La histórica empresa fabricante de neumáticos FATE anunció el cierre definitivo de su planta en San Fernando, dejando sin empleo a 920 trabajadores y afectando a una extensa red de proveedores y comercios. La decisión estuvo motivada por varios años de caída del consumo, sumado a la competencia de importados y conflictos sindicales.
FATE, la tradicional fábrica argentina de neumáticos fundada en 1940 y controlada por la familia Madanes Quintanilla, comunicó el cierre definitivo de su actividad productiva en el país. La planta de Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, bajó sus persianas tras más de ocho décadas de operación ininterrumpida, en una decisión que afecta directamente a sus 920 empleados y repercute en toda su cadena comercial y de proveedores.
Según fuentes empresariales, todos los trabajadores serán indemnizados conforme a la legislación vigente, y la compañía aseguró que saldará las deudas con proveedores y bancos. El directorio de FATE, en un comunicado, expresó: “Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.
Factores detrás del cierre: importaciones, consumo y conflicto laboral
La decisión de cerrar no fue intempestiva. En los últimos meses, la planta operaba apenas al 30% de su capacidad, reflejo de una demanda interna en caída y de la creciente competencia de neumáticos importados, especialmente de origen chino, cuyos precios resultan hasta un 40% más bajos que los nacionales. Esta “avalancha importadora” -según describen fuentes del sector- se vio potenciada por la apertura económica y la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, que postergaron el recambio de neumáticos o buscaron alternativas más económicas en países limítrofes.
A estos factores se sumaron prolongados conflictos con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), que incluyeron paros, bloqueos y negociaciones fallidas. Si bien FATE ya había atravesado dificultades en 2019, cuando recurrió a un proceso preventivo de crisis, esta vez la decisión fue definitiva: liquidar activos y cesar la producción.
Impacto en la industria y la economía local
El cierre de FATE no solo implica la pérdida de 920 empleos directos, sino que también afecta a una amplia red de proveedores, talleres y comercios vinculados a la marca. Se trata de la primera gran compañía industrial que abandona su actividad en los últimos años, en un contexto de creciente fragilidad para el sector manufacturero argentino.
La empresa, que también contaba con participación del grupo brasileño Vipal, había sostenido su liderazgo a través de inversiones en tecnología y calidad, pero no logró revertir una tendencia negativa que, según allegados, lleva “30 años de pérdidas”.
Próximos pasos y riesgos para el sector
El caso FATE expone los desafíos estructurales de la industria nacional frente a la competencia global y la volatilidad del mercado interno. El pago de indemnizaciones y deudas, según lo anunciado, podría evitar un conflicto mayor en el corto plazo, pero deja en evidencia la necesidad de políticas que equilibren la protección de la producción local con la apertura comercial.
De cara al futuro, el cierre de FATE podría anticipar situaciones similares en otras ramas industriales si no se revierten las condiciones que llevaron a esta decisión. Sindicatos, empresarios y autoridades deberán buscar alternativas para preservar el empleo y la producción nacional.