El mundo de las criptomonedas tiene sex appeal: está de moda, no está regulado y es muy difícil de rastrear, esto hace que la industria sea una opción cada vez más interesante para los estafadores de todo el mundo. Una inversión en Bitcoin ofrecida en Facebook, el boca en boca, correos electrónicos o tal vez algún video en YouTube o Tik Tok que promociona una criptomoneda: los canales van en aumento, y van desde Billeteras Cripto Gamer, hasta Whatsapp, Telegram, Linkedin, apuntando típicamente a gente inexperta, que arriesga pequeños montos y grandes sueños solo para ver cómo funciona. La realidad es que las víctimas de esta “estafa hormiga” ya se cuentan de a miles y miles.
Este formato de engaño suele tener características transnacionales y, además, algún componente de clandestinidad y secretismo. Las posibilidades de denuncia son pocas y en algunos casos imposibles por cuestiones impositivas. En este mercado no existen los 0800-AYUDAME, no hay a quién llamar.
Las víctimas frecuentemente son atraídas a sitios web y aplicaciones falsas que prometen grandes ganancias para los inversores en criptomonedas. Hay miles de ellas diferentes, algunas legítimas y, lamentablemente, otras no; se trata de un engaño. Las estafas criptográficas se han disparado un 1.000 % desde fines del 2020, en general el monto promedio de robo es pequeño, y la pérdida oscila entre u$s 500 y u$s 2.000 por persona.
Según el FBI, en los Estados Unidos las pérdidas por fraudes y estafas relacionadas con criptomonedas aumentaron un 45% en 2023, por un total de unos 5.600 millones de dólares, sustraídos a inversores en 200 países del mundo. Los delincuentes se aprovechan cada vez más de la velocidad e irreversibilidad de las transacciones de activos digitales, con una tendencia preocupante ya que Brasil, Venezuela, México y Argentina están entre los 20 países con más adopción cripto.
En una de las estafas más grandes de la historia, el esquema OneCoin-Ponzi desafió a bitcoin. Esta firma fue fundada en 2015 por la Dra. Ruja Ignatova, con un doctorado en derecho privado europeo, alto perfil, inteligencia, conocimiento y una amplia red. Ignatova parecía ser cualquier cosa menos una estafadora. Esta mujer de 39 años, nacida en Bulgaria, fue la cabeza visible de la compañía que promocionó una criptomoneda inexistente. Si algo supo hacer fue convencer a las personas para que creyeran en su modelo de negocio y, en apenas dos años, captó la atención de inversionistas de todo el orbe, que creyeron en su idea.
Sin embargo, en octubre de 2017, después de que OneCoin acumulara alrededor de 15.000 millones de dólares, la Dra. Ruja desapareció. El elemento interesante pero sorprendente de esta estafa que duró casi cinco años es que el proyecto nunca tuvo un blockchain. Básicamente, esta estafa tuvo éxito porque, en ese momento, solo unas pocas personas conocían sobre criptomonedas y blockchain.
Todo lo que la gente sabía era que las criptomonedas son un método para "hacerse rico rápidamente", un factor determinante y presente mecánicamente en todos los casos resonantes. Hiperconectividad, comunión con la pantalla, círculos cerrados y, en algunos casos, la ambición desmedida por salvarse completan el panorama.
El FBI lanzó en 2022 una nueva unidad dedicada a investigar y rastrear delitos con criptomonedas. El motivo es el abuso, robo y estafas de la industria cripto a nivel mundial y su utilización por el ciberdelito. El ransomware y la extorsión digital, narcotráfico y financiación del terrorismo, como muchos otros cibercrímenes, solo son posibles a partir del uso de criptomonedas. Las bandas de ciberdelincuentes siguen creciendo y el dinero que roban lo obtienen en formato digital, por lo que cada vez es más difícil identificarlos, detenerlos y encarcelarlos.
El Equipo de Explotación de Activos Virtuales (VAXU) del FBI combina expertos en criptomonedas, análisis de blockchain e incautación de activos. La amenaza que intenta combatir es tan relevante que esta unidad trabaja de manera coordinada con el National Cryptocurrency Enforcement Team (NCET) del Departamento de Justicia, creado a fines de 2021 para investigar el uso delictivo de activos digitales, con un enfoque específico en los intercambios de criptomonedas y el empleo de tecnologías que permiten el uso indebido del recurso cripto para facilitar otra actividad delictiva.
Carlo Ponzi o Bernie Madoff no pudieron imaginar la potencia que adquirirían sus métodos a partir del recurso tecnológico. La ciudad de Nueva York, países como China, Corea del Sur, Vietnam, Bangladesh y Uganda y, porque no, la Argentina y precisamente San Pedro y zonas adyacentes, han sido víctimas de operaciones parecidas. La tecnología produjo un nuevo fenómeno de horizontalidad y una falsa sensación de igualitarismo, y este es uno de los motivos que se agregan a la larga lista que intentan explicar el por qué.