Entre la marea de mensajes, anécdotas y emociones que los lectores volcaron en el espacio interactivo de El Observador para despedir a Ruben Rada, hubo una consulta concreta. Conmovido por la partida del músico a los 83 años, un usuario escribió: “INMENSOOOOOO Q.E.P.D .......¿alguien sabe la cantidad de temas que tiene registrados?”.
Es que se trata de un creador que solía confesar que se "ahogaba de música" y que siempre mantenía proyectos listos en el cajón. Al consultar la base de datos oficial de la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU) bajo su nombre legal completo —Omar Ruben Rada Silva y su variante Ruben Omar—, el registro formal arroja exactamente 206 obras.
Para poner la cifra en perspectiva dentro del mapa de la música uruguaya, el volumen de obras de Rada dialoga con el de otros grandes referentes locales en los registros de AGADU: Jaime Roos reúne 179 composiciones anotadas a su nombre, Sebastián Teysera cuenta con 161, Emiliano Brancciari con 218 y Jorge Drexler suma 70 piezas en la base nacional. En el plano de la música tropical y popular masiva, compositores como Alejandro Jasa —coautor de éxitos como Mayonesa— superan las 300 obras inscriptas, mientras que el histórico socio y compadre de fusiones de Rada, Hugo Fattoruso, alcanza los 499 registros.
En el archivo conviven los himnos identitarios que marcaron la historia de la música popular como Botija de mi país, Las manzanas, Alegre caballero, Candombe para Figari, Tengo un candombe para Gardel y la fundacional Dedos, pieza angular de la etapa de Tótem en los albores de los años setenta.
El catálogo ante AGADU refleja también la amplitud compositiva del "Negro". En la nómina aparecen homenajes y crónicas cotidianas que van desde Espineta es lo más grande que hay y Hoy salí con el Lobo hasta piezas con humor rioplatense como Candombe para Carlos Santana, Candombe para Mirtha Legrand o Don King nockeó a King Kong.
A su vez, el registro documenta su etapa como Ruben Rá a través de temas infantiles como El país de los niños, La escuela de Rada o Pijama con camisón, además de composiciones en inglés y portugués como I want to live in New York, Chao da Mangueira y Amor en portuñol, fruto de sus influencias norteñas y sus períodos en el exterior.
Sin embargo, las 206 obras registradas en Uruguay no agotan el volumen real de su obra. A lo largo de sus más de 30 discos de estudio y sus extensas estadías laborales en Argentina, México y Estados Unidos con agrupaciones de culto como Opa, muchas de sus creaciones fueron registradas en sociedades de gestión del extranjero. A eso se suma el mito de las más de cien canciones que compuso en su juventud junto a Eduardo Mateo durante la era de El Kinto, muchas de las cuales se perdieron.