El asesor presidencial, Santiago Caputo, y la secretaria General, Karina Milei, cerraron filas detrás de un objetivo compartido: recortarle poder a la senadora de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich. Por primera vez, los dos vértices del triángulo de hierro coinciden en una ofensiva contra la jefa del bloque oficialista en el Senado.
La operación tiene dos motores distintos que confluyen en el mismo destino. Santiago Caputo trabaja sobre el plano simbólico: instala la idea de que Bullrich erosiona la figura del presidente Javier Milei cada vez que muestra autonomía. "Ella lo desafía a Milei. Santiago no. Santiago protege a Milei, y es el custodio de sus ideas y de su causa", graficó un integrante de la mesa chica del asesor. La fuente sintetizó la estrategia en una frase: "Recuperar centralidad, mostrar independencia de criterio y subordinación total al líder". Esa es, según el caputismo, la línea que la senadora nunca termina de aceptar.
Las críticas de Santiago Caputo a Patricia Bullrich
Karina, en cambio, opera desde el plano del control. La secretaria General está convencida de que Bullrich filtra información sensible de las reuniones de gabinete. El detonante fue el encuentro del 8 de mayo, del que trascendió que el Presidente terminó a los gritos. La hermana del jefe de Estado lo vivió como una traición y desde entonces buscó la forma de cerrar el círculo.
La salida que evalúan no será expulsar a la senadora de la reunión de gabinete formal. Ese gesto sería demasiado ruidoso y dejaría expuesta la interna. La idea que toma fuerza en el ala dura es otra: armar un encuentro paralelo, una mesa chica libertaria integrada por los ministros de mayor peso específico, donde Bullrich directamente no tenga lugar. Una cocina del poder reservada al núcleo de máxima confianza, sin filtraciones y sin socios incómodos.
Patricia Bullrich Santiago Caputo
Karina Milei y Santiago Caputo tienen una peculiar coincidencia: limitar a Patricia Bullrich.
Karina Milei acusa a Patricia Bullrich de filtrar información sensible
El conflicto se cruza, además, con el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La senadora reclamó públicamente que el vocero presentara su declaración jurada patrimonial, un gesto que en el karinismo leyeron como un ultimátum inaceptable hacia uno de los protegidos de la hermana presidencial.
La renuncia del subsecretario de Intervención Federal, Federico Angelini, terminó de blanquear la pelea. El funcionario era el hombre de mayor confianza de Bullrich en el Gobierno y había sobrevivido al cambio de mando en Seguridad, cuando la ministra Alejandra Monteoliva viró hacia el ala de Karina. Su salida fue interpretada como un mensaje directo a la extitular de la cartera y como la confirmación de que la fractura dentro de LLA ya es estructural.
En el entorno de Bullrich admiten que está siendo "maltratada", pero anticipan que no se va a quedar "en el molde". La senadora conserva una carta decisiva: un canal directo con Milei que no pasa por Karina ni por Caputo. Esa es, justamente, la línea que sus dos rivales se propusieron empezar a cortar.