24 de septiembre 2024 - 14:17hs

En las últimas horas, las redes sociales explotaron con la noticia de que Elon Musk, el hombre más rico del mundo, estaría buscando formas de invertir en Argentina. Después de su encuentro con Javier Milei, Musk publicó que sus empresas están "activamente" evaluando cómo apoyar el proyecto económico del país. Y claro, con su reunión en Nueva York, las expectativas se dispararon. Pero la pregunta del millón es: ¿esto significa algo más allá de una foto? ¿O es otra promesa que se quedará en el aire?

Porque no nos engañemos, Argentina necesita más que fotos y promesas para salir del pozo. La economía está en crisis y la inversión extranjera es crucial, pero hace falta que las cosas sucedan de verdad, no que se hable de naves espaciales y bases de SpaceX en nuestro territorio como si fuera algo inminente. Y no digo que no podamos soñar, pero no podemos perder de vista la realidad, especialmente cuando tenemos desafíos tan urgentes como el energético.

Porque el gobierno de Milei se enfrenta a un problema que puede volverse crítico: la energía. Varios informes indican que este verano podría haber cortes de luz programados. Guillermo Francos lo dejó entrever el domingo pasado, aunque desde el gobierno lo desmintieron rápidamente. Es que nadie quiere revivir los fantasmas del pasado, donde quedarse sin luz era casi parte de la rutina diaria de los argentinos.

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Pero más allá de las desmentidas, la realidad es que la situación energética es compleja. El consumo de energía va a crecer considerablemente en los próximos meses y, si no se toman medidas preventivas, podríamos enfrentar un escenario caótico. Se habla de incentivos para que las grandes empresas reduzcan su consumo energético a cambio de beneficios impositivos. Pero eso no alcanza para tranquilizar a la gente de a pie, que quiere saber si va a poder encender su aire acondicionado en pleno enero sin temer un apagón.

La economía sigue sin repuntar

Si algo ha dejado claro el gobierno de Milei en su primer año es que ha sobrevivido a varios desafíos: protestas sociales, crisis inflacionarias, y un Congreso que le ha dado más de un dolor de cabeza. Pero lo que no ha logrado superar es la percepción de que la economía no mejora lo suficiente. La inflación está desacelerándose, dicen algunos, pero la recuperación económica sigue siendo un espejismo.

Los brotes verdes que algunos mencionan, como el aumento en la venta de autos y motos, son apenas chispazos. No hay una mejora global, y mientras tanto, el malestar social está latente. Porque una cosa es que las estadísticas muestren que la inflación baja un punto, y otra muy distinta es la experiencia del día a día de los argentinos, que ven cómo su poder adquisitivo sigue erosionándose.

Y aquí es donde entra el gran desafío: si el gobierno de Milei no logra que la economía despegue en serio, más allá de promesas y de fotos con magnates extranjeros, el malestar social puede estallar. Un verano sin energía y con una economía estancada sería una combinación explosiva.

Las encuestas y el humor social

Por otro lado, las encuestas, aunque no siempre confiables, ya empiezan a mostrar un cambio en el humor social. Al principio, toda la culpa era del gobierno anterior, de la "herencia" que dejaron los kirchneristas. Pero ya pasó un año y, como es lógico, la paciencia empieza a agotarse. Las personas comunes, el vecino que se queda sin luz, ya no miran hacia el pasado buscando culpables; miran hacia el presente esperando soluciones.

Y este es otro de los desafíos de Milei: cómo gestionar las expectativas. Porque hasta ahora, gran parte de sus éxitos o fracasos se le atribuyen directamente a él. La figura del presidente es central, lo que significa que cualquier error de su gobierno recae sobre su imagen, lo mismo que los aciertos. Pero, ¿hasta cuándo podrá sostener esta centralidad sin pagar un costo político?

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