El Gobierno cumplió con la formalidad de enviar el "Informe de avance sobre la elaboración del proyecto de ley de Presupuesto 2026". Sin embargo, después de dos años sin aprobar la ley de leyes las expectativas en el Congreso son bajas respecto a su tratamiento.
En los fundamentos que acompañan el borrador de la hoja de ruta del plan económico el Gobierno destacó su compromiso con la estabilidad macroeconómica y la reestructuración del Estado. El contrapunto, como sucedió en los últimos dos años, será con los cuestionamientos sobre el impacto de las planillas de cálculos en la actividad económica y el bienestar social.
El informe que acompaña el anticipo del presupuesto subraya una serie de logros macroeconómicos, pero su contextualización permite una lectura más matizada.
Los números del crecimiento económico
En ese marco, el Gobierno resalta el fin de la recesión tras una década de estancamiento. Si bien el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una suba interanual del 6% en diciembre de 2024 y el fin de un ciclo recesivo de 21 meses en mayo de 2024, este repunte se produce tras una contracción del PIB de 1,7% en 2024.
Para 2025, el Ejecutivo proyecta que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá un 5,5%, con incrementos destacados en la industria (5,3%) y el comercio (7,6%), mientras que el agro registraría una suba más moderada de 2,1%.
El Gobierno, como es lógico, también destaca la desaceleración inflacionaria desde niveles elevados. La reducción de la inflación del 211,4% en 2023 al 117,8% en 2024 y una proyección del 22,7% para diciembre de 2025 se presenta como un logro. En cuanto al tipo de cambio, se proyecta que el dólar cerrará el año en $1.229, lo que implica un ajuste del 20,4% respecto al valor actual.
Respecto al comercio exterior, se prevé que las exportaciones crecerán un 3,7%, mientras que las importaciones aumentarán un 25,2%. En términos de consumo, el privado avanzará un 7,2% mientras que el público lo hará en un 5%. En cuanto a la inversión, se proyecta un crecimiento notable del 22,7%.
El otro punto que resalta el informe del Ejecutivo que ya circula por el Congreso es el superávit fiscal por el ajuste del gasto. En ese marco, los fundamentos del texto sostienen que el superávit primario de $6.769.790,5 millones (0,8% del PIB) al 31 de mayo de 2025 se logró mediante significativos recortes del gasto público. Se observa, por ejemplo, una reducción del 31,5% en las transferencias a empresas públicas, fondos fiduciarios y otros entes del Sector Público Nacional, y un descenso del 42,6% en las transferencias a empresas privadas con respecto al año anterior.
En tanto, el Gobierno también sostiene en los lineamientos de la ley de leyes que se avanzó en la reducción de la deuda y proyecta un aumento en la recaudación. El Gobierno estima que la recaudación fiscal aumentará un 22,3% en 2026 respecto al año anterior, con la presión tributaria pasando del 22,23% del PIB en 2025 a un 22,74% en 2026.
Prioridades para 2026
En cuanto a las prioridades para el 2026 el gobierno vuelve a apuntar a "transformación del Estado" y detalla que ya se avanzó en la reducción del empleo público, la disolución de fondos fiduciarios y la eliminación de programas como PROCREAR, PROGRESAR, el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino y el FISU, entre otros.
El Gobierno tampoco plantea modificaciones respecto a la obra pública, más allá del reclamo de los gobernadores. Según el adelanto del presupuesto la inversión pública se orientará "prioritariamente al ámbito vial y ferroviario" y en "defensa nacional y la seguridad interna". Esto sugiere una concentración de recursos en detrimento de otras áreas de inversión pública.