Luego de la firma entre la Unión Europea y el Mercosur el 17 de enero pasado en Asunción, el acuerdo entre ambos bloques tomó un camino distinto de ambos lados del Atlántico. Mientras que en Europa el texto fue remitido por el Parlamento Europeo hacia el Tribunal de Justicia para analizar su compatibilidad con los tratados del bloque, en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay se dio comienzo al proceso legislativo.
Es que los países de la región siguen de cerca la entrada en vigencia del acuerdo una vez que se destrabe en Europa. Uno de los puntos más sensibles del texto es la salvaguarda agrícola aprobada por la UE: se fijaron cupos de importación y el bloque podrá suspender de forma temporal las preferencias arancelarias para productos sensibles si un aumento “perjudicial” de las importaciones afecta a sus productores. Esas cuotas comenzarán a agotarse apenas el acuerdo entre en vigencia, y ningún país quiere perder el privilegio.
¿Habrá ratificación de Argentina en las sesiones extraordinarias?
Desde el Gobierno enviaron hoy al Congreso el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. El texto fue elaborado por la Cancillería que encabeza Pablo Quirno y revisado por la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia, que le dio su aval definitivo. El proyecto se presentó en la Cámara de Diputados, una decisión que responde a la hoja de ruta diseñada para agilizar su discusión en el Congreso. La determinación fue tomada por la mesa política conformada por las principales figuras de la gestión.
En la Casa Rosada afirman que el oficialismo ya tiene asegurado el respaldo necesario para aprobar el acuerdo en ambas cámaras, con apoyo de gobernadores y bloques opositores dialoguistas. La ratificación fue definida como una prioridad inmediata dentro de la agenda de sesiones extraordinarias, con la intención de acelerar los tiempos parlamentarios. La estrategia apunta a que la Argentina sea uno de los primeros países del Mercosur en validar el tratado, para quedar en posición de aprovechar una eventual aplicación provisoria impulsada por la Comisión Europea.
Uruguay, ¿pionero en la aprobación?
La semana pasada, el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, hizo entrega a la Asamblea General del texto del acuerdo, para que los partidos políticos puedan iniciar su revisión y estudio, con el fin de ser el primer país del Mercosur en ratificarlo. Desde el miércoles todos los Estados cuentan con los textos traducidos por Paraguay, quien tiene la presidencia pro tempore, pero el Ejecutivo oriental quiso avanzar en la discusión del acuerdo para ganar tiempo.
Asimismo, Lubetkin sostuvo que Uruguay recibió indicios de que los plazos judiciales en Europa podrían resolverse con mayor celeridad, apoyándose en antecedentes de otros acuerdos comerciales. “Todavía no está del todo claro cómo será el procedimiento del lado europeo”, admitió, aunque remarcó que Montevideo debe avanzar “con rapidez” para concretar la ratificación. El canciller también enfatizó que, pese a las “señales ambiguas” que llegan desde Europa, los cuatro países del Mercosur mantienen una posición común para validar lo firmado en Asunción el pasado 17 de enero.
Brasil y Paraguay también aceleran los tiempos
El lunes pasado, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva remitió el texto al Congreso brasileño para dar inicio al trámite legislativo. El envío coincidió con la apertura del período parlamentario 2026 y fue leído como un gesto explícito de la administración brasileña para dale dinamismo al proceso. En el mensaje que acompañó la remisión, Lula expresó su expectativa de que el legislativo avance “sin demoras” y subrayó que el respaldo de dicho poder es central para que el tratado pueda entrar en vigencia en el menor plazo posible.
En paralelo, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, elevó el acuerdo a la Comisión Permanente del Congreso para su tratamiento parlamentario. A través de un mensaje en la red X, destacó el valor institucional de la decisión y remarcó que Paraguay se convirtió en el primer país del Mercosur en activar formalmente el proceso de ratificación. En ese marco, Peña dejó en claro su intención de que su país sea el primero del bloque en aprobar el tratado y, de ese modo, encabezar su implementación efectiva.