11 de noviembre 2024 - 13:22hs

Un grupo de investigadoras argentinas lideradas por Mariana Melchiorre, del Conicet, INTA y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), trabaja en una plataforma innovadora de biopolímeros que permite recubrir semillas con componentes biodegradables y de bajo costo. Estas matrices poliméricas, basadas en almidón y otros compuestos de grado alimenticio de origen nacional, vehiculizan insumos agronómicos tanto químicos como biológicos, contribuyendo así a la productividad de los cultivos de manera sustentable.

El desarrollo ya tuvo impacto en la industria. En colaboración con el INTA y la UNC, el equipo otorgó una licencia de know-how a la PyME Ceres Demeter, de Río Cuarto (Córdoba), para fabricar y comercializar un recubrimiento exclusivo para semillas de maní. Este producto vehiculiza bacterias fijadoras de nitrógeno, lo que reduce la necesidad de fertilizantes químicos, mejorando así la productividad del cultivo. "Los productos de esta plataforma son aptos tanto para agricultura convencional como agroecológica", asegura Melchiorre desde la Unidad de Estudios Agropecuarios en Córdoba.

La "Plataforma de biopolímeros para usos agroindustriales sustentables" recibió el Sello de “Bioproducto Argentino”, gracias a su contenido biobasado, avalado por la Comisión Nacional Asesora en Biomateriales (COBIOMAT). Estos biopolímeros pueden usarse como recubrimiento de semillas de cultivos extensivos como soja, maíz, maní y poroto, o como adhesivo en el proceso de peletizado de semillas pequeñas (hortícolas, aromáticas, forrajeras). Melchiorre detalla que, en la mezcla, se pueden incorporar bacterias fijadoras de nitrógeno en leguminosas, promoviendo así la reducción de fertilizantes en la siembra, además de otros microorganismos beneficiosos.

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El equipo de investigadoras también trabaja en la estabilidad biológica de estos bioinsumos en el tiempo, con el fin de que los microorganismos permanezcan activos sobre las semillas. “Estamos estudiando propiedades como la viscosidad y la barrera al agua en formulaciones para semillas de leguminosas”, añade Melchiorre, quien también es docente en la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (FCEFyN) de la UNC.

La investigadora subraya que este tipo de tecnologías reemplazan insumos líquidos aplicados al sembrar, permitiendo el uso de semillas preinoculadas y biofertilizadas, lo que facilita el trabajo del productor y optimiza el tiempo. “Sustituir polímeros sintéticos por biopolímeros biodegradables no solo es más económico, sino que además evita residuos contaminantes, como microplásticos, tras la implantación del cultivo”, explica Melchiorre.

La transferencia de tecnología a Ceres Demeter representa un hito para el equipo, abriendo posibilidades de colaboración con más empresas del sector agroindustrial. “Estamos desarrollando formulaciones para soja y vicia en alianza con una compañía global de inoculantes”, agrega Melchiorre. Además, ya cuentan con un recubrimiento validado para el cultivo de poroto blanco.

Otro desarrollo reciente del equipo apunta a la gestión ética de la sobrepoblación de palomas. Junto con el Instituto de Diversidad y Ecología Animal, crearon un biopolímero mezclado con nicarbazina para adherirse a granos de maíz. Este medicamento, al ser consumido por las palomas, reduce la puesta de huevos y contribuye al control ético de la población de estos animales. “Estamos en búsqueda de empresas interesadas en la adopción de esta tecnología”, concluye Melchiorre.

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Agro Semillas Fertilizante Conicet

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