Las estimaciones de los economistas para el mes de mayo entusiasman a muchos dentro del Gobierno de Javier Milei. Y es que los datos preliminares muestran que las ventas y la producción volvieron a mostrar signos de crecimiento, sosteniendo la tendencia de abril, además de reafirmar la tendencia a la desaceleración de la inflación -que se ubicaría por debajo del 5%-, con lo algunos economistas comienzan a afirmar que la economía argentina habría tocado su piso en marzo.
Si bien en los últimos días del mes los movimientos en las cotizaciones paralelas del dólar -y el consecuente crecimiento en la brecha- encendieron algunas luces de alarma, la estabilización de los precios de la divisa tras el aumento -razonable después de varios meses de estancamiento- hicieron que finalmente el mes terminara sin grandes sobresaltos. La fuerte baja de la tasa de interés fue otro dato destacado del mes que pasó, aunque se notó cierto traspaso de colocaciones en pesos al dólar, que salió del letargo para ubicarse por encima de 1.200 pesos.
Varios sectores habían mostrado cierto repunte en abril: no solo el campo, que tras la sequía del año pasado esperablemente tendrá una cosecha muy superior este año, o la energía, que muestra importantes aumentos de la producción. Otros sectores también comenzaron a mostrar un repunte respecto a marzo. Si bien la comparación interanual sigue siendo desalentadora, la comparación mes a mes es la que permite ir verificando si hay o no reactivación.
Reaparece el crédito: ¿motor del repunte?
Uno de los datos alentadores -resultado del reordenamiento de la economía que lleva adelante el equipo de Luis “Toto” Caputo- es el crecimiento de los créditos otorgados por los bancos tanto a las empresas como a las familias. Y es que, a medida que el Estado reduce su necesidad de financiamiento, a la par que baja la tasa de referencia, de a poco los consumidores vuelven a tomar deudas para adquirir bienes o servicios, entusiasmando a quienes creen que el crédito puede ser uno de los motores del repunte económico.
El stock de crédito bancario creció casi 12%, apuntalado por otorgamiento de financiamiento a empresas, por ejemplo vía adelantos y descuento de cheques, y por un notable incremento de los préstamos personales, que volaron un 20% respecto a abril. La baja de tasas resultó clave para que crezca la demanda crediticia, pero también se trata de una variable que adelanta mayor actividad por el lado productivo y suba del consumo de las familias.
El incremento del crédito va de la mano de la reaparición de cuotas, algo que fue especialmente notable durante el Hot Sale de mediados de mes. A mediados de mayo, el Gobierno amplió a el programa “Cuota Simple” a 35 rubros de productos de fabricación nacional y servicios, a la par que extendió el financiamiento a 12 cuotas con un interés del 50%.
Pero además, bancos públicos y privados de todo el país fueron lanzando líneas de créditos hipotecarios UVA, que por primera vez en varios años permitieron a la clase media volver a soñar con la casa propia. Si bien todavía muchos miran los créditos UVA con recelo, a medida que la inflación se desacelera, crece el interés, sobre todo teniendo en cuenta que los precios del mercado inmobiliario mostraron un repunte en abril después de 5 años de caída, lo que obliga a acelerar los tiempos si se quiere aprovechar los bajos precios.
En la medida que la inflación se mantenga bajo control y que las tasas sigan en los actuales niveles, la lógica indica que la tendencia en el otorgamiento del crédito tendría que consolidarse en junio.
El sector inmobiliario, con una significativa reactivación
Tras varios años de quietud, el sector inmobiliario es uno de los que más fuerte repunte de ventas comienza a ver. La estabilidad cambiaria, la expectativa de una mejora en la economía y mucha demanda que estaba contenida contribuyeron a una mejora que en abril fue del 32% interanual en cantidad de operaciones: fue el mejor abril de los últimos cinco años, por lo que, si se suma la reaparición del crédito hipotecario, es probable que el sector ya haya tocado su piso y desde ahora comience un repunte sostenido.
La venta de autos volvió a crecer
Un sector que volvió a mostrar signos de recuperación es el de la venta de autos cero kilómetro: la Asociacion de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) verificó una suba del 5% en mayo contra abril, en su segundo mes consecutivo de recuperación. Tras un aumento de precios que no fue convalidado por la demanda, las concesionarias y terminales automotrices otorgaron descuentos especiales, que sumados a la vuelta del crédito prendario permitieron la mejora, con ventas totales por 34.614 unidades. La cifra, sin embargo, sigue 13% debajo de mayo 2023. “Desde la cadena de valor también tenemos mucho por hacer y en eso estamos trabajando, las automotrices, con descuentos y promociones para incentivar la venta, y los concesionarios con bonificaciones y valor agregado para que los clientes vuelvan, lo que nos hace preveer que el segundo semestre será incluso mejor que el primero”, aseguró Sebastián Beato, presidente de Acara, al sitio de noticias Infobae.
Con la venta de motos pasó algo parecido. Se sostuvo por segundo mes la mejora en mayo, aunque el salto respecto a abril fue de solo 1,6%, y en la comparación interanual la caída fue mucho menor, solo 2,8 por ciento.
Sectores industriales también muestran mejoras tras un arranque del año muy malo. La producción de acero subió 33% en abril respecto al mes anterior y en el caso del hierro el salto fue de 42 por ciento. Los datos de ventas y producción correspondientes a mayo que se irán conociendo en los próximos días seguramente consolidarán dos situaciones: por un lado, que la economía ya tocó claramente un piso, pero al mismo tiempo que hay muchos “brotes verdes” y que se encuentran cada vez más difundidos.
Los salarios miran de lejos el repunte
A pesar de que comienza a quedar claro que marzo fue el piso y que por segundo mes consecutivo, los niveles de consumo, salarios y actividad en general siguen muy negativos en términos interanuales en casi todos los casos. El fuerte impacto de la devaluación de diciembre y el consiguiente pico inflacionario hicieron estragos en salarios y jubilaciones, que los economistas suelen coincidir en que les llevará años recuperar niveles razonables para un país como la Argentina, que al término de la gestión de Alberto Fernández ya tenía los peores sueldos de la región medidos en dólares. Para que el salario se recupere, la caída de la inflación es una condición necesaria pero no será suficiente.
El cepo, sin fecha de salida
Si bien a comienzos de año se creía que el Gobierno de Javier Milei podría levantar el cepo cambiario a mediados de año, a medida que la fecha se acerca va quedando claro que esa opción parece quedar descartada por lo riesgosa. Sin embargo, si el Gobierno consigue seguir acumulando reservas, los analistas creen que el cepo podría ir aflojándose paulatinamente, con el progresivo levantamiento de restricciones.
Sobre todo, porque por el momento no se ve quién podría darle al Gobierno los USD 15.000 millones que necesita para poder levantar de golpe el cepo, descartada por el momento la posibilidad de que sea el Fondo Monetario Internacional quien lo haga, menos aún en un año en el que su principal accionista -los Estados Unidos- se encuentran en un proceso electoral que tiene altas chances de que haya un recambio de Gobierno.