18 de febrero 2026 - 17:46hs

La Argentina trepó al puesto 37° en el Global Soft Power Index 2026 —el ranking anual de la consultora británica Brand Finance que mide la capacidad de influencia de los países a través de la atracción y la persuasión, en lugar de la coerción o la fuerza militar— y registró su mejor posición en los siete años de historia del índice. El ascenso de cinco lugares respecto del año anterior convirtió al país en la nación del top 50 con mayor avance en la edición 2026. El informe se elaboró con respuestas de 159.459 personas en 102 países y evalúa a los 193 estados miembro de las Naciones Unidas a partir de 55 métricas, entre ellas familiaridad, reputación e influencia.

El salto argentino se apoya en tres pilares que el informe identifica con precisión. El primero es el fútbol: Argentina ocupa el 2° lugar mundial en la categoría "líder en deportes", solo detrás de Brasil, con un puntaje de 6,1 sobre 10. El estudio demuestra que los aficionados al fútbol que conocen la marca Argentina la asocian de manera significativamente más positiva en atributos como patrimonio cultural, confiabilidad, facilidad para hacer negocios y buenas relaciones internacionales, en comparación con quienes no siguen el deporte. Esa afinidad se traduce en mayor predisposición a visitar el país, invertir en él y comprar sus productos.

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El segundo pilar es político. Brand Finance señala que el ascenso argentino refleja, en parte, el atractivo que la gestión de Javier Milei genera en determinadas audiencias globales, en un momento en que los relatos de ruptura con el consenso tradicional captan atención creciente en el debate internacional. El informe traza un paralelo explícito con Italia, que con el gobierno de Giorgia Meloni logró limitar su caída en el índice al posicionarse en sintonía con narrativas que dominan la agenda mediática global, incluida una alineación con la nueva administración estadounidense.

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El tercer elemento es estructural: la caída generalizada de las potencias occidentales tradicionales abrió espacio para que países como Argentina mejoraran su posición relativa sin necesariamente haber transformado sus activos de poder blando de manera drástica. En un índice donde casi todos retroceden, avanzar cinco lugares tiene un peso específico mayor que en años de estabilidad.

El desplome de Estados Unidos y el "efecto Trump"

Estados Unidos conserva el primer puesto del ranking con 74,9 puntos sobre 100, pero protagonizó la caída más pronunciada de los 193 países evaluados: perdió 4,6 puntos respecto del año anterior. El informe de Brand Finance atribuye ese deterioro, de manera directa, a las políticas de la segunda administración de Donald Trump y al modo en que reconfiguran la imagen del país ante el mundo.

Los datos son elocuentes. La percepción de amigabilidad de EE.UU. cayó 32 posiciones hasta el puesto 156°, la peor marca histórica del país en cualquier métrica del índice. En buenas relaciones con otros países descendió 50 lugares hasta el 99°; en generosidad, 68 puestos hasta el 98°; en facilidad para hacer negocios, 21 posiciones hasta el 26°; en apoyo a la acción climática —correlacionado directamente con el retiro del Acuerdo de París— cayó del 2° al 18° lugar. La confianza se desplomó 24 posiciones hasta el 57°.

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Lo que el informe denomina "el efecto Trump" no es, sin embargo, un colapso total. EE.UU. mantiene su dominio en los dominios donde su soft power es más profundo y menos dependiente de decisiones de gobierno: lidera en artes y entretenimiento (1°) y exploración espacial (1°), y se ubica entre los tres primeros en deportes, ciencia y marcas globales. Su influencia y familiaridad mundiales permanecen en el primer lugar, sostenidas en parte, señala el informe, por la misma capacidad de Trump de dominar el ciclo noticioso internacional. "Las audiencias globales perciben una brecha creciente entre la imagen de América a la que estaban acostumbradas y el cambio de dirección de la nueva administración", concluye el documento.

China cierra la brecha

Mientras EE.UU. retrocede, China avanza. El gigante asiático es el único país del top 10 que aumentó su puntaje en la edición 2026: sumó 0,7 puntos hasta alcanzar los 73,5, reduciendo la distancia con el líder a menos de 1,5 puntos. Es la brecha más angosta desde que existe el índice.

El avance chino no es circunstancial. Brand Finance lo describe como el resultado de una estrategia de largo plazo, ejecutada con paciencia y coherencia: inversiones a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, avance científico y tecnológico, reformas de sustentabilidad y construcción de marcas globales. En el plano de la reputación, China subió 9 posiciones hasta el puesto 18°, superando a EE.UU. en ese indicador por primera vez en la historia del índice. El país encabeza el ranking en tecnología e innovación, ciencia avanzada y facilidad para hacer negocios, y trepó al 3° lugar en percepción de economía fuerte y estable —el atributo que el informe identifica como el más influyente de los 35 que componen el índice.

En el plano cultural, fenómenos como Labubu —la figura de vinilo de origen tailandés que se popularizó globalmente en 2025 a través de marcas chinas— y el crecimiento internacional de Huawei y TikTok fortalecen el alcance de China más allá de lo económico. El país mejoró su percepción de amigabilidad en 27 posiciones, de diversión en 18 y de atractivo de estilo de vida en 8. En total, China rankea por encima de EE.UU. en 19 de los 35 atributos que evalúa el índice.

Un clima global más escéptico

Más allá de los movimientos individuales, el Global Soft Power Index 2026 revela una tendencia estructural que atraviesa a casi todos los países: una caída generalizada del estado de ánimo global, que el informe compara con el impacto que tuvo la pandemia de COVID-19 en las percepciones internacionales. Las audiencias mundiales se muestran más cautelosas, menos dispuestas a expresar admiración y más inclinadas a escrutar el comportamiento de las naciones, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, presión sobre el costo de vida y especulación en torno a una burbuja de inteligencia artificial en los mercados financieros.

Las principales potencias occidentales concentran las mayores pérdidas. El Reino Unido cayó 3,2 puntos hasta el 4° lugar, su posición más baja en la historia del índice. Alemania perdió 2,4 puntos (5°); Francia, 2,7 (6°); Canadá, 2,0 (8°). En ese contexto de repliegue occidental, Suiza emerge como la marca-nación más sólida del mundo: obtiene 17 medallas de oro en las 55 categorías que evalúa el índice y lidera en reputación, confianza, gobernanza y como destino preferido para invertir, trabajar y visitar. Japón, por su parte, asciende al 3° lugar global gracias en buena medida al boom turístico de los últimos años, que fortaleció las percepciones de amigabilidad, estilo de vida y atractivo cultural del país.

En el mundo árabe, Arabia Saudita (17°, +3 puestos) y Qatar (20°, +2) consolidan su posicionamiento a través de diplomacia activa, diversificación económica e inversiones masivas en deportes y turismo. En el extremo opuesto, Israel cayó 6 posiciones hasta el 39° —la mayor baja entre los países del top 50— en medio del impacto internacional de su campaña militar en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania. Burkina Faso protagonizó el mayor salto del índice completo: subió 23 posiciones (+4,3 puntos), fenómeno que el informe vincula a la visibilidad internacional del líder golpista Ibrahim Traoré, aunque advierte sobre la fragilidad de esos avances cuando no están respaldados por activos culturales, educativos o económicos sólidos.

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