TUMO, el centro de educación gratuita en tecnologías creativas para adolescentes ubicado en el Aeropuerto de Carrasco, desbordó la demanda en sus primeras semanas de funcionamiento.
"Nos ha impactado la demanda que hemos tenido. Tenemos hoy capacidad en dos turnos para 1.500 chicos, pero se anotaron 6.000, con lo cual tenemos una lista de espera considerable", contó a RadarIA, Carolina Gutiérrez, CEO del centro en Uruguay.
TUMO es un centro de educación gratuito en tecnologías creativas que nació en Armenia y se expandió por Europa. El año pasado empezó a salir del continente y abrió sedes en Los Ángeles, India, Japón y Buenos Aires. Hace unas semanas llegó a Uruguay.
Está dirigido a adolescentes entre 12 y 18 años que cursan el liceo y pueden asistir dos veces por semana, dos horas presenciales. "En el centro se enseñan disciplinas como robótica, cine, música, modelado 3D, inteligencia artificial y muchas otras más. O sea, son ocho disciplinas en total las que se enseñan que mezclan un poco tecnología con creatividad", explicó Gutiérrez.
El financiamiento llegó por Corporación América, compañía con orígenes en Armenia. "Sus fundadores conocieron TUMO en Armenia y les pareció una idea brillante, espectacular, además que todo el impacto que ya estaba generando en el mundo ya daba prueba de que era algo que funcionaba", relató. El primer socio estratégico fue Ceibal, al que se sumaron la Intendencia de Canelones y Google.
El centro funciona dentro del aeropuerto, una característica que no comparte con ningún otro TUMO del mundo. "Creo que no debe haber ningún aeropuerto que tenga un centro educativo dentro tampoco. Eso es algo que nos hace muy característicos", señaló.
Cómo se aprende: software personalizado, tutores y talleres
Los cursos no tienen duración fija y cada estudiante avanza a su propio ritmo. "TUMO tiene muchas cosas que son para la educación tradicional bastante revolucionarias, porque cada chico va a su ritmo en un camino personalizado de aprendizaje", apuntó la directora del centro. De las ocho disciplinas, cada uno elige tres. No se requieren conocimientos previos y el equipamiento lo aporta el centro.
El modelo combina dos instancias bien diferenciadas. La primera es la del autoaprendizaje, que es la inicial. "Cada día que ese estudiante llega a TUMO, con autonomía agarra una computadora, se loguea y el programa mismo le propone las actividades del día", detalló. En esa etapa, los tutores acompañan el recorrido. "Se vuelven también como su punto de referencia y muchas veces se vuelven también hasta confidentes de estos chicos", agregó.
La segunda instancia son los talleres, a los que se accede una vez que el estudiante supera ciertas actividades del autoaprendizaje. "Son programas de un mes que el objetivo es que desarrollen un proyecto y ahí sí hay un líder de taller que da una clase más parecida a lo que conocemos como una clase con un profesor", explicó Carolina. La duración total dentro del centro depende de cada chico: "hay chicos que se quedarán un año y otros se pueden quedar tres, cuatro o lo que les interese".
En TUMO no hay diplomas. "Hay un portfolio de trabajos que ellos van acumulando a medida que van superando etapas", precisó. El sistema apunta también a otras destrezas más allá de las disciplinas técnicas: "TUMO más allá de las disciplinas, que es como lo más formal, creo que enseña muchos valores y muchas otras destrezas que tienen que ver con la autonomía, con la autogestión".
La inteligencia artificial es una disciplina nueva este año y atraviesa también las otras siete. Hay un tutor virtual que funciona como un compañero que mira lo que hace cada estudiante y le sugiere atajos o mejoras. "El objetivo siempre es que todos los estudiantes se vuelvan protagonistas del uso de la inteligencia artificial y no sean usuarios pasivos de la tecnología", remarcó.
Además, planteó que a su generación le preguntaban qué quería ser cuando fuera grande, pero que con los adolescentes de hoy esa pregunta ya no aplica "porque por ahí ese trabajo no existe hoy". Y agregó: "Creo que vamos hacia un mundo donde la escala de la personalización es más fácil gracias a la inteligencia artificial, entonces hay mucho de 'elige tu propia aventura' todavía".
Sobre el celular en el aula, no hay reglas explícitas. "Simplemente tratamos de que sea lo más entusiasta posible la propuesta y los tutores hacen un poco de trabajo de bueno, concéntrense, sigan con sus tareas", dijo. Tras cuatro semanas, "estamos sorprendidos gratamente de cómo tan fácilmente se adaptaron al modelo".