La baja de rentabilidad persistente que atraviesan las empresas turísticas uruguayas quedó reflejada en el informe “El turismo como motor de desarrollo económico y social del Uruguay. Acciones hacia el impulso en un contexto de baja rentabilidad”, elaborado por el Centro de Estudio de la Realidad Económica y Social (Ceres) en conjunto con la Cámara de Turismo (Camtur). Entre enero y agosto de este año la demanda de empleo en el sector turístico cayó 23% en comparación con el mismo periodo del año pasado. En el acumulado del año este porcentaje fue un 15% menor que en 2025.
Este dato guarda relación con una actividad turística impactada por la llegada de menos visitantes argentinos, dado que en el primer semestre del año llegaron 230.000 turistas menos del vecino país a Uruguay. El estudio observa que este indicador se desprende de algunos sucesos como, por ejemplo, que el turismo emisivo argentino, en general, cayó 13% en el primer semestre. En definitiva, los argentinos viajaron menos, no solo a Uruguay.
A su vez, Uruguay se encareció con respecto a Argentina, así como también lo hizo Brasil. En simultáneo, la actividad económica argentina creció poco y el salario en dólares también subió levemente en términos reales.
El dato más alarmante para el sector es el nivel de gasto por su reducción con respecto a años anteriores. Entre enero y junio del 2026 el gasto de los visitantes cayó 0,7% en dólares y 12% en términos reales con respecto al 2025. Si se pone foco en estos números con respecto a 2017-año récord para el sector- el gasto cayó 37% y si se lo evalúa en relación al lapso entre 2016 y 2019 el gasto actual es 27% menor.
“Para volver a la rentabilidad que se tuvo en el periodo prepandemia, los ingresos deberían subir 42%, los costos bajar 30%, o una combinación de ambas”, analiza el estudio que establece como un ejemplo de buena rentabilidad el periodo que se enmarca entre 2011 y el 2018, que coincide un nivel de costos inferior a los ingresos para las empresas del sector. A partir de 2019, y potenciado por la pandemia, el turismo entró en un periodo de baja rentabilidad que coincidió con una etapa en la que los costos fueron superiores a los ingresos, algo que se extiende hasta el día de hoy.
El informe de Ceres incluye en la ecuación la inversión privada en turismo en la que comprende las inversiones del sector enmarcadas dentro de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones. Entre 2011 y 2018 se dio el periodo con mayor inversión con un promedio anual de US$ 172 millones que alcanzó su pico en 2015. En tanto, de 2019 a la actualidad, las inversiones aprobadas promedian US$ 39 millones al año. Lo que para la Cámara de Turismo es lineal, menos rentabilidad impactó directamente en menores inversiones.
Los avances en competitividad y las estrategias para crecer
En este contexto el informe realizado por Ceres a pedido de la Cámara de Turismo destaca la importancia de acciones relevantes desde el Estado para potenciar la competitividad como el fondo de hasta US$ 2,5 millones creado en conjunto con Corporación América para dar un incentivo a las aerolíneas por pasajero extra trasladado a Uruguay, las mejoras de la Ley de Competitividad y la exoneración total del IVA para turistas no residentes en servicios gastronómicos, alquiler de vehículos sin chofer y servicios para fiestas y eventos durante toda la temporada 2027.
Sin embargo, a nivel estructural, el presupuesto del Ministerio de Turismo como porcentaje del total del gasto público va en caída desde 2011 y es menos de la mitad que 15 años atrás. “En los últimos 15 años, la caída del presupuesto asignado coincide con la caída de la rentabilidad: no hubo respuesta contracíclica para fortalecer el sector, si no lo contrario”, resaltó el estudio que establece algunos mensajes clave como el pedido de 100% de devolución de IVA en gastronomía y Tax Free en todo servicio turístico todo el año a no residentes.