Laudelina Peña, la tía de Loan, el niño de 5 años que desapareció misteriosamente en Corrientes tras un almuerzo familiar, vive sola desde que llegó a la cárcel de Ezeiza en calidad de detenida por la desaparición de su sobrino y ahijado.
La mujer no tuvo contacto con ninguna otra detenida ya que está alojada en un pabellón especial, aislada del resto. Su seguridad, para las altas esferas del SPF, es una prioridad absoluta. En el mismo pabellón, aunque sin contacto con Laudelina, hay otra presa que fue noticia hace algunos días, una de las detenidas por los incidentes ocurridos en el Congreso durante el tratamiento de la Ley Bases.
Laudelina está alojada en el sector “A” del pabellón destinado a “jóvenes adultos”. Se eligió ese espacio en particular debido a que tiene celdas individuales.
“Con respecto a Laudelina, se va a elaborar un esquema para que pueda acceder en determinados horarios al uso del teléfono público. Hasta acá, no pidió llamar a nadie. La vemos fuerte a nivel emocional. Pero cuidado, porque esas primeras impresiones cambian con el tiempo. En la cárcel nada es definitivo”,dijo un funcionario del SPF.
Laudelina está acusada de formar parte del secuestro y el ocultamiento de Loan. Además, la imputaron también por perjudicar la investigación falseando pruebas. Una de ellas es el botín del nene, encontrado a unos 3 kilómetros de la casa de la abuela Catalina, donde se realizó el fatídico almuerzo del 13 de junio.
Con respecto al futuro de Laudelina en Ezeiza, todas las fuentes consultadas para esta nota coinciden en que permanecerá aislada. “En función de la masiva difusión de su participación en una causa en la que la víctima es un niño de cinco años, que además no aparece y todo hace presumir que fue “robado”, no es posible que esté contacto con ninguna interna. Cualquier cruce con otra detenida, puede ser una potencial oportunidad para que, de mínima, la lesionen”, razona una de las penitenciarias que cuida un pabellón cercano.
Laudelina ya declaró en indagatoria frente a la jueza Cristina Pozzer. No sólo contó su versión de los hechos, sino que, además, respondió 50 preguntas. En un giro sorprendente, aseguró que piensa que su sobrino está vivo, cuando una semana atrás declaró que Carlos Pérez, el principal detenido del caso, lo atropelló con su Ford Ranger y lo mató.