22 de abril 2026 - 13:42hs

La pobreza alcanzó al 53,6% de los niños y adolescentes en 2025, mientras que la indigencia se ubicó en el 10,7%, según la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la Universidad Católica Argentina. Aunque los datos mostraron una mejora respecto de los picos recientes, el informe advirtió que las privaciones y las desigualdades sociales en la infancia continúan siendo profundas.

Desde la casa de estudios señalaron que el resultado “trae alivio, pero no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural”. En perspectiva histórica, la pobreza infantil mantuvo una tendencia ascendente, con aumentos en períodos de crisis y descensos en etapas breves de recuperación.

Evolución en el tiempo

En 2010, el 45,2% de los niños y adolescentes se encontraba en situación de pobreza. Tras una leve mejora en 2011 y 2012, la tendencia se deterioró casi de forma ininterrumpida, con picos cercanos al 65% en 2020-2021 y un máximo de 62,9% en 2023. La baja registrada en 2024 y 2025 resultó significativa, aunque el nivel actual sigue por encima de los valores de comienzos de la década pasada.

Más noticias

La indigencia mostró un recorrido similar, aunque con mayores oscilaciones. Luego de ubicarse en torno al 8% en 2011-2012, escaló hasta el 17,7% en 2024, su valor más alto, y descendió al 10,7% en 2025, acercándose a los registros de 2017-2018.

4I53ETHRXZBRJNOIGVCO6SE3YI

Alimentación y asistencia

El informe también reveló que el 28,8% de los niños y adolescentes atravesó situaciones de inseguridad alimentaria en 2025, con un 13,2% en su forma más severa. Si bien estos indicadores mejoraron frente al año anterior, no lograron retornar a los niveles previos a 2017.

En este contexto, la asistencia alimentaria alcanzó al 64,8% de la población infantil, el valor más alto de la serie. El incremento se consolidó a partir de 2020, impulsado por la ampliación de comedores escolares y comunitarios y por la implementación de la Tarjeta Alimentar.

Por su parte, la cobertura de transferencias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) llegó al 42,5% de los niños, lo que implicó una caída de 3,3 puntos porcentuales respecto de 2024. Según el estudio, estos programas alcanzan mayormente a los sectores más vulnerables, aunque no logran cubrir a la totalidad de quienes se encuentran en situación de pobreza.

Salud y condiciones de vida

El relevamiento incluyó otros indicadores sociales que reflejan una situación compleja. En 2025, el 19,8% de los niños y adolescentes dejó de asistir al médico o al odontólogo por motivos económicos. El informe remarcó que la atención odontológica es la más postergada, lo que evidencia déficits persistentes en el acceso a la salud.

En cuanto a las condiciones habitacionales, el 18,1% residió en viviendas precarias y el 20,9% en situación de hacinamiento. Además, el 42% vivió en hogares sin acceso adecuado a servicios de saneamiento.

A estas carencias se sumaron otras privaciones: el 37,5% de los niños y adolescentes enfrentó dificultades en el acceso a vestimenta, con impactos que exceden lo material y alcanzan dimensiones emocionales.

Finalmente, el informe también destacó cambios demográficos de largo plazo. Mientras que en 1991 el 56% de los hogares tenía menores de 18 años, ese porcentaje descendió al 44% en 2022. La tasa de fecundidad se ubicó en 1,4 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional.

Temas

pobreza pobreza infantil Indigencia UCA

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos