23 de mayo 2024 - 18:56hs

La prolongada ola de frío incrementó el consumo energético, obligando a algunas distribuidoras de gas natural a interrumpir el suministro “interrumpible” a casi 200 estaciones de servicio de Gas Natural Comprimido (GNC) en todo el país. Para garantizar el abastecimiento a la demanda residencial, considerada “prioritaria”, esta situación se extendió y, ante los pronósticos de una ola polar para el fin de semana, podría agravarse.

El Gobierno ya declaró una situación de “preemergencia” ante las mínimas históricas en las temperaturas y alertó a las empresas encargadas de la distribución del gas. Además, Cammesa licitó de urgencia cargamentos de combustible líquido, que costarán unos USD 500 millones para el Tesoro, un gasto no previsto originalmente.

Quiénes son los más afectados por los cortes de GNC

Las zonas más afectadas por los cortes de GNC son la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, donde se concentra la mayor cantidad de estaciones que proveen a vehículos con equipos de gas. Sin embargo, también se han registrado complicaciones en ciudades de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, entre otras.

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Los cortes afectan a usuarios con contratos de “servicio interrumpible”, que son más económicos pero susceptibles a interrupciones. Algunas industrias y otros grandes usuarios también se ven afectados.

En cuanto al GNC, Camuzzi informó que tiene unos 132 usuarios interrumpidos entre la Provincia de Buenos Aires y la Patagonia. Metrogas detalló que unas 30 estaciones se encuentran con ese tipo de contratos, mientras que Gasnor tiene unas 9 interrumpibles. Fuentes del mercado indicaron a este medio que en total serían unas 200 las estaciones con problemas para surtir.

Por qué motivo hay cortes de GNC

Uno de los factores que explican esta situación es la demora en la puesta en marcha “plena” del Gasoducto Néstor Kirchner, que actualmente funciona a la mitad de su capacidad debido a demoras del gobierno anterior y al freno de la actual gestión en las partidas destinadas a la obra pública.

A esto se suman dos cuestiones: el abastecimiento local con buques de GNL importado y la política de subsidios del Gobierno para mantener el superávit fiscal y ahorrar dólares del Banco Central. El gas importado en barcos cuesta cerca de USD 13 por millón de BTU, mientras que el GNC en las estaciones de servicio se vende a USD 4 el millón de BTU.

Las distribuidoras critican a los estacioneros por contratar “servicio interrumpible” para comprar más barato el gas, mientras que los expendedores argumentan que no pueden comprar a un precio triple del que venden en el surtidor.

Con temperaturas que se espera alcancen mínimos históricos, el Gobierno envió una carta a las empresas de la industria gasífera para ponerlas en alerta ante una fuerte suba de la demanda y exigirles detalles operativos para los próximos días.

La misiva, fechada ayer y firmada por Carlos Alberto Casares, interventor del Enargas, y con copia al secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, está dirigida a las principales transportistas y distribuidoras de gas del país: TGN, TGS, Metrogas, Litoral Gas, Naturgy, Gas Nea, Gasnor, Camuzzi Gas Pampeana, Camuzzi Gas del Sur, Distribuidora de Gas del Centro, Distribuidora de Gas Cuyana y Redengas.

En la carta se solicita la “identificación y cuantificación de contratos de transporte interrumpibles (TI) que puedan ser susceptibles a cortes, a fin de agilizar la toma de decisiones ante una situación operativa en la que se encuentre en riesgo el normal abastecimiento de gas natural”. Se menciona el estado de “pre-emergencia”, un término protocolar y administrativo para indicar que “algo está pasando” y centrar el tema en la industria.

Esta situación plantea interrogantes sobre si Argentina tendrá suficiente gas para su demanda energética en invierno. El proyecto de reversión del Gasoducto Norte, que busca llevar gas de Vaca Muerta a Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, no estará terminado para el inicio del invierno, como estaba previsto en 2023.

Esto implica la necesidad de importar gas para que el norte del país no sufra desabastecimiento, ya que Bolivia podría cortar los envíos desde julio, por contrato, debido al declino en su producción.

El Gobierno señala que el principal problema en el suministro de gas natural es la gran desinversión en el sistema de transporte, resultado de años de congelamientos tarifarios, lo que llevó a que los ductos no soporten la demanda actual.

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