Después de casi 30 años, la historia cambió: los principales jugadores del sistema financiero global están diciendo, con hechos y no con palabras, que prefieren oro antes que dólares. ¿Qué significa esto?
Quiero comenzar directamente con el gráfico que deja claro el nuevo récord del oro:
La línea amarilla muestra el peso del oro en las reservas globales y la celeste representa los bonos americanos. Y, por primera vez en casi tres décadas, las curvas se cruzaron. El oro hoy explica cerca del 27% de las reservas internacionales, mientras que los bonos del Tesoro caen al 23%, su nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008.
Esto es un cambio estructural del que vengo hablando hace ya muchísimo tiempo. Y no se dio de la noche a la mañana. La acumulación de oro por parte de los bancos centrales empezó hace más de 10 años y la tendencia se aceleró como pocas veces en la historia. En los últimos ocho años, los bancos centrales sumaron más de 3.500 toneladas de oro, alcanzando niveles que no veíamos desde los años 70. Hoy, las reservas globales de oro superan las 36.500 toneladas.
Detrás de todo esto hay un mensaje muy simple: los que manejan el sistema financiero internacional ya no confían ciegamente en los Treasuries. Y si ellos no lo hacen, al menos deberíamos prestarle atención.
El precio del oro también habla:
Mientras esto pasaba en las reservas globales, el oro rompió máximos históricos: superó los USD 3.580, con un rally superior al 50% en los últimos 12 meses. Muchos recién ahora lo descubren, pero la tendencia viene de antes y no es casualidad.
Además, los fundamentos que sostienen esta tendencia son claros. Primero, lo más llamativo: el oro está subiendo en un contexto de tasas reales altas. Históricamente, tasas más elevadas le ponían un freno: si el rendimiento de los bonos es atractivo, ¿para qué elegir un activo que no paga intereses ni dividendos?
Pero desde 2023, la lógica cambió. Vemos una divergencia inédita: oro y tasas reales subiendo al mismo tiempo. Eso te dice que lo que está impulsando al oro no es lo monetario, sino algo más profundo: desconfianza en los activos tradicionales y búsqueda de protección.
Segundo, incluso ajustando el precio del oro por la masa monetaria global, todavía está muy lejos de los picos de los '70 o de 2011. No estamos en precios de burbuja. El oro está recuperando valor real en un mundo donde la deuda global y los déficits fiscales marcan récords.
Los bancos centrales marcan el camino
El movimiento de las reservas no es un dato más. En 2025, el oro volvió a ser protagonista por decisión de los que más saben. Los Bancos Centrales, que controlan las monedas, los flujos de capital y las políticas fiscales, están comprando oro como no lo hacían desde la década del 70.
¿Algo sabrán los bancos centrales? Seguramente. Es mejor jugar y barrer la ola que ellos están barriendo hace mucho tiempo. Y la respuesta está en el primer gráfico de la nota. La participación de los Treasuries en las reservas globales se desplomó del 35% en 2015 a 23% hoy. En paralelo, la participación del oro pasó del 15% al 27% actual.
Y lo interesante es que, a pesar del rally de los últimos 12 meses, todavía no vemos señales de euforia. Los ETF que invierten en oro o en mineras están muy lejos de los niveles de exposición que había en 2011.
Y si hablamos de oportunidades, las mineras de oro siguen siendo muy atractivas. Sí, a pesar de que hayan superado máximos históricos:
La conclusión es clara. El oro subió muchísimo, al igual que las mineras. Pero nada parece indicar que esto estuviera por terminar. De hecho, pareciera que la tendencia podría durar años, ya que el cambio es estructural.3
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Nota: El autor es CEO de Club de Inversores. El material contenido en esta nota NO debe interpretarse bajo ningún punto de vista como consejo de inversión o recomendación de compra o venta de un activo en particular. Este contenido tiene fines únicamente educativos y representa únicamente una opinión del autor. En todos los casos es recomendable asesorarse con un profesional antes de invertir.