El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y su par de Justicia, Juan Bautista Mahíques, quedaron en el centro de las críticas dentro del Gobierno tras el fracaso del intento de modificar la ley de tierras en el recinto del Senado. Los reproches internos se multiplicaron apenas se confirmó que no estaban los votos en la Cámara alta.
La titular del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, Patricia Bullrich, se vio obligada a retirar del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada todo el capítulo referido a lo que se denominó "extranjerización de tierras", ante el rechazo de los aliados al oficialismo. Antes de resignarlo, el bloque exploró sin éxito distintas alternativas de redacción para salvar al menos una parte del articulado.
Una agenda que se empujó pese a todas las advertencias
La derrota legislativa encontró al Gobierno en un momento especial. El presidente Javier Milei, junto con Sturzenegger, hace tiempo que insiste con ese proyecto, incluso cuando en más de una oportunidad se le advirtió que no estaban dadas las condiciones políticas para avanzar.
Con la obligación de tener que impulsar la iniciativa igual, y con las dudas internas sobre si se trataba de la agenda del Presidente o de la de su ministro, el oficialismo intentó explorar otras opciones que le permitieran llegar al recinto con los votos asegurados. Ninguna prosperó. Esa ambigüedad sobre la paternidad del proyecto es, para varios funcionarios consultados por este medio, el origen del problema: nadie terminó de hacerse cargo de la negociación política que la iniciativa requería.
El Gobierno inmerso en el pase de facturas por el fracaso en el Senado por la ley de tierras.
Los gobernadores, los pliegos y la "bala de plata" gastada
"No se dieron cuenta de que a los gobernadores no les podemos pedir ese tipo de concesiones a un año de las elecciones", le dijo a El Observador un ministro nacional. Pero los reproches no apuntan solamente al accionar de los aliados.
"Nos gastamos la bala de plata con esto cuando aprobamos los pliegos de los jueces. No le podemos pedir a los gobernadores y a los aliados que voten el pliego del hijo del presidente de la Corte Suprema para luego, un mes después, esto", bramó un integrante de la mesa política de LLA ante la consulta de este medio. El razonamiento describe un problema de administración del capital político: el oficialismo agotó su margen de pedido en una negociación previa y llegó a esta sin nada para ofrecer.
El Gobierno inmerso en el pase de facturas por el fracaso en el Senado por la ley de tierras.
La batalla cultural que LLA perdió antes de llegar al recinto
En el Gobierno hay, además, bronca interna por la falta de pericia a la hora de manejar el tema, al punto de que artistas que para el oficialismo son "del palo" —como TINI— salieron públicamente a expresarse en contra de las modificaciones a la ley de tierras. La oposición al proyecto terminó reuniendo a referentes de espacios y ámbitos muy distintos entre sí, una coalición espontánea que el oficialismo no vio venir y para la que no tenía respuesta preparada.
"Estiraste tanto el debate que le diste tiempo a todo el mundo para que te pegue. Y ahora lo estás pagando", analizó un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada. Esa es la lectura que más incomoda puertas adentro: LLA, que construyó su identidad en la disputa de sentido, esta vez perdió la batalla cultural antes de que el proyecto llegara al recinto.
El Gobierno inmerso en el pase de facturas por el fracaso en el Senado por la ley de tierras.
AFP
La tregua por las PASO modera los reproches, por ahora
"Lo único positivo es que los reproches están moderados por la tregua que hay para suspender las PASO, pero todavía no terminamos de cuantificar este golpe", agregó otro integrante del gabinete, visiblemente preocupado por la falta de coordinación que observa dentro del Gobierno.
En paralelo, en el oficialismo se acumulan los "daños autoinfligidos" por falta de pericia para resolver cuestiones que no deberían escalar. La derrota por la ley de tierras profundizó ese diagnóstico y dejó una advertencia que en Balcarce 50 ya nadie disimula: si la tregua interna es lo único que hoy contiene los pases de factura, el próximo tropiezo puede encontrar al Gobierno sin ese amortiguador.