El 20 de junio a las 21 comenzará la Copa América cuando la Selección Argentina se enfrente a Canadá en el Mercedes-Benz Stadium, en la ciudad de Atlanta, Georgia. Argentina es el equipo a vencer en cualquier lugar del mundo, como cualquier campeón mundial, por la forma de jugar, por el dominio de la pelota, por Lionel Messi y por todos los talentos que tiene el equipo.
Esta Selección tiene un equipo que parece que le da licencia a los rivales para que jueguen o no; para que se replieguen o no. Sabemos que todo comienzo es complicado, pero hay una señal de que es un equipo de jugadas, que arma un criterio, con toque y con rotación.
Sobre el armado final, debo decir que creo mucho en las decisiones de Lionel Scaloni y desconfío mucho de nuestras presunciones de periodistas: si hablamos de un rival como Canadá, que se juega a encerrar, que se va a meter atrás, Lautaro Martínez por presencia física y características de juego es un nueve mucho mas de área que Julián Álvarez, que es más versátil. Sin embargo, cuando perdés la pelota, Julián Álvarez tiene más naturalidad para compensar.
Rodrigo de Paul es un jugador necesario y muy importante para este plantel: hace enojar al rival y logra que todo el resto del equipo pueda explotar lo suyo. Por otra parte, hay un tema que está trabajando Scaloni que es la herencia de los laterales por derecha y por izquierda. Tenemos un plantel maduro, con Alejandro Garnacho y Valentín Carboni que, sin dudas, van a hacer ruido.
Del rival sabemos que Canadá jugó en su historia dos mundiales, pero ¿cuántos puntos sacó? Ninguno. No hay que subestimar a ningún equipo, porque en el debut del Mundial de Qatar había un equipo que nos convenía, como Arabia Saudita, y sin embargo perdimos. Pero tampoco sobredimensionar, porque creás un cuco.
Para los cabuleros tengo un dato: desde el '83 para acá la Copa América siempre repitió una serie: dos títulos de un mismo país y se corta. Ahora nos tocaría el segundo, luego de que Argentina ganara en el Maracaná, en Brasil 2022.