4 de enero 2026 - 20:01hs

Argentina despidió el año 2025 con su riesgo país en 571 puntos básicos, un 10% por debajo de los 635 puntos con los que había arrancado enero. Sin embargo, ese descenso final no refleja la verdadera historia de un indicador que atravesó doce meses de turbulencia extrema, con un pico histórico de 1.456 puntos en septiembre que duplicó el nivel inicial.

El riesgo país —medido por el banco JP Morgan a través del índice EMBI+— expresa cuánto más de interés debe pagar Argentina por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos para financiarse en los mercados internacionales. Durante 2025, este termómetro de la confianza de los inversores osciló entre un mínimo cercano a 600 puntos y ese máximo de 1.456, una fluctuación que equivale a dos veces y media el nivel de inicio de año.

El indicador comenzó enero en 635 puntos, en un contexto de continuidad en el ordenamiento macroeconómico. La estabilidad cambiaria y la reducción de la inflación generaban un clima favorable para avanzar con reformas legislativas y desregulaciones en distintos mercados. Ese optimismo inicial duró hasta febrero, cuando comenzó una nueva etapa de incertidumbre profundizada por las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

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De la calma al pico: la tormenta de agosto y septiembre

En abril, la eliminación del cepo cambiario generó tensión. El índice trepó hasta 896 puntos básicos antes del anuncio, pero tras el acuerdo con el FMI bajó a niveles de 700-750 puntos. Durante varios meses, el riesgo país se mantuvo en esa zona, reflejando las dudas del mercado sobre la sostenibilidad del programa económico.

A partir de mediados de agosto, tres factores empujaron el indicador hacia su máximo histórico. Primero, el cambio de ciclo en la oferta neta de divisas de la cosecha y la evidencia de que el Tesoro y el Banco Central no estaban acumulando reservas. Segundo, el desarme de las Letras Fiscales (LeFis) generó un fuerte aumento inicial de liquidez, vaivenes regulatorios y un incremento significativo de las tasas de interés en pesos.

El tercer factor llegó en agosto con la difusión de audios atribuidos a Diego Spagnuolo, ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), en los que se mencionaba un presunto circuito de coimas en compras de medicamentos. El escándalo, que involucró a funcionarios del Gobierno, disparó el riesgo país de 720 a 829 puntos el 27 de agosto, el nivel más alto en cuatro meses.

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La situación empeoró con las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, donde el oficialismo sufrió una derrota que profundizó la incertidumbre. Los primeros dos factores habían llevado el indicador a 900 puntos, pero el resultado electoral le dio un empujón adicional: el riesgo país alcanzó los 1.108 puntos inmediatamente después de los comicios y siguió escalando hasta tocar el pico de 1.456 puntos básicos el 19 de septiembre.

El rescate estadounidense y el triunfo electoral

El punto de inflexión llegó el 22 de septiembre con el anuncio de asistencia financiera "incondicional" de Estados Unidos a Argentina. La intervención del Tesoro norteamericano vendiendo dólares para sostener el tipo de cambio redujo el spread de la deuda a niveles de 1.100 puntos en pocos días.

El cambio definitivo de expectativas se produjo tras la victoria oficialista en las elecciones legislativas del 27 de octubre: una caída inicial de 400 puntos que continuó en los días siguientes hasta cerrar la semana en 670 puntos. También contribuyeron las declaraciones de funcionarios del Banco Central sobre la compra de reservas y la normalización de los encajes bancarios.

En diciembre, el indicador continuó su descenso hasta cerrar el año en 571 puntos. El 17 de ese mes llegó a tocar un mínimo intradiario de 555 unidades, una cifra que no se registraba desde julio de 2018. En comparación regional, Argentina cerró 2025 con un spread sustancialmente superior al de países vecinos: Brasil con 200 puntos, Colombia con 265 y Perú con 107.

Los analistas estiman que si el riesgo país se redujese a 400 puntos, la ganancia de capital del bono Global 2035 sería del orden del 17% y el país estaría más cerca de volver a los mercados financieros internacionales. Sin embargo, el ministro Luis Caputo dejó trascender en las últimas semanas un cambio de estrategia: en lugar de buscar volver a emitir deuda bajo legislación extranjera en los mercados de Nueva York, el Gobierno prefiere desarrollar el mercado de capitales local con bonos bajo ley argentina.

"El objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street", afirmó Caputo a fines de diciembre, al explicar que busca que el financiamiento internacional sea "una fuente marginal" para el país. En diciembre, el Gobierno colocó el Bonar 2029 por 1.000 millones de dólares bajo legislación local, con una tasa del 6,5% anual, marcando el primer bono en dólares desde 2018, aunque sin representar un regreso pleno a los mercados externos.

El cierre de 2025 dejó a Argentina con un riesgo país que, si bien terminó por debajo del nivel inicial, atravesó una de las etapas de mayor volatilidad de las últimas décadas y con un Gobierno que replanteó su estrategia de financiamiento de cara a 2026.

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