No hay sector ni rubro que pueda desentenderse de la inteligencia artificial. Por algún lado les va a pegar. Y algunos, antes de que pegue de manera indirecta, buscan soluciones y emprendimientos desde Uruguay.
Desde marzo de 2025, un grupo de emprendedores trabaja en Realtic, una herramienta que aplica inteligencia artificial conversacional al sector inmobiliario. Su objetivo: automatizar los intercambios que ocurren entre inmobiliarias y potenciales clientes, aliviar la carga operativa de los agentes y permitir que el foco esté donde más importa: en cerrar ventas presenciales.
Realtic está conformado por Nicolás Mellado, creador de contenido y especialista en marketing, junto a Nicolás Cuore (CPO), Germán Fernández (CEO), Malcom Beyersdorf (CTO) y Mariana Rozemblum, mentora con más de 30 años de trayectoria en real estate. La propuesta surgió de una observación directa: la mayoría de las inmobiliarias pequeñas siguen funcionando con metodologías analógicas, sin herramientas tecnológicas para automatizar tareas básicas. “Apuntamos a que esta gente no tenga que hacer las mismas tareas todos los días, tareas que no tienen un retorno de inversión bueno”, explica Mellado.
El producto permitirá gestionar propiedades, asignar conversaciones a agentes, responder dudas frecuentes y registrar automáticamente todo el historial de interacción con los clientes. También ofrecerá seguimiento automatizado, alertas y segmentación inteligente de leads, con la posibilidad de personalizar el tono de respuesta según el perfil de cada inmobiliaria. “Hay inmobiliarias que hablan superformal, otras que no. La idea es que puedan tener una herramienta personalizada que refleje cómo hablan”, señala.
El sistema está siendo programado desde cero, sin herramientas no-code, con el objetivo de alcanzar mayor escalabilidad técnica y control total sobre el producto.
Actualmente, el equipo trabaja con una lista de espera para testear la herramienta con los primeros usuarios, y prevé lanzar el producto al mercado a fines de setiembre. En simultáneo, desarrollaron un programa de formación para agentes inmobiliarios, con capacitaciones virtuales y presenciales en las que ya participaron más de 150 empresas del sector, principalmente de Uruguay, aunque también de otros países como Perú y Estados Unidos.
Las formaciones están diseñadas para un público con escaso conocimiento digital. “Apuntamos a gente de 50 o 60 años que no sabe muy bien cómo usar herramientas tecnológicas”, dice Mellado. El programa de tres meses aborda cuatro áreas clave: tecnología, comunicación, networking y gestión. Incluye materiales prácticos, clases en vivo y acceso a una comunidad privada de agentes que ya están digitalizando sus operaciones. “Capaz tenés un producto buenísimo, pero si nadie lo sabe usar, no sirve. Por eso decidimos empezar antes a capacitar y monetizar con eso”.
El equipo también enfatiza que la herramienta no busca reemplazar el contacto humano, sino liberar tiempo para que ese vínculo se fortalezca. “Lo importante es que puedan hablar cara a cara, no contestar lo mismo diez veces al día. Que puedan enfocarse en vender, no solo responder mensajes”. Una de las motivaciones personales del equipo viene de su propia mentora, Mariana, quien según Mellado "no pudo bajar a la playa con su hija en 30 años”. Esa experiencia, afirma, muestra el nivel de exigencia y falta de balance que afecta al rubro.
Un cambio de cultura para digitalizar el rubro
Uno de los principales diferenciales de Realtic es la personalización del sistema de IA, que se adapta al estilo comunicacional de cada inmobiliaria. La plataforma podrá entrenarse para responder de forma distinta, según el perfil del negocio. “La idea es que cada inmobiliaria y cada agente inmobiliario pueda entrenar al modelo en base a sus necesidades. Hay inmobiliarias que apuntan al lujo, otras al segmento medio. Algunas hablan de forma muy técnica, otras no. El sistema tiene que reflejar eso”.
La herramienta también está siendo diseñada para detectar cuándo se necesita una intervención humana. Esto implica que si una consulta no encaja con el patrón de dudas frecuentes, o si el tono del mensaje implica algo sensible, el sistema pausará su intervención y dará lugar a una persona. “Va a identificar si es un cliente real o un conocido”, explica Mellado.
En los talleres, muchas inmobiliarias ya comenzaron a usar ChatGPT personalizado como paso previo a Realtic. Aunque no es lo mismo, permite entrenar modelos con contenido propio y adaptarlos a ciertas respuestas. “Ya hay un cambio cultural, aunque sea mínimo", indicó.
Otra decisión clave del equipo fue garantizar que las inmobiliarias tengan control total sobre su información. A diferencia de otras herramientas, Realtic permitirá exportar todos los datos cuando el cliente lo desee. “Si dejás de usar el servicio, no podés exportar propiedades ni clientes. Eso va contra los derechos del usuario. Nosotros sí lo permitimos”, enfatiza Mellado.
El impacto de la herramienta también apunta a mejorar los tiempos de respuesta, un problema que Mellado y su equipo identificaron como crítico. “Hablamos con una inmobiliaria que tardó tres semanas en contestar una consulta. Y según Forbes, cada hora que tardás en responder baja un 10 % la posibilidad de conversión”. En un contexto donde los clientes esperan inmediatez, esta demora puede costar oportunidades de venta reales.
Realtic fue incubado en el CIE, el Centro de Innovación y Emprendimientos de la Universidad ORT, y cuenta con el respaldo de entidades como ADIU, la Cámara Inmobiliaria del Uruguay y Grupo Avanza. En el ecosistema local, Mellado observa un crecimiento del interés por la IA, aunque advierte sobre un problema de fondo: “Hay muchas personas queriendo emprender con IA, pero sin saber qué problema resolver. Nosotros empezamos porque lo vivimos. Nos pasó a nosotros, no es una idea importada”.
La visión a futuro es que Realtic se convierta en un asistente personalizado para cada agente inmobiliario, con capacidad para automatizar desde la primera consulta hasta la visita agendada, sin que eso signifique perder el toque humano. “Queremos que puedan tener una vida. Que no estén con el celular en la mano todo el día. Esto no es reemplazar a nadie, es liberarles el tiempo para hacer lo que solo un humano puede hacer”.