Lo que importa sobre los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo
- El Gobierno enfrenta resistencia en el Senado para la aprobación de los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo como jueces de la Corte Suprema.
- Unión por la Patria (UxP) y sectores de la UCR rechazan las designaciones por decreto del presidente Javier Milei, argumentando que vulneran la Constitución.
- El pliego de Lijo ya tiene las firmas necesarias para su tratamiento, mientras que el de García-Mansilla está a una firma de alcanzar el mínimo requerido.
- La vicepresidenta del Senado, Victoria Villarruel, tiene en sus manos la convocatoria a una sesión especial para debatir ambos pliegos.
- La definición en el radicalismo es clave: algunos senadores buscan frenar el avance de los pliegos, mientras que otros temen quedar atrapados en una maniobra política.
Contexto
¿Por qué la designación de García-Mansilla y Lijo genera controversia?
El principal conflicto radica en que ambos jueces fueron nombrados en comisión mediante un decreto presidencial, sin la aprobación previa del Senado. UxP y otros sectores opositores sostienen que esta modalidad es inconstitucional y atenta contra la independencia del Poder Judicial. “Una persona que es nombrada por decreto, ¿qué garantía tiene de estabilidad, de independencia?”, cuestionó el senador José Mayans, líder del bloque de UxP, en la previa de la sesión del 27 de noviembre en donde el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se presentó ante los senadores para brindar su informe mensual a las Cámaras del Congreso.
Por otro lado, el oficialismo defiende la legalidad del procedimiento y argumenta que García-Mansilla y Lijo pueden permanecer en la Corte hasta noviembre, salvo que sean removidos por juicio político. Sin embargo, en el Senado aseguran que si los pliegos son rechazados, los nombramientos quedarían invalidados automáticamente.
¿Cuál es la postura de los distintos bloques en el Senado?
UxP encabeza la oposición a las designaciones y busca bloquearlas en el recinto. A este rechazo se suman senadores del PRO y una parte de la UCR, incluyendo a Martín Lousteau y Guadalupe Tagliaferri, quienes presentaron un dictamen en contra de García-Mansilla.
Por el contrario, la Casa Rosada intenta frenar el tratamiento para evitar un rechazo casi seguro. En este contexto, el radicalismo es la llave de la negociación: algunos senadores, como Eduardo Vischi, están alineados con los gobernadores radicales que mantienen diálogo con Milei y buscan dilatar la sesión, mientras que otros, como Lousteau, insisten en avanzar con la votación.
¿Qué sucede con las firmas necesarias para el tratamiento de los pliegos?
El pliego de Ariel Lijo ya cuenta con las firmas necesarias para ser tratado en el Senado. Sin embargo, el de García-Mansilla aún necesita una firma más para alcanzar el mínimo de nueve en la Comisión de Acuerdos.
Los senadores Carolina Losada, Maximiliano Abad y Mariana Juri son los principales candidatos a aportar esa última firma. No obstante, hasta ahora, ninguno ha confirmado su decisión. “No tengo pensado firmar por ahora”, expresó Losada al ser consultada por Noticias Argentinas sobre su postura.
¿Cómo afecta la postura de la UCR a la negociación?
La interna radical ha sido un factor determinante en el desarrollo del conflicto. Mientras Lousteau y otros senadores buscan avanzar con la votación para rechazar los pliegos, otros integrantes del bloque temen quedar en una jugada política del kirchnerismo.
Algunos radicales consideran que el rechazo a García-Mansilla podría facilitar la aprobación de Lijo, un escenario que el Gobierno intentó evitar con la estrategia de “los dos o ninguno”. En este contexto, las presiones de los gobernadores radicales también han jugado un papel clave, con senadores consultando a sus líderes provinciales antes de tomar una decisión.
Cómo sigue
El destino de los pliegos está ahora en manos del Senado. Si García-Mansilla consigue la firma que falta, su postulación podría tratarse en los próximos días. En ese caso, la vicepresidenta Victoria Villarruel deberá decidir si convoca a una sesión especial para debatir ambos pliegos.
Si la sesión se concreta, la votación final dependerá de la correlación de fuerzas en el recinto. Para aprobar los pliegos, el Gobierno necesita dos tercios de los senadores presentes, una cifra que parece inalcanzable en el actual escenario político. En cambio, para rechazarlos solo se requieren 25 votos negativos, un objetivo más accesible para la oposición.
En el caso de un rechazo, el Gobierno podría insistir en que los jueces permanezcan en la Corte hasta noviembre, pero la oposición sostiene que el rechazo de los pliegos los invalidaría de inmediato. El desenlace de esta disputa definirá no solo la composición del máximo tribunal, sino también el margen de maniobra del Gobierno en futuras designaciones judiciales.