8 de enero 2026 - 19:26hs

En 2020, Meta encargó un estudio sobre los efectos de Facebook en sus usuarios. Los resultados fueron contundentes: las personas que dejaron de usar la plataforma durante una semana reportaron menores niveles de depresión, ansiedad, soledad y comparación social. La empresa, sin embargo, canceló el proyecto y archivó los hallazgos. Internamente, un investigador advirtió que guardar silencio sobre esos resultados equivalía a repetir lo que hizo la industria tabacalera: "investigar, saber que los cigarrillos eran malos y guardar esa información para ellos mismos".

La revelación forma parte de miles de páginas de documentos internos que salieron a la luz en el marco de una demanda colectiva que involucra a más de 2.200 demandantes, incluidos 1.200 distritos escolares de Estados Unidos. Los documentos muestran un patrón sistemático: las empresas conocían los riesgos de sus productos para la salud mental de niños y adolescentes, pero priorizaron el crecimiento y las ganancias.

El estudio que Meta decidió enterrar

El proyecto llevaba el nombre código "Mercury". Meta contrató a la consultora Nielsen para medir qué ocurría cuando los usuarios desactivaban Facebook. Los resultados no dejaron lugar a dudas: suspender el uso de la plataforma mejoraba el bienestar psicológico de las personas. En lugar de publicar esos hallazgos, la empresa argumentó que las conclusiones estaban "contaminadas por la narrativa mediática existente" sobre sus efectos nocivos.

Más noticias

Pero un miembro del equipo de investigación escribió en un mensaje interno: "El estudio Nielsen sí muestra un impacto causal en la comparación social", acompañado de un emoji de cara triste. Otro empleado expresó su incomodidad con la decisión de mantener el estudio en secreto, comparándola explícitamente con las prácticas de las tabacaleras.

A pesar de contar con evidencia de ese tipo, Meta declaró ante el Congreso de Estados Unidos que no podía cuantificar si sus productos eran perjudiciales para las adolescentes.

TikTok, Snapchat y YouTube: un patrón repetido

Las revelaciones no se limitan a Meta. TikTok concluyó en 2021 que el uso compulsivo de su aplicación "correlaciona con una serie de efectos mentales negativos" y empeora "condiciones preexistentes de salud mental como depresión y ansiedad". El equipo de Confianza y Seguridad calificó como "ALTO" el riesgo de que los usuarios fueran conducidos por el algoritmo hacia contenido relacionado con suicidio y autolesiones.

Mientras tanto, TikTok firmó en 2019 una "relación formal" con la Asociación Nacional de Padres y Maestros de Estados Unidos y publicó una guía sobre "seguridad digital". Internamente, según la demanda, empleados de la empresa celebraban que la organización haría "lo que queramos de ahora en adelante" y que "su CEO hará declaraciones de prensa por nosotros".

adiccion-redes-sociales-wide

En Snapchat, el director ejecutivo Evan Spiegel pidió en 2018 a su equipo un plan para eliminar la función de "rachas" (streaks), que requería uso diario de la aplicación. Spiegel consideró que era "lo correcto". Su propio equipo reconoció que la función era "accidentalmente adictiva" y que "gamificaba la amistad de manera extraña". Aun así, la empresa decidió mantenerla porque era "un motor principal de engagement".

En YouTube, una investigación interna de 2018 encontró que aproximadamente el 10% de los usuarios de entre 13 y 24 años admitían ver videos "habitualmente" durante más de dos horas diarias. Entre los usuarios de 18 a 24 años, el 30% reportó que YouTube les quitaba horas de sueño. A pesar de esos datos, la empresa continuó desarrollando herramientas como la reproducción automática y el scroll infinito.

Meta enfrentó críticas por permitir que adolescentes usaran la transmisión en vivo de Instagram para difundir intentos de suicidio. Un ex vicepresidente admitió que "era un imperativo de crecimiento hacer de Live Video un producto y lanzarlo, en lugar de desacelerar e intentar pensar en todas las formas negativas en que podría usarse". Recién en abril de 2024 la empresa introdujo restricciones para menores de 16 años.

La demanda y el precedente de las tabacaleras

Los casos están siendo representados por Motley Rice, firma que logró en los años 90 el acuerdo más grande en la historia de Estados Unidos: 200.000 millones de dólares contra siete compañías tabacaleras que ocultaron los daños de sus productos.

Matthew Bergman, fundador del Centro Legal para Víctimas de Redes Sociales, sostiene que el paralelo es directo. "Los padres deberían darles cigarrillos a sus hijos en lugar de redes sociales", afirmó. "Hay solo un 15% de probabilidad de cáncer de pulmón si eres fumador, y no lo contraes hasta los 50 o 60 años. Pero hay casi un 100% de probabilidad de que cuando un niño ingresa a las redes sociales se vuelva adicto y sienta los efectos negativos de inmediato".

Las 2.200 demandas fueron consolidadas ante la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers en Oakland, California. Las empresas intentan que el caso sea desestimado antes de llegar a juicio, pero en una audiencia realizada en enero ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, los jueces mostraron escepticismo hacia los argumentos de las compañías.

Meta y las demás plataformas sostienen que están protegidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, una norma que trata a las plataformas como espacios donde terceros publican contenido. Pero los abogados de los demandantes argumentan que esa protección no aplica porque las demandas no atacan el contenido que publican los usuarios, sino las características de diseño de las plataformas —como la reproducción automática, los reels y el scroll— que fueron deliberadamente creadas para generar adicción.

La jueza Jacqueline Nguyen señaló durante la audiencia que cuando el Congreso quiere otorgar inmunidad total contra demandas, "sabe cómo decirlo". El lenguaje de la Sección 230, sugirió, no respalda la interpretación amplia que defiende Meta.

La audiencia crucial para determinar si las demandas pueden avanzar está programada para finales de enero. Si las empresas pierden, podrían enfrentar un juicio que exponga de manera más completa sus prácticas internas y las decisiones que tomaron durante años sobre la salud mental de sus usuarios más jóvenes.

Temas:

big tech industria tabacalera Redes sociales

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos