Connor Zinaich: nieto de combatiente en Vietnam, figura de Nacional y sentimiento de "honor" si lo llama la selección de Uruguay
Nació en un pueblo estadounidense de 3.000 personas, llegó rodeado de dudas a Uruguay como un desconocido que había jugado en Malta, Ecuador y Chile, pero explotó en Nacional con brillantes rendimientos
Connor Zinaich llevaba 10 meses fuera de casa. Una charla con su padre lo había devuelto a las canchas de básquetbol y el reinicio de su camino empezó por ligas menores. Primero Ecuador. Después Chile. Ya tenía las valijas armadas para retornar a Boonsboro, el pueblo de 3.000 habitantes donde nació, en el estado de Maryland, Estados Unidos. Y fue ahí cuando sonó el teléfono. Del otro lado de la línea, Nacional...
La primera búsqueda en Google lo convenció. "Uno de los equipos más grandes de América". No lo dudó. Las valijas siguieron armadas pero lo que cambió fue el destino: Montevideo.
Era diciembre de 2024 y el tricolor necesitaba un reemplazo temporal para el chileno Manny Suárez, lesionado.
Malta, Ecuador y Chile eran las modestas ligas de donde llegaba Zinaich, quien pisó suelo uruguayo envuelto en un mar de dudas.
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Sin embargo, sus rendimientos cautivaron rápidamente tanto al cuerpo técnico de Álvaro Ponce como a los compañeros y al hincha tricolor.
"Teníamos muchas dudas cuando llegó, pero como era un reemplazo temporal nos jugamos por él. Cuando lo vimos jugar (21,6 puntos, 9,3 en rebotes) quisimos dejarlo definitivo, pero ya tenía un contrato arreglado en la segunda de México (Halcones de Obregón de Cibacopa). También anduvo muy bien y ahí lo contrató Soles de Mexicali, uno de los grandes de Primera. Son esas apuestas donde todo sale bárbaro cuando no parece", contó Ponce a Referí.
"Obviamente no juego como Manny, él es mucho más grande. Soy atlético, salto, marco, paso, así que pensé que me iba a ir bien. Y el resto es lo que es. Es por eso que estoy aquí ahora", dijo por su parte Zinaich, de 28 años.
El deseo oculto de la Basketball Champions League Américas
20260118 Connor Zinaich Nacional Obras Basket segunda ventana de Basketball Champions League Americas. Foto: FIBA
Contra Obras Sanitarias por la Champions
Foto: FIBA
Nacional jugará este viernes a la hora 21.40 contra Paisas de Medellín como visitante en partido de ida de la Basketball Champions League Américas.
Zinaich promedia 19,8 puntos, 6,8 rebotes y 2,0 asistencias en los seis partidos de fase de grupos donde Nacional ganó sus seis enfrentamientos ante Obras Sanitarias y Flamengo.
"Estamos en un gran momento que es más grande que nosotros porque es para todo el país. Para mí ya hicimos historia con el 6-0, pero queremos ganar todo. Eso es importante para nosotros, entrenamos muy duro, estamos súper enfocados y listos para jugar en Colombia", adelantó. La revancha será el sábado 14 de junio y se jugará en el estadio 8 de Junio de Paysandú.
"Lo bueno que tenemos es que jugamos muy rápido. Si nos ves como en una foto, no nos vemos como un equipo liceal, pero tampoco nos vemos como un Flamengo o un Franca. Eso sí, jugamos con fuego interno, somos rápidos y podemos lanzar muy bien. Tenemos puntos de ataques diferentes", analizó.
"Es la mentalidad, la energía y el corazón lo especial del Nacional. Si no juegas duro aquí, no vas a tener trabajo. Y no lo digo para asustar a nadie. Es un gran bendición y un honor jugar aquí. Es uno de los clubes más grandes de la región. Si jugás aquí, vas a tener que aparecer. La gente lo llama presión, pero jugar al básquetbol es nuestro trabajo. Es un regalo de Dios para mí, no es presión", explicó.
El objetivo de retener la Liga Uruguaya de Básquetbol
Al sueño de pelear por lo más alto en la Champions, Nacional y Zinaich le agregan volver a ganar el torneo local.
"El año pasado para mí fue más fácil para mí porque los rivales no sabían cómo jugaba. Con el scouting las cosas cambian. En esta temporada se hizo difícil, pero logramos llegar al top 6 y estoy emocionado por la segunda mitad de la temporada que se viene. Podemos hacerlo. Creemos en nosotros mismos, tenemos mucha experiencia y estaremos bien", manifestó.
En los meses que jugó en su primer pasaje por Nacional lo asombró el juego de Gastón Semiglia. "Es un jugador muy inteligente. No jugué con Ernesto (Oglivie) el año pasado, pero me gusta mucho, también es muy inteligente".
En el torneo local, Zinaich promedia 17,8 puntos, 8,4 en rebotes y 2,1 asistencias.
¿Qué conocía de Uruguay antes de llegar al paisito? "A Luis Suárez lo conocía porque jugaba para Inter Miami y cuando me mudé a Florida el club estaba cerca de donde vivía. A nivel del país sabía que estaba cerca de Argentina y no mucho más".
Sin embargo, el paso del tiempo lo fue encariñando con la ciudad a la que hoy ya llama su "segunda casa".
"Estoy súper bendecido", fue lo que respondió al ser consultado por la hinchada de Nacional.
"Me encanta Nacional. Y lo digo con todo mi corazón. Es realmente un lugar especial. La gente aquí es increíble. La atmósfera que se genera en nuestra cancha es muy loca, es muy fuerte, todos nos sentimos emocionados", afirmó el alero.
Connor Zinaich, basquetbolista
Charla con Álvaro Ponce en la práctica de Nacional
Joaquín Ormando
Sus orígenes, las huellas de la guerra y una historia atípica
"Tengo a mis abuelos aquí ahora mismo. Todos los días tenemos almuerzo, cena, vamos a la playa en nuestros días de descanso. Soy muy afortunado". Zinaich está alojado en Pocitos y le encanta el barrio.
Su abuelo fue combatiente en la Guerra de Vietnam. "Tengo mucho respeto por ellos, por cómo se conducen y especialmente por la forma en que se reintegran a la sociedad. No es nada fácil". La línea ascendente lo retrotrae a un viaje de cruce oceánico y un desembarco en Nueva York para escapar de las secuelas que la Segunda Guerra Mundial dejó en los Balcanes.
Fue su abuelo y un tío quienes construyeron la casa de Boonsboro en la que creció Connor, el mayor de cinco hermanos.
"Era muy chico cuando me di cuenta de que el fútbol (americano) era muy peligroso así que crecimos jugando al básquetbol, al soccer (fútbol) e hizo un año béisbol. También jugábamos en la nieve en el invierno. Fue una infancia hermosa", recordó.
A diferencia de muchos jugadores que llega de Estados Unidos, Zinaich fue a liceo privado donde escogió el básquetbol como su deporte insignia.
Eso le permitió conseguir una beca en una universidad de Carolina del Norte, en St. Andrews que no compite a nivel NCAA sino en NAIA (por sus siglas en inglés Asociación Nacional de Atletismo Intercolegial).
"Por entonces medía 1,80 y era muy flaco, pesaba 79 kilos y recién ahí empecé a trabajar la musculación, por lo que no pude jugar y fui trasladado al Instituto Militar de Marion, en Alabama. Fue muy duro, pero una experiencia que me fortaleció, baños con agua fría a las 5 de la mañana y entrenamientos rígidos".
De allí logró ser reclutado por la Universidad Sureste de Nova, en Florida donde completó su formación académica y deportiva, ya con destacados rendimientos.
Se graduó en Administración de Comercio y realizó un par de emprendimientos en el rubro de los negocios antes de comenzar su carrera como deportista.
En tal sentido, su primer viaje fue a Malta y su buen rendimiento le granjeó un contrato a Croacia que no llegó a concretarse por una lesión de ligamentos de rodilla.
Después de recuperarse volvió a las actividades laborales y despuntaba el vicio jugando torneos de verano con jugadores NBA donde llegó a enfrentar al base australiano Patty Mills. Estuvo dos años afuera de la actividad profesional.
Hasta que un buen día su padre lo encaró. "Respeto mucho a mi padre, un hombre muy inteligente, un trabajador extremadamente duro, un gran escuchador y un hombre de pocas palabras. 'Connor, ¿qué estás haciendo?' No entendí: '¿Qué quieres decir?' 'Estás jugando contra jugadores NBA en el verano, estás a nivel, dale otra oportunidad al básquetbol para volver'. Me dije, 'OK, está bien'. Llegué a casa y me puse a rezar. Recé toda la noche. Al día siguiente estaba sentado en mi oficina y recibí una llamada de un agente con el que nunca había trabajado y me ofreció jugar en Sudamérica, en Chile, y no lo dudé".
La semana semana pasada, Alejandro "Yayo" González, gerente deportivo de Nacional, dijo en El Espectador Deportes que a Zinaich le encanta Uruguay y sugirió que la selección uruguaya le ofrezca ponerse la celeste, para lo cual necesitaría cursar el procedimiento de nacionalización.
"Lo escuché, es intrigante, súper interesante. Definitivamente lo consideraría, por supuesto. Me encanta estar aquí, siento que este es mi segundo hogar y sería un honor ayudarlos. Si quieren y podemos resolverlo, es algo en lo que estoy interesado. Amo el país, abrazo su cultura, en Nacional juego por la gente, así que definitivamente es un honor", confesó.