9 de abril 2026 - 17:28hs

Una inversión de más de 230 millones de dólares en el sector nuclear no es un dato más. El proyecto para reactivar la planta de Dioxitek en Formosa abre la posibilidad de desarrollar un negocio exportador y vuelve a poner en discusión el rol de la Argentina en el ciclo del combustible nuclear. El proyecto, que podría encuadrarse en el RIGI, busca producir dióxido de uranio y exportar hexafluoruro de uranio, una novedad para el país.

El proyecto contempla dos hitos principales. El primero consiste en la finalización de la construcción, puesta en marcha y operación de la instalación NPU-1 destinada a la producción de UO2 (dióxido de uranio).

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El segundo prevé la construcción, puesta en marcha, operación y mantenimiento de una instalación complementaria para la conversión de UO en UF6 (hexafluoruro de uranio).

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El hexafluoruro de uranio es el compuesto que se utiliza como materia prima en el proceso de enriquecimiento de uranio. Las centrales nucleares argentinas utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante, por lo que una eventual producción de hexafluoruro sería para abastecer la demanda internacional de combustible con uranio enriquecido.

El proyecto garantizará la provisión de dióxido de uranio para abastecer a las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, que demandan unas 230 toneladas anuales, y permitirá ingresar al mercado mundial de hexafluoruro de uranio, cuya demanda es constante y va en aumento.

Dioxitek, la planta de Formosa y los antecedentes del proyecto

Dioxitek es una empresa argentina dedicada a la producción de dióxido de uranio y otros insumos esenciales para la generación de energía nuclear. Desde 1997 abastece a las centrales del país con combustibles y desarrolla productos como el Cobalto-60 con aplicaciones médicas e industriales.

La construcción de la planta de Formosa comenzó en 2014 y estuvo sujeta a múltiples retrasos. El proyecto original contemplaba dos líneas de producción de unas 250 toneladas de dióxido de uranio por línea, es decir, una capacidad total de 500 toneladas anuales. Sin embargo, la demanda agregada de las centrales nucleares argentinas oscila en torno a las 210 toneladas, lo que generaba un excedente sin destino.

El acuerdo con Nano Nuclear Energy busca redefinir los alcances del proyecto en una sociedad que habilite un negocio de exportación. La empresa estatal seguiría siendo dueña de la planta y del terreno, transfiriendo su uso a una nueva sociedad con el pago de un usufructo.

Dioxitek y Nano Energy comenzaron a explorar esta inversión en agosto del año pasado, tras firmar un memorando de entendimiento para evaluar las capacidades del sector nuclear argentino.

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El acuerdo se terminó de sellar en el marco de la Argentina Week en Nueva York.

La Comisión Nacional de Energía Atómica posee tecnología de conversión en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, en Río Negro. Especialistas del sector señalan que Argentina tiene capacidad para enriquecer uranio: “Lo hemos hecho, podemos hacerlo de vuelta. Argentina enriquece uranio o no, lo compra, pero demuestra que tiene la capacidad”.

Nano Nuclear Energy y su estrategia en el negocio nuclear

Nano Nuclear Energy es una empresa estadounidense de capital abierto, con una cotización superior a los mil millones de dólares en la Bolsa de Nueva York. Su fundador y presidente es Jay Jiang Yu, y en su directorio de asesores se encuentra el ex secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry.

Entre sus líneas de negocio se encuentra el desarrollo de HALEU, un tipo de combustible nuclear necesario para reactores modulares pequeños (SMR) y tecnologías avanzadas. Para ello, la empresa firmó un acuerdo con LIS Technologies, que cuenta con una tecnología de enriquecimiento de uranio por láser.

La compañía también adquirió activos tecnológicos de Ultra Safe Nuclear Corp., incluyendo el reactor micro modular Kronos MMR, un diseño de reactor de alta temperatura refrigerado por gas con una potencia de 15 MW.

Contexto: uranio, producción local y estrategia internacional

Argentina posee uranio y lo necesita, pero no produce desde el cierre de sus minas en la década de 1990. La última instalación operativa fue el Complejo Minero Fabril San Rafael (Sierra Pintada), cuya producción cesó en 1997. Desde entonces, el abastecimiento se cubre con importaciones.

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Ubicación de los minerales nucleares en las distintas provincias

El país cuenta con reservas que podrían ubicarlo entre los principales productores mundiales, según la Cámara de Empresas Mineras de Mendoza. En la actualidad, la CNEA y empresas privadas impulsan proyectos de exploración en distintas regiones.

Recursos identificados

Los proyectos se encuentran mayoritariamente en etapas de evaluación y prospección; falta la decisión de construcción y el desarrollo de infraestructura para la explotación comercial plena

Principales proyectos por provincia

  • Río Negro

    Amarillo Grande (Blue Sky Uranium Corp.)

    → Evaluación Económica Preliminar (PEA)

  • Chubut

    Cerro Solo (CNEA)

    → Exploración avanzada

    Laguna Salada (Jaguar Uranium Corp.)

    → Exploración avanzada

    Meseta Central

    → Exploración

  • Mendoza

    Sierra Pintada (CNEA)

    → Evaluación y remediación ambiental

  • Salta

    Don Otto (CNEA)

    → Evaluación

Contexto internacional



A nivel global, se espera un crecimiento sostenido en la demanda de uranio en línea con el renovado interés por la energía nuclear. En este contexto, Estados Unidos busca recuperar el control de la cadena de suministro nuclear.

Según explicó Diego Roger, del Instituto Argentino para la Transición Energética, Estados Unidos busca asegurar su influencia en proyectos vinculados al suministro de uranio y tecnologías asociadas, y Argentina aparece dentro de ese esquema como un actor en el hemisferio occidental.

También señaló que el consumo interno argentino es bajo -alrededor de 200 toneladas anuales-, por lo que cualquier proyecto requiere exportación para ser viable.

Críticas: el debate sobre el rumbo del sector nuclear

El proyecto también generó críticas dentro del sector. En declaraciones al The Guardian, el ex vicepresidente de la CNEA Diego Hurtado afirmó que exportar uranio no es un plan nuclear argentino.

Adriana Serquis, ex presidenta de la CNEA, sostuvo que el plan “no parece orientado a abastecer nuestras propias plantas, sino a exportar uranio directamente a Estados Unidos”, y planteó que podría implicar un deterioro de capacidades locales.

En ese marco, se señala que, dado que las centrales argentinas utilizan uranio natural, una eventual producción local podría orientarse principalmente a la exportación.

Además, Nano Nuclear Energy firmó un memorando con la empresa UrAmerica para desarrollar activos de uranio en Chubut, con el objetivo de abastecer la demanda de Estados Unidos.

Según Hurtado, las reservas de uranio podrían cubrir la demanda interna durante décadas, aunque advirtió que el país “no tiene uranio de sobra” y cuestionó la exportación como estrategia.

El proyecto se inscribe en un contexto de alineamiento con Estados Unidos en materia energética y nuclear, en el que Argentina busca posicionarse dentro de las cadenas globales de suministro del sector.

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