Después de instalarse en México, Meri Deal comenzó su carrera solista. En 2023 lanzó su primer álbum en solitario, Amores Náufragos. Desde entonces ha construido una carrera a nombre propio, cantó en el Estadio Centenario abriendo shows de artistas como Shakira, Tini Stoessel, Ed Sheeran o Luis Miguel, se paró en el pop y exploró nuevos registros desde la balada hasta la ranchera.
Ahora, bajo un nuevo sello discográfico, la cantante uruguaya está y quiere volver a hacer música para bailar.
Tras el lanzamiento de Loca, su último sencillo compuesto en un encuentro de composición junto a Yasmil Marrufo y Florentino Primera, la cantante uruguaya habló con El Observador sobre su carrera, cuando casi dejó de cantar, el recuerdo de las giras con sus amigos, su primer álbum solista, una colaboración con Paulinho Mosca, la agresividad de las redes sociales y la posibilidad de volver al país.
Y aquellas canciones siguen ahí, solo para ella. Pero no sabe por cuánto tiempo. Es momento, dice, de empezar a pensar en publicarlas. Lo que sigue es un resumen de esa conversación.
Siempre contás que el piano de un amigo de tus padres fue crucial en tu acercamiento a la música. ¿Recordás el momento en el que dijiste "quiero ser cantante"?
Me acuerdo de cuando empezamos a escuchar discos en mi casa: cada uno ponía su disco, se escuchaba entero y era respetado por todos. Mis viejos tenían un tremendo sistema de audio porque siempre fueron muy melómanos los dos. Nos pasábamos el día entero en casa con discos sonando todo el tiempo. Y a mí, el disco que me enamoró con locura fue ¿Dónde están los ladrones? de Shakira. Una mujer cantando, con esas letras, con rebeldía, con esos pantalones, con el pelo suelto, los pies descalzos. Me encantó, me acuerdo que que yo decía “quiero hacer esto, lo que ella hace”.
Corte a: estás abriendo dos fechas en el Estadio Centenario para ella en Uruguay.
Es muy loco porque hay algunas cosas en la vida que estás seguro de que en algún momento van a pasar, y yo sentía desde chica que en algún momento iba a conocer a esta persona que me marcó tanto. Para mí iba a pasar. Ella me enseñó la música. No es que sea la artista que más admiro en la vida pero es la que me marcó. Y sus shows me gustan mucho. Cuando hizo este tour la fui a ver a Buenos Aires. Cuando vino a Uruguay no podía creer que la iba a poder ver en casa, en un estadio en el que se ve muy bien a los artistas. Y encima después, como muchos cinco días antes del show, me dijeron que lo abría. Dije le estoy viendo al artista que me marcó, no puedo tener tan pocos días de preparación. No puede ser.
No sos ajena al Estadio Centenario. Has abierto desde Ed Sheeran a Luis Miguel o Tini. ¿Qué has aprendido de esas experiencias?
Es una oportunidad gigantesca sin lugar a dudas, que también es un desafío. Nadie quiere ver al telonero el 99% de las veces. La gente quiere que termine y que venga el artista, pero el artista sube cuando quiere y nadie lo retrasa. Entonces te pones en un lugar en el que sabés que estás estorbando. Para mucha gente, te diría que para la mayoría, es así. Hay algunos que saben apreciar que en ese tiempo no estarías haciendo nada y estás viendo a un músico. Pero al telonero lo elige el artista y su equipo. Entonces, algo tiene que tener sentido con lo que estás yendo a ver. Ahí está la responsabilidad del artista en si elige o lo delega.
El de Ed Sheeran fue increíble. Me llamó mi manager y me dice “mandame un video de una de tus canciones. Tocá la guitarra y grabate”. “¿Para qué?”. “No importa”. Bueno, listo, le mandé y me olvidé. Yo estaba con Toco para vos y en febrero me llaman para decirme “en 10 días es el show de Ed Sheeran y vos lo vas a abrir”. Después mi manager me contó que él quería ver videos de los artistas tocando sus canciones solo con su guitarra. Esa vez me sentí re recibida, venía en un momento en el que solo me habían visto con la banda y sentí tremendo cariño y apoyo de la gente. Iba a estar solita por primera vez con canciones que nadie sabía. Nunca ensayé tanto en mi vida. Cómo me recibió él, su equipo, Passenger, que era el telonero que giraba con él y se volvió amigo. La foto de WhatsApp de Passenger es en mi casa con mi mate. Esas cosas que te pasan que no podés creer y son parte del intercambio.
Hablabas de que en ese momento todavía estabas con Toco para vos, que fue un terremoto. Un proyecto muy familiar para vos que de pronto se había convertido en un fenómeno. ¿Qué aprendizaje te llevas de esa etapa de tu vida?
De todo, aprendí tanto con Toco para vos. Hoy lo pienso y era una niña, estaba en cuarto de liceo. Tenía 16 años cuando empezamos a tocar ese verano. Me iba a cantar a fiestas de amigos sin cobrar. Yo sabía que quería ser cantante pero no pensaba que eso me acercaba. Era una de las ocho bandas que tenía en ese momento. Te juro, tenía ocho bandas. Tenía una banda de blues, una banda de reggae, tenía de todo tipo de bandas. Toco para vos era una de esas y fue la más infantil, porque éramos todos de la misma edad, eran mis primos, eran amigos de mi generación. Nos cagábamos de risa, era pura joda. Arrancamos la banda en noviembre o diciembre, el primer verano hacíamos todos covers y ya en marzo del año siguiente teníamos Hasta la luna, pero nosotros no teníamos proyección de nada. Fue muy loco, muy repentino. Se me vino encima también. En un momento me abrumó mucho, porque era lo que quería pero no sé si estaba preparada para tanta responsabilidad tan pronto. Entonces aprendí a los ponchazos.
¿Cómo se lidia con esa presión inesperada siendo tan joven, sin haber tenido una preparación?
Soy muy de tolerar y de poner la responsabilidad primero. Y creo que eso me afectó porque fui tan responsable que me olvidé de mí. De repente en un momento fue muy agobiante porque venía aguantando muchas cosas que me estaban haciendo mal, que me estaban haciendo sentir triste, me estaban pasando cosas y no era consciente. Tengo un año de recuerdos de estar arriba de una van en una carretera todo el tiempo. Era algo constante. Me llevaba cinco libros por gira y me la pasaba mirando por la ventana, pensando qué lindo día pero sin lamentarme mucho. Llegaba a un pueblo recóndito en Argentina con mucho frío a un hotel que no tenía nada para ducharme, probar sonido y volver a dormir una siesta en el hotel porque después del show nos íbamos en la van a otro show en otra ciudad. Había algunos que tenían un upgrade y teníamos bondi de gira, que estaba bueno porque te acostas en una cama y dormís. Eso era tremendo, re divertido. Pero sí que fueron años duros, re duros. Íbamos al show, tocábamos y ese era el momento de gloria. Ahí siempre me divertí. La gente nos bancó siempre. Entonces, todo ese lado del ser artista y luchar para que te escuchen, nunca me pasó. No tuve que pedirle a nadie que me escuche, no tuve que mandarle una canción a nadie. Es más, no le contaba a nadie y pasaba. Que es lo opuesto a lo que tiene que suceder. Todo eso vino de la noche a la mañana, sin ser consciente de si quería estar de gira 24/7. Eso que teníamos un ambiente súper cuidado. Nosotros éramos los malcriados de todas estas bandas, no hacíamos más de dos shows por día porque me cuidaba la voz y otras bandas hacían 4 o 5. No nos dejaban tocar alcohol, y obviamente que todo el ambiente de drogas no existió nunca; nunca, no vimos nada. Todos se ocupaban de darnos lo mejor. Y aunque íbamos a pueblos recónditos igual siempre era el mejor hospedaje que había por la zona. Fue bien cuidado pero yo no me escuché. Entonces en un momento no aguanté más y casi dejo. Ahí cambié la regla del juego y dije no, yo esto no lo quiero dejar. Pero empecé terapia y empecé a viajar acompañada porque los chicos son mis mejores amigos, son mi familia, pero son hombres. Por más que los chicos eran mis mejores amigos, dormían hasta las 4 de la tarde y yo soy un bichito del día.
Te sentías sola.
Era como una soledad con impotencia, porque yo puedo estar sola pero bien. Me voy a la playa y me tomo unos mates pero no me sentía segura, no me dejaban tampoco. Tiene sentido porque me reconocían o íbamos a lugares que no conocía. ¿Entonces qué hago? Me quedo en el hotel esperando que alguien se despierte para que me acompañe a caminar.
Es interesante lo que pasó con esa ola también de la cumbia pop. En tu perfil de Spotify siguen estando esas canciones entre las más escuchadas. ¿Por qué te parece que sigue pasando eso con esas canciones?
A mí me encanta darme cuenta con los años que fui parte de una época, porque fue algo que nos marcó mucho a algunas generaciones. Queríamos bailar eso, era pura alegría. Era algo que nosotros realmente hacíamos de manera natural y espontánea, sin pensarlo. Nos nacía, éramos unos pendejos de 19 años divertidos. Lo único que queríamos era pasarla bien. Y eso era lo que le mostrábamos a la gente y lo que la gente quería consumir. Lo que sí nos pasó con Tocó para vos es que nuestras letras siempre fueron cuidadas dentro de lo que es la cumbia, no hubo nunca nada grosero, ninguna mala palabra, entonces las escucharon desde niños hasta abuelos. Nuestro público era muy amplio, pero yo creo que marcó a algunas generaciones.
Empezaste tu carrera siendo muy joven, ¿cómo sentís que has crecido en la industria musical?
Yo siempre fui muy fanática de otro tipo de música y pensé que nunca iba a ser recibida por esos ambientes que son los que admiro. Fui creciendo y compartiendo y se me dio de manera muy natural, supongo que porque hay un interés genuino de empezar a colaborar y a estar en contacto con gente que yo realmente admiro mucho como los Ibarburu, como Rada, como Martín Buscaglia, que me produjo una canción. Es una búsqueda, un camino que tengo, que en algún momento quiero empezar a sacar un poco más de esa música que todavía no mostré. En shows en vivo sí pero después no.
Y después como artista creo que aprendés. Después de tantos años de estar en esto, de haber estado con tres disqueras distintas, vas aprendiendo un montón y si hay algo que aprendí también es a ir atenta. Yo soy confiadísima y me creo lo que me digas. Y eso es algo que tuve que ir aprendiendo: abrí los ojos. Me pasa mucho que me vendan algo que después no tiene nada que ver o también desde el lugar de colaborar con artistas, de ser mujer en esta industria, de ciertas cosas que tenés que tener cuidado, estar atento.
Imagino también aprender a poner tus límites o hacer valer lo que vos querés, no debe ser fácil en una industria tan estandarizada querer ser vos.
Sí, esa es la parte más difícil. Con el tiempo aprendí que la que lo representa soy yo, es mi cara, es mi voz. De hecho me pasó mi primer disco solista. No sé si me representa. Fui coautor, escribí todas las canciones con otras personas, no sé si lo produje con quien me hubiese encantado, no sé si eran las canciones que hubiese elegido. Sabía escribir ese tipo de música, pero no era la que yo quería lanzar. Me pasó un poco también por una promesa de “vos, confiá, ya vamos a ir a donde vos querés pero tenemos que hacer este camino”. Yo confié, y después decís no puede ser así. Hoy por hoy, por suerte, estoy en otro lugar. En todo sentido. Es un aprendizaje en el que sigo intentando forzarme a mí misma a escucharme más, a ir más por mi intuición.
Loca es tu último sencillo. Es una canción que tenés guardada desde 2021, hasta que llegó su momento.
Me pasa eso con muchas canciones, la verdad. Empecé a escribir para mi proyecto solista en 2019 y por año hacía no sé cuántas canciones. No te da el tiempo en el año para sacar todas las que quisiera sacar por los tiempos de la industria, porque todo tiene un proceso y se demora. A mí me gustaría sacar una canción por semana, creo que podría, pero no.
¿Y qué te pasa cuando ves las letras de aquella Meri de 2019? ¿Todavía las sentís tuyas?
Voy canción por canción más que por año, porque capaz que algunas de mis letras favoritas son anteriores. Son canciones que nunca mostré. Siento que en todas las canciones que hice sin intención de que nadie escuche, es donde están las mejores letras. Ese es el trabajo que estoy viviendo, de “che, ¿y se ahora saco esas?”. La música que saqué la mayoría son colaboraciones en autoría y ahí es donde entras en un mundo en el que tenés que hablar un lenguaje en común. A mí me pasó mucho eso también al irme a México, hay cosas muy locales que allá no las entendemos. Me pasó con Loca, con el título de la canción, pero me pasó con letra de la canción interna, con los “vos” y “tú”. Es donde hoy en día estoy mucho más firme, porque es re lindo escuchar la identidad de uno en las canciones. A veces digo ¿por qué te obstinas tanto con una palabra? Si es “vuélveme” o “volveme” loca, me cambia mucho. La verdad es que al revés, me pasa que miro para atrás y me encantan esas canciones, ¿algunas cosas me dan cringe? Sí, obvio.
Decías que las canciones que hiciste para que nadie escuche, quizás son las que más te gustan. ¿Eso es porque sentís que hay cierta algo que la gente espera de vos o porque hay algo que no es el momento de compartirlas?
Siento eso. Van a salir, las voy a compartir y voy a compartir esas y todas las que escribo. Sigo escribiendo yo sola y es lo que más me gusta, la verdad. El tema es que cuando firmé con Warner México en 2019 sentí que mi proyecto fue muy manoseado. No lo supe cuidar. Entonces dije, ni loca les muestro estas canciones. No, no quiero. Entonces fue una decisión consciente, no fue “no les va a gustar” sino “yo no quiero que me las produzcan”. Quiero producirlas de otra manera. De hecho, recontra trabajé esas canciones con un amigo productor que se instaló en la casa de mis padres en el Pinar. Se vino dos semanas y estábamos como dos enfermos todo el día ahí metidos grabando, consiguiendo sintetizadores y buscando ese sonido que queríamos. Esas canciones son una joya para mí. En algún momento van a salir. Las voy a sacar, más allá de si a la gente les gustan o no. Es para mí, porque necesito darme ese gusto. No encontré el momento todavía.
Hace mucho tiempo que estás radicada en México. ¿Hay algo de tu música que esté influida por la lejanía con Uruguay?
Sí, no indagué mucho en las producciones en eso y eso que sí era full mi intención. De hecho produje una canción con Martín Bucaglia que es una canción que habla de Uruguay, de la nostalgia de irse y de lo lindo que es igual sentir que sos parte. La gran mayoría de los uruguayos que se van a vivir afuera siempre piensan que en algún momento van a volver. Y no hay quien no extrañe Uruguay. Hay otros países de los que la gente se quiere ir, acá no. Esta canción habla de eso. Es una canción muy linda que escribí con Leo Rizzi, que es un artista español-uruguayo. Se lo mostré a Martín, le encantó. Y era una canción que tenía que ser de una producción local. Le pusimos un poco de candombe. Está tremenda, divina. No la pude sacar todavía.
Volviendo a vos abriendo centenarios y el crecimiento que has tenido en estos años. ¿Cómo te llevas con la exposición que viene con ese crecimiento?
Es muy loco porque cuando más exposición tuve fue en Toco para vos. Fue mucho y lo pude llevar. Era mucho, pero era muy sano. No tuve haters y todas esas cosas que hoy en día pasan, que la gente quiere cancelarte o quiere hatear. No me ha pasado mucho, pero sí veo que las redes están cada vez más agresivas. La gente está con ganas de estar enojada. Cuando yo estaba con Toco para vos eso no pasaba, la gente quería alentar, decir cosas lindas. Ahora veo que una negatividad en torno a las redes que todo tiene que ser polémico o morboso. No me encanta, no soy inmune a eso. Me encantaría decirte que no importa, pero me afectan esas cosas. Nunca me afectaron las críticas a lo físico porque eso es una boludez pero hoy en día veo otro tipo de broncas. ¿A quién le importa? ¿Quién es? ¿Por qué ella de vuelta? A mí me re afectó el año pasado cuando le abrí el concierto a Shakira. Si me hubiesen podido colocar, me habría avisado con dos meses de anticipación para que me prepare. No es así, es un divague eso. Nadie puede decirle a una artista, y menos a alguien tan grande, quién le va a abrir el show. Es imposible. Me pareció muy loco porque yo siempre me sentí muy apoyada en Uruguay. Entiendo que abrí shows grandes pero con la cantidad de shows que se hacen al año decir que abro todos los shows, porque abrí seis en total en los últimos siete años, es un disparate. Y no hay cosa que me dolería más que no ganarme el lugar. Y más cuando hay colegas que un poco tienen ese feeling, ¿viste? Llegas a cuestionarte si quieres hacerlo. Pero después tenés que darte cuenta que es una oportunidad enorme.
¿Qué te gustaría que sucediera en esta nueva etapa de tu carrera?
Me encantaría que alguna de estas canciones vuelva a conectar como pasó con Toco para vos, que fue algo lindo. Me encantaría que tomen un poco más de protagonismo en mi vida. Me encantaría hacer un show en Uruguay. Me encantaría estar más por acá. Tengo ganas de estar más presente de este lado del mundo y creo que hay muchas cosas buenas para hacer. Sí quiero colaborar con toda esta gente con la que me suelo juntar y al final no muestro nada, no saco nada y empezar a mostrar un poquito más todo eso.