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El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (Cuti), Amílcar Perea, advirtió en el Senado sobre una modalidad de trabajadores tecnológicos que prestan servicios para el exterior, cobran en cuentas fuera de Uruguay y no facturan ni aportan a la seguridad social. Definió esa situación como “un problema”, una “situación país negativa” y “competencia desleal pura” para la industria uruguaya.

El planteo se desprende de la versión taquigráfica de la visita de la delegación de CUTI a la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología de la Cámara de Senadores el pasado 2 de julio. La representación estuvo integrada por Perea; Aníbal Gonda, miembro de la Directiva; y Manuela García, ejecutiva de Innovación y Transversalidad.

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Perea explicó que a esos jóvenes "les ofrecen trabajo en el mundo" y que muchas veces "ni siquiera les obligan a tener una empresa". Cobran "en una cuenta en Estados Unidos o donde sea", no facturan y "no aportan un peso de seguridad social", según describió ante los senadores.

El dirigente señaló que algunos reciben US$ 6.000, US$ 8.000 o US$ 10.000 por mes "como si nada, sin dejar un peso para la sociedad". Contó que cuando se los intenta convencer de abrir una SAS y aportar, responden que prefieren contratar un seguro de salud estadounidense y armar un fondo para invertir por su cuenta.

Sobre cuántos son estos trabajadores, no hay una cifra. Perea admitió: "No los estamos contando". Insistió en que se trata de "los mismos chicos" que forman las universidades uruguayas.

También mencionó que muchos enfrentan problemas sociales como soledad, falta de contención y horarios "absolutamente no naturales" por las diferencias de huso horario, algo que —dijo— a veces empuja a esos jóvenes a volver a las empresas del sector.

Una competencia por el talento

El planteo de la competencia desleal se apoya en la disputa por los recursos humanos que atraviesa a la industria. Perea afirmó que el sector paga sueldos que son "el triple del promedio del país" y que, comparado con la banca —que contrata personal con años de formación similares—, abona un 67% más.

"¿Eso es porque los empresarios tecnológicos somos supergenerosos? No, es porque estamos en una competencia enorme por los recursos", dijo el presidente de CUTI. Agregó que el sector mantiene un "desempleo negativo en trabajo senior", es decir, entre la gente ya formada.

Ese cuadro es el que, según la cámara, obliga a las empresas uruguayas a competir por los mismos jóvenes que las firmas del exterior contratan en modalidad freelance, sin las cargas que sí asumen las compañías locales. "Es competencia desleal pura", repitió Perea.

El problema de los juniors

Perea recordó que durante "tres o cuatro años" hubo una etapa en que un chico sin formación previa hacía un bootcamp —una capacitación de tres a seis meses— y pasaba a ganar US$ 3.000, US$ 4.000 o US$ 5.000 mensuales "como si nada".

Esa realidad se cortó. Según el dirigente, muchas tareas básicas "fueron las que la IA primero sustituyó". Hoy, dijo, el sector ya "no está teniendo desempleo cero" para los juniors ni para quienes cursan los primeros años de estudio, que no consiguen empleo fácil de forma temprana.

Perea planteó que la cadena que convierte a un junior en senior quedó comprometida: "cómo conseguimos más seniors si no invertimos en los juniors". Como salida, propuso una política de incentivos para que esos jóvenes puedan incorporarse a proyectos o áreas tecnológicas del Estado, que hoy no logra competir con los sueldos privados.

Las preguntas que dispararon el planteo

El tema surgió a partir de una consulta del senador Sebastián Sabini, que preguntó si CUTI integra a los trabajadores por cuenta propia y planteó la "desprotección" y la situación laboral inestable de quienes trabajan en forma solitaria, obligados a salir "permanentemente a buscar oportunidades".

En la misma línea, el senador Sergio Botana consultó por el encarecimiento salarial en dólares y su impacto en la competitividad del sector en el mundo, además de si se mantiene el histórico "desempleo cero" de la industria.

Como contracara, Perea marcó un aspecto positivo del fenómeno cuenta propia. El sector "casi no tiene fuga de cerebros" como ocurría en los años 2000. Los jóvenes no se desarraigan de sus familias y gastan en Uruguay el dinero que ganan afuera, algo que consideró preferible a que se fueran del país.

La visita se dio en el marco del trabajo por una ley marco de ciencia y tecnología. En la sesión, Perea recordó que la industria exportó US$ 2.400 millones en 2024, con el 80% dirigido a Estados Unidos y el 10% a Reino Unido, mientras que el senador Daniel Borbonet cifró en 21.000 los puestos de trabajo del sector.

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CUTI informática

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