25 de junio 2024 - 15:01hs

Domingo Cavallo y Ricardo Arriazu son dos de los economistas más respetados y escuchados por el establishment y su opinión siempre cuenta en los análisis de la actualidad económica. Y, por diferentes vías, ambos coincidieron en un diagnóstico: el Gobierno se encuentra cómodo con el cepo cambiario y no sería lógico ver modificaciones abruptas en este sentido en el corto o mediano plazo. Es más, para Arriazu, levantar el cepo en las presentes condiciones hasta podría desembocar en una hiperinflación.

Cavallo se refirió en detalle a esta cuestión en el último artículo de su blog personal. Allí consideró que el Gobierno "no muestra apuro" para levantar el cepo ambiario y propuso imitar el sistema monetario que funciona en el Perú.

"Para avanzar hacia la unificación del tipo de cambio oficial y el tipo de cambio libre se debería manejar el ritmo del crawl con que se ajusta el tipo de cambio oficial y la tasa de interés de tal forma que la brecha tienda a cerrarse. A partir del encuentro de los dos tipos de cambios, el sistema monetario comenzaría a funcionar como competencia de monedas y flotación administrada, imitando al sistema monetario que ha funcionado muy bien en Perú", evaluó el economista.

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Según Cavallo, como el ministro de Economía, Luis Caputo, "desmiente que vayan a producirse estos cambios durante el año en curso a menos que se consiga un nuevo acuerdo con el FMI que signifique aporte de fondos frescos para reforzar las reservas", es poco probable "que encuentre un clima favorable a ese tipo de negociación con el Fondo si antes no adopta medidas para el incremento de las reservas".

"Lo que sin lugar a duda no va a ocurrir es que en los próximos meses se eliminen en forma total todas las restricciones cambiarias y se decida la unificación y liberalización del mercado cambiario, admitiendo una devaluación significativa del peso", aseguró el ex jefe del Palacio de Hacienda.

A su criterio, el equipo económico "no muestra apuro por remover las restricciones cambiarias tanto al comercio de bienes como al comercio de servicios y el movimiento de capitales porque teme que de hacerlo podría producirse un salto cambiario capaz de desestabilizar nuevamente la macroeconomía", algo que podría producirse, estimó, el año que viene.

Cavallo resaltó también que el FMI, economistas ortodoxos e inversores "esperan cambios importantes en las políticas cambiaria y monetaria".

"La principal objeción a la simple continuidad de estas políticas radica en lo que se considera una apreciación real exagerada del peso en el mercado oficial y en la escasa compra neta de reservas por parte del Banco Central que se espera a partir de junio debido a la derivación del 20% de los ingresos de exportación al mercado CCL", añadió.

En ese sentido, comentó que el informe del staff del Fondo Monetario sugiere "eliminar esa derivación hacia el mercado CCL de ese 20% y compensar su efecto sobre el tipo de cambio efectivo de exportación, por un ajuste del tipo de cambio oficial de alrededor del 10%".

"Significaría ubicarlo cercano a $1.000 por dólar. Si, al mismo tiempo se redujera el impuesto país del 17,5 al 7,5% se podría evitar el impacto inflacionario del aumento del costo de las importaciones. Se trataría de una devaluación perfectamente compensada que permitiría al Banco Central comprar las reservas que hasta este cambio se derivaban al mercado CCL", explicó.

La exposición de Arriazu

Ricardo Arriazu planteó también que no existen las condiciones adecuadas para levantar el cepo cambiario. Según él, si se eliminara el cepo de manera abrupta, podría desencadenar hiperinflación. En cambio, sugiere una apertura gradual, permitiendo transacciones libres de forma progresiva. Aunque reconoce que el cepo debe resolverse, advierte sobre el riesgo de una salida apresurada.

Arriazu también señala que la tasa de interés se redujo demasiado rápido, lo que contribuyó al aumento de la brecha cambiaria. Respecto a la economía, estima que el piso del Producto Bruto Interno (PBI) se habría alcanzado en marzo, aunque aún está por debajo de los niveles de 2023. En cuanto al consumo, cree que el piso se encuentra entre abril y mayo. Además, proyecta que una recuperación en forma de “U” es más probable que un repunte en forma de “V”.

El riesgo país, según Arriazu, no disminuirá a 800 puntos básicos hasta que se demuestre un compromiso real con las reformas necesarias. Para él, la Argentina necesita un cambio sensato, independientemente de quién esté en el poder. En su análisis, destaca que si se estabiliza, el país podría convivir con una moneda fuerte.

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En una disertación reciente en Córdoba, organizada por S&C Inversiones, el economista comparó su situación con “el gallego que va a contramano por la avenida Libertador”. Durante su charla, titulada “Progresos en el programa económico argentino, en un mundo conflictivo, pero más equilibrado”, destacó la importancia de mantener un tipo de cambio competitivo sin devaluar. “Si cambia el crawling peg, cambia todo el programa. Hay que asegurarse que, sin devaluar, se logre ser competitivo”, afirmó, subrayando que cuando la gente dice que el tipo de cambio está “atrasado”, es porque lo compara con “sus aspiraciones”.

El economista enfatizó que “para parar la inflación hay que parar la calesita de precios relativos” y pronosticó una suba de precios del 5,5% para este mes, con una convergencia gradual hacia la tasa de devaluación. Además, señaló que la inflación “núcleo” está disminuyendo en junio.

Refiriéndose a la característica bimonetaria de Argentina, explicó que el país utiliza el peso para salarios e intercambios diarios y el dólar para otros usos. “Hay que estabilizar las dos [monedas]; hay que dejar de emitir y de tener déficit fiscal, y el programa actual está basado en esas dos anclas”, dijo.

Como ex representante de Argentina y otros países latinoamericanos en el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI), criticó la visión del organismo sobre el tipo de cambio. Aunque el FMI desea “unificar el tipo de cambio y dejarlo flotar”, señaló que no considera que el argentino “piensa en dólares”. Mencionó el comunicado del FMI que indica que el cepo “se sacará cuando lo decidan las autoridades. Mientras no le presten plata nueva, [el Gobierno] no tiene ninguna obligación de hacerle caso a los técnicos”.

Durante su disertación, también analizó por qué se considera que Argentina es “cara”. Explicó que el país es “carísima” en términos de sustitución de importaciones, ya que un producto importado “no puede costar menos de tres veces de lo que se paga afuera por todos los impuestos y costos que hay que sumarle; por eso cuesta entre tres y seis veces más”. Sin embargo, en productos exportables, “somos 30% más baratos que en Estados Unidos, en tarifas es lo mismo y en servicios, también”.

Concluyó que, en promedio, Argentina es “más barata que Estados Unidos; el problema es que no nos alcanza la plata. La única manera es producir más y para ser competitivos, apertura de la economía y reformas”.

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