La inflación del mes de mayo marcó la cifra más baja desde el 2022: fue del 4,2% según las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la Argentina (INDEC). Sin embargo, el ajuste en las tarifas de gas, luz y agua - que ya comenzaron a regir- probablemente impacten en el número de junio, así como también en los salarios.
Un informe de Focus Market analizó cómo podrían afectar estos aumentos en la vida de los argentinos. Según la consultora, los incrementos que más se destacarán están los de la electricidad y el gas.
De hecho, para los hogares N1 la tarifa tendrá un 22,85% de aumento. En tanto en los hogares N2 y N3 los precios se elevarán entre un 99,29% y 155,88%. En el caso del gas, serán menores, pero igual de representativos en los gastos de una familia. Habrá aumentos que van desde 9,27% al 32,98%.
Por otro lado, también se registrarán aumentos en: naftas y gasoil (3,5%); servicio de agua potable (Aysa; 2,77%); prepagas (8,8%); colegios privados (en torno a 7,5%); peajes de las autopistas porteñas (35%) y alquileres (2,5%). A su vez, los servicios de telefonía y celular sufrirán incrementos de entre el 8% y el 20%.
Salarios devengados ante la suba de tarifas
Todas estas cifras demuestran que para que los salarios estén a la par, se deberán lograr aumentos similares. El informe sostiene que los acuerdos salariales que se registraron alcanza a 55% de los trabajadores registrados y que los incrementos que tendrán en sus salarios serán de aproximadamente el 6% en el mes de junio.
Sucede que el incremento de todos los servicios antes mencionados suman alrededor del 17%, por lo que, en este sentido, los salarios no lograrían alcanzar ni siquiera la mitad de dichos aumentos.
Además, en el estudio indican también que será complejo ver una reactivación del consumo en lo inmediato. "Si bien la reactivación del crédito al consumo, fundamentalmente a través de la financiación a 3 o 6 cuotas sin interés y las promociones bancarias en un marco de fuerte competencia de estas entidades con las Fintech, contribuye a dar soporte al gasto de las familias, el salario sigue siendo la principal fuente de financiamiento del consumo de los hogares por lo que, en un contexto de disminución del poder adquisitivo, sería difícil esperar la recuperación del consumo privado y, en consecuencia, de la actividad económica", expresa Damián Di Pace, director de la consultora.