4 de julio 2024 - 18:07hs

América Latina se prepara para la posible llegada de La Niña en los próximos meses, con pronósticos que señalan una temporada de alta variabilidad climática en el sur de la región y una temporada de huracanes más activa de lo normal en el Caribe.

Este fenómeno climático, conocido por causar inviernos crudos, veranos con múltiples olas de calor y grandes sequías, podría generar en América del Sur un escenario similar al de las sequías históricas registradas entre 2020 y 2023, según coincidieron expertos reunidos el martes pasado en la sede de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en Ginebra.

“Venimos de atravesar esos tres años con un evento de La Niña bastante prolongado que trajo sequías en el sur de América del Sur, sequías extremas, históricas, con gran impacto y luego una transición bastante rápida al fenómeno de El Niño”, dijo José Luis Stella, del Centro Regional del Clima para el sur de América del Sur. “Ahora, nuevamente, estamos en una transición a otra vez el fenómeno de La Niña. No solamente estamos en un clima extremo, sino en una variabilidad también bastante extrema y bastante rápida”, apuntó.

Este episodio forma parte del fenómeno climático Niño-Oscilación Sur (ENOS), que se refiere a las variaciones en las temperaturas en las regiones central y oriental del Océano Pacífico ecuatorial. Tiene dos patrones opuestos: El Niño (fase cálida) y La Niña (fase fría), que duran entre nueve y doce meses, y ocurren cada dos a siete años, aunque sin un calendario regular.

Cuál es el impacto de La Niña en Argentina

Especialistas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indicaron que la llegada de La Niña es una posibilidad y que, en caso de concretarse, no se espera en los próximos meses.

“Veníamos con El Niño y recién este mes se dio el cese y pasamos a una fase neutral. Ahora vamos a estar un tiempo largo en fase neutral y los pronósticos indican que de a poco el océano se va a ir enfriando. Pero ese no es el único requisito necesario para que se genere un fenómeno de La Niña, el océano tiene que permanecer frío durante al menos unos cinco o seis meses, y después la atmósfera tiene que responder a ese cambio, y recién ahí se declara La Niña”, explicó la meteoróloga Cindy Fernández, del área de comunicación del SMN.

Fernández destacó que “hay algunas proyecciones que indican que el océano se va a empezar a enfriar y, por lo tanto, hay indicios de que la fase neutral podría cambiar próximamente a una fase de La Niña. Para que esto ocurra van a pasar, suponiendo que se den todas las condiciones y se den de manera continua y rápida, unos cinco o seis meses mínimo, es decir, se podría dar a finales de año”.

Los patrones de El Niño y La Niña tienen diferentes consecuencias en distintas partes del planeta. En América Latina, afectaron históricamente la producción de cultivos clave como trigo, arroz y maíz, impactando la economía de países dependientes de las materias primas.

Qué pasará si llega al país

Si el evento climático llega a la Argentina durante el próximo verano, los efectos podrían incluir, según Fernández, “no favorecer las precipitaciones, sobre todo en el Litoral y el norte de la provincia de Buenos Aires”. “Con La Niña, las lluvias suelen ser bastante escasas, especialmente en esa zona, y además también se favorecen las altas temperaturas. Los veranos con el fenómeno de La Niña suelen tener períodos muy cálidos, temperaturas muy elevadas, varias olas de calor y muchos días soleados”, detalló.

En términos estadísticos, los más recientes pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de Predicciones a Largo Plazo de la OMM prevén “dos escenarios igualmente probables”: hay un 50% de probabilidad de que se mantengan las condiciones neutras actuales a lo largo del año y un 50% de chances de que ocurra una transición hacia un episodio de La Niña entre junio y agosto de 2024.

Cuáles son las diferencias entre La Niña y El Niño

La Niña es un fenómeno que provoca un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de generar otros cambios en la circulación atmosférica tropical, incluyendo variaciones en los vientos, la presión y las precipitaciones, según la OMM.

Por lo general, sus efectos sobre el clima y el tiempo son opuestos a los de El Niño, que representa la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Este fenómeno tiene una periodicidad irregular, ocurriendo usualmente cada 2 a 7 años. Se declara la fase El Niño o La Niña cuando las temperaturas del mar en el Pacífico oriental tropical aumentan o disminuyen 0,5°C por encima o por debajo del promedio durante varios meses consecutivos (5 trimestres).

Los efectos sobre nuestro país son diversos y dependen de la fase, la región y la época del año. Durante la primavera y el verano, el noreste argentino tiende a registrar lluvias superiores a las normales durante la fase El Niño. En cambio, durante la fase La Niña, esa misma zona suele tener precipitaciones por debajo de lo normal, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Sin embargo, todos los fenómenos climáticos de origen natural se producen ahora en el contexto del cambio climático, lo cual provoca un aumento de las temperaturas mundiales, exacerba los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, y altera la configuración de las temperaturas y las precipitaciones estacionales.

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