La narrativa apocalíptica alrededor de la IA está empezando a resquebrajarse. Los principales ejecutivos tecnológicos y los CEO de grandes empresas empiezan a entender que impulsar una visión negativa sobre los efectos de esta nueva tecnología quizás no sea la mejor idea.
Un relevamiento realizado por EY-Parthenon entre 1.200 CEO de grandes compañías de todo el mundo reveló que el porcentaje de ejecutivos que cree que las inversiones en inteligencia artificial provocarán reducciones significativas de personal cayó del 46% en enero de 2025 al 20% en mayo de este año.
El 69% considera que las inversiones en IA permitirán mantener el nivel actual de empleo o incluso contratar nuevos trabajadores durante los próximos doce meses, mientras que más de dos tercios sostiene que el capital humano será indispensable para implementar estas tecnologías y formar equipos capaces de adaptarse a un entorno de transformación acelerada.
A fines de mayo, el CEO de OpenAI, Sam Altman, reconoció durante una conferencia que la industria había sobreestimado el impacto inmediato de la IA sobre el empleo.
"Hemos acertado bastante en nuestras predicciones tecnológicas, pero nos equivocamos bastante respecto de las implicancias sociales y económicas", afirmó y agregó que "nuestra industria subestimó cuánto íbamos a ser capaces de mantener a las personas en el centro de todo".
Sam Altman, CEO de OpenAI
Una apuesta por la productividad
La confianza también se refleja en la estrategia de las compañías. Casi todos los CEO consultados ya iniciaron (52%) o planean iniciar (45%) procesos de transformación de gran escala durante este año para sumarse a la ola de la inteligencia artificial.
Para el 58%, la IA será uno de los principales motores de crecimiento durante los próximos dos años, mientras que un 32% cree que transformará profundamente el funcionamiento de sus organizaciones.
Sin embargo, el entusiasmo convive con cierta cautela. Apenas uno de cada cinco ejecutivos afirmó que los resultados obtenidos con la IA durante el último año superaron ampliamente sus expectativas, lo que sugiere que muchas empresas todavía atraviesan la transición desde los proyectos piloto hacia implementaciones a gran escala, un proceso que EY identifica como uno de los grandes desafíos para 2026.
Además, el 79% de los CEOs aseguró sentirse optimista respecto de su capacidad para atraer y retener talento, convencidos de que el factor humano seguirá siendo determinante para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial.
"Pueden hacer lo mismo con menos recursos, lo que puede derivar en despidos; o pueden hacer mucho más con la misma cantidad de recursos. Pero eso requiere creatividad", señaló el CEO de Anthropic, Dario Amodei, después de advertir en 2025 que la IA podría eliminar hasta la mitad de los empleos.
Dario Amodei, CEO de Anthropic
En la misma línea, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, defendió que, si la productividad crece más rápido que la automatización, "en teoría debería haber más empleos en el futuro, no menos".
En Argentina, el CEO de Globant, Martín Migoya, también se mostró optimista sobre el impacto de la IA en el empleo. Desestimando los temores del reemplazo de programadores por sistemas de automatización de código, a comienzos de año explicó que, si la demanda de inteligencia artificial continúa creciendo, también aumentará la necesidad de profesionales especializados en software.
El duro contraste con la realidad
¿Este cambio de discurso apunta a recuperar la confianza de clientes y del público, cada vez más escépticos frente a la IA? ¿O lo que cambió es que ahora se entiende mejor cuál va a ser el rol real de esta tecnología en el trabajo?
Lo cierto es que, a pesar del optimismo de sus ejecutivos, las grandes compañías continúan reduciendo personal mientras destinan sumas récord al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
Oracle eliminó alrededor de 21.000 puestos de trabajo durante el último año, una reducción cercana al 13% de su plantilla global, mientras reorienta su negocio hacia la IA y expande sus inversiones en centros de datos.
Amazon también avanza con un nuevo recorte de aproximadamente 16.000 empleos como parte de una reorganización interna orientada a simplificar su estructura y acelerar la adopción de inteligencia artificial generativa. Meta, por su parte, comenzó en mayo una nueva ronda de despidos que afecta a unos 8.000 trabajadores.
Mark Zuckerberg, Director ejecutivo de Meta
En conjunto, más de 100.000 empleados del sector tecnológico perdieron sus puestos de trabajo durante el último año, en medio de un proceso de reestructuración que combina reducción de costos con fuertes inversiones en inteligencia artificial.
Las proyecciones de largo plazo siguen mostrando que la transición no estará exenta de tensiones.
Joseph Briggs, economista de Goldman Sachs Research, proyectó que la adopción masiva de IA podría desplazar alrededor del 9% de la fuerza laboral estadounidense, equivalente a unos 15 millones de trabajadores, quienes deberían abandonar sus empleos actuales para incorporarse a nuevas actividades.