El 70% de las torres de telecomunicaciones de telefonía celular en el mundo corresponden a empresas privadas que encontraron en ese servicio un negocio y aliviaron la carga de las empresas del rubro que comenzaron, lentamente, a tercerizar esa área del negocio para concentrarse en su core—los productos o servicios que llegan a los usuarios finales—.

La empresa Atis Group es la única plataforma independiente del Cono Sur que desarrolla torres de telecomunicaciones y si bien hace una década opera en Argentina, su expansión se dio de forma escalonada y progresiva, primero a Paraguay y luego a Uruguay donde interviene hace aproximadamente tres años.

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En los últimos días BID Invest se convirtió en su accionista minorista de Atis Group y destinó US$ 10 millones para potenciar el despliegue de sus nuevas torres en la Zona Metropolitana y Maldonado. En entrevista con Café y Negocios su fundador Félix Hasencleve reveló los detalles de este plan y sus próximos pasos.

¿Cómo funcionan las torreras? Desde la década del 90 la telefonía celular funciona con las empresas de telefonía celular y la instalación de torres donde ponen sus antenas para distribuir la señal. “Después se empezaron a dar cuenta de que la torre en sí, el fierro, el cemento y el pasto no era para ellos un activo estratégico, y empezaron a vender esas torres y a darle ese negocio a compañías como la nuestra”, relata Hasencleve y apunta que este negocio “expande las telecomunicaciones” y, sobre todo, las hace más eficientes.

Al tercerizar el servicio cada torre deja de ser exclusivamente de un operador y pasa a arrendarse en parte a los que quieran expandir su señal desde ese punto.

¿Qué pasa en Uruguay?

Los tres jugadores que operan a nivel local son Antel, Claro y ahora Tigo—ex- Movistar—. Antel, como operador estatal, mantiene sus torres que están dentro de su patrimonio y en las que a veces también se suman servicios de comunicación de Prefectura. En tanto, Claro tiene una empresa satélite llamada Sites que trabaja en el mismo sentido con sus torres y, finalmente, TIGO que terceriza la construcción de sus torres a través de Atis.

Al mismo tiempo, independientemente de sus torres, tanto Claro como Antel arriendan espacio en las torres de la firma argentina para poder estar más cerca de sus usuarios y darles mayor servicio.

“En una misma torre pueden estar los tres y no necesita el municipio tres lugares para torres, hay menos contaminación en el espacio urbano, es más eficiente”, resaltó Hasencleve y subrayó que, desde su perspectiva, compartir las torres acelera la expansión de las telecomunicaciones que, en definitiva, deriva en mejor conectividad para la población.

En el contexto actual de Uruguay con conectividad 5G y en la era de la inteligencia artificial la demanda de señal es cada vez más intensa y esto potencia el crecimiento de la empresa privada que asegura

“Uruguay pico en punta con el 5G”, remarcó el CEO de Atis Group que espera potenciar su actividad en el país con la construcción de entre 30 y 40 torres que desarrollará en Montevideo, Canelones y Maldonado utilizando parte del capital que aportó su nuevo accionista minoritario BID Invest a raíz de una alianza que establecieron en los últimos días.

En este contexto el mayor desafío de la empresa está en alinearse con las intendencias para lograr los acuerdos necesarios para poder instalar las nuevas torres algo que producto de los permisos necesarios requiere tiempos prolongados.

Entre 2023 y 2024 la firma hizo más de 400 torres en Uruguay y, en 2025, 200 en Paraguay. Las próximas, proyecta el referente de Atis seguirán centrándose en las zonas con más población, al sur del país.

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