El candidato peronista, Sergio Massa contra todo vaticinio, venció por seis puntos de diferencia al libertario en un último tramo de campaña donde saldrá el nuevo Presidente.
Otra vez las encuestas fallaron, la mayoría de ellas daban por ganador a Javier Milei aunque todas vaticinaban una segunda vuelta contra Sergio Massa.
Pero con el correr de la tarde del domingo esas tendencias, bocas de urnas, que hablaban, al igual de las PASO de algo que no se podía creer, Massa estaba al frente y por un importante margen de votos, al final fueron seis puntos.
Y la dudas, resquemores, terminaron de dilucidarse a las 21:30 del domingo cuando desde el Comando Electoral y con el 60% de los votos escrutados lo daban al frente con el 36,6% de los votos contra 30,2% de los votos de Milei y lejos Patricia Bullrich con un 23,8%.
El triunfo del Ministro de Economía se dio sobre todo por el empuje de la provincia de Buenos Aires donde sacó casi un 43% contra un 26% Milei y un 24% Bullrich. "La madre de todas las batallas" volvió a poner al peronismo competitivo a pesar de una inflación interanual de 138% y una pobreza de casi el 40%.
Los sociólogos serán los encargados de analizar porque, otra vez, se renueva esa alianza entre peronismo y sectores más castigados por una crisis que profundizó este gobierno peronista. Quizás una primera aproximación este en los propios dichos de Milei cuando prometió que si es gobierno "no va quitar derechos".
La sociedad dijo que aunque se este mal nadie quiere perder esos derechos adquiridos. Ni el escándalo de Martín Insaurralde, paseándose con una modelo por Marbella, ni el caso del puntero peronista que usaba las tarjetas de créditos de los empleados en la Legislatura hicieron mella en las elecciones. El peronismo bonarense ganó cómodo por casi el 46% de los votos y lejos quedaron los candidatos libertarios y de Juntos por el Cambio con un 24,6 y un 26,6 respectivamente.
Lo que se viene
La campaña de Sergio Massa
Ahora se viene la segunda vuelta y como supo decir Massa su campaña estaba dividida en tres momento, las PASO donde se la paso más negociando con el FMI que en actos; las elecciones generales donde las medidas económicas que llevó a cabo luego de la devaluación del 20% tuvieron eco a la luz de los resultados y ahora la última etapa donde buscará alianzas para llegar al sillón de Rivadavia.
Y lo dejó en claro en su llamado al gobierno de Unidad Nacional; a los votantes de la izquierda de Myriam Bregman, a los peronistas disidentes de Juan Schiaretti y a los radicales de Juntos por el Cambio. Pero también llamó a los que votaron en blanco o no fueron a votar, ahí también reside la posibilidad de su triunfo porque sigue siendo un caudal de votos que pueden dar vuelta una elección.
Massa necesita para conseguir ese voto de Juntos por el cambio radical mostrarse lo más lejos posible de Cristina Kirchner, de Alberto Fernández y del kirchnerismo duro. Así lo mostró en un discurso llenó de simbología. Subió con su familia; no los mencionó; llamó a la unidad; a ponerle fin a la grieta y hasta se animo a hablar de reforma laboral.
Habló de familia, orden y hasta de Dios quizás pensando en ese enfrentamiento de los libertario con el Vaticano, incluso cuando en el cierre del Movistar Arena los seguidores de Milei estaban en un éxtasis colectivo.
La campaña de Javier Milei
La segunda vuelta promete ser crispada; agrietada así lo dejo entrever Milei en su discurso. Sabe que tiene que remontar los seis puntos mas lo que acumule Massa de acá a noviembre. Directamente llamó a Jorge Macri, a Rogelio Frigerio, los dos referentes de Juntos por el Cambio que salieron triunfantes el domingo negro del macrismo. También lo mencionó a Mauricio Macri con quien nunca cortó los lazos comunicantes.
Para Milei es claro que debe ir hacia ese voto duro que representó Patricia Bullrich, antikirchnerista, republicano. Rápido de reflejos vinculó a Massa con la delincuencia e incluso se animo a compararlo con e Hamás. Sin embargo no dejó de aclarar, porque lo crea o porque no, que no viene a quitar derechos. También Milei realizó la misma lectura, la campaña del miedo hizo efecto en la sociedad.
Milei sabe que obtuvo menos votos que en las PASO cuando obtuvo el 32%. No logró captar nada de Bullrich y menos captar los votos que no estuvieron en agosto. Esos votos fueron en su gran mayoría para Massa.
Ahora el libertario empieza con un piso deseable; el que deja Bullrich con un casi 24% que le alcanza para pelear a Massa la presidencia pero no para ganar. Debe ir también a ese voto joven que no fue a votar tampoco el domingo.
Milei esta forzado a lograr una nueva alianza de derecha con lo que quede de Juntos por el Cambio; entender que no fue elegido aún Presidente y ampliar su base de conducción que le de una sensación de gobernabilidad que hoy no logra con quienes lo acompañan.