geopolítica Trump-Milei.
Contexto
¿Qué implica este acuerdo para el comercio cotidiano entre ambos países?
El pacto no es solo una declaración de intenciones, sino un cambio en las reglas de juego. Estados Unidos obtendrá acceso preferencial para exportar a Argentina maquinaria, vehículos, productos químicos y tecnología. Por su parte, Argentina logra que EE.UU. elimine aranceles sobre ciertos recursos naturales y productos farmacéuticos no patentados. Uno de los puntos más sensibles es el de la carne vacuna: ambos países se comprometieron a mejorar las condiciones de acceso bilateral, un tema que generó fuertes presiones de los granjeros estadounidenses pero que finalmente avanzó bajo el paraguas de la alianza estratégica.
¿Cómo cambia la burocracia para importar y exportar?
Argentina ha desmantelado barreras que históricamente dificultaban el comercio. Con este acuerdo, ya no se requerirán formalidades consulares para exportaciones de EE.UU. hacia Argentina. Además, el país aceptará automáticamente productos que cumplan con las normas federales estadounidenses o internacionales en sectores como el automotriz y el farmacéutico. Esto significa que un vehículo fabricado bajo normas de seguridad de EE.UU. o un medicamento aprobado por la FDA podrá ingresar al mercado local sin necesidad de trámites de re-certificación adicionales y costosos.
¿Qué hay detrás de la "alineación en materia de seguridad económica"?
Este es el apartado más político del acuerdo. Argentina se compromete a coordinar con Washington en temas de control de exportaciones y seguridad de inversiones, apuntando a combatir políticas de países que no se rigen por las leyes del libre mercado (una referencia tácita pero clara a la influencia de China). Además, el acuerdo incluye un capítulo de comercio digital, donde Argentina reconocerá las firmas electrónicas estadounidenses y permitirá la transferencia transfronteriza de datos personales bajo estándares compartidos.
¿Por qué hubo hermetismo y demoras en la firma?
Aunque el marco general se anunció el 13 de noviembre de 2025, la letra chica tardó meses en cerrarse. Existía cierta ansiedad en la Casa Rosada porque EE.UU. ya había firmado acuerdos similares con El Salvador y Guatemala. La demora respondió, en parte, a las críticas internas en el Senado de EE.UU. y del sector agropecuario norteamericano, que teme la competencia de la carne argentina. Por esta razón, el presidente Donald Trump optó por un perfil más técnico para la firma —delegando en su representante comercial, Jamieson Greer— en lugar de un gran acto presidencial.
Cómo sigue
Tras la firma realizada por el canciller Pablo Quirno y Jamieson Greer, el acuerdo entrará en una fase de implementación administrativa. Ambos países deberán llevar a cabo sus respectivos procedimientos internos para que el texto entre en vigor plenamente.
Se espera que en los próximos meses se habiliten los nuevos cupos de exportación agrícola y se formalice el ingreso de carne aviar estadounidense a la Argentina (pactado para dentro de un año). La evolución de este acuerdo será monitoreada por el Foro de Innovación y Creatividad para el Desarrollo Económico, que funcionará como el espacio técnico para resolver cualquier disputa arancelaria o normativa que surja en esta nueva etapa de "relaciones carnales" comerciales.