4 de septiembre de 2026 17:00 hs

La formula es archiconocida. Uno es serio, el otro es un tiro al aire. Uno ya está más veterano (cuando no directamente al borde de la jubilación), el otro es joven (cuando no directamente un novato). Uno es idealista, el otro es un cínico. Y muchas veces hay un diferencial notorio que suma a esa diferencia e incrementa la fricción que para el final de la historia ya no va a existir: hombre y mujer, blanco y negro, humano y perro.

Sin traducción al español, el subgénero buddy cop ha poblado el cine y las series desde hace unas cuantas décadas, en todas las variantes posibles. Los años 80, con Arma mortal y Miami Vice fueron una suerte de era dorada, pero hay ejemplos de todo tiempo y lugar: Starsky y Hutch, la trilogía Rush Hour con Jackie Chan y Chris Tucker (una obsesión durante mi infancia y adolescencia temprana), Bad Boys, Hombres de negro, la película de Disney Zootopia, la excelente The Nice Guys, la argentina Tiempo de valientes y aquella memorable escena de El payaso plin plin/feliz cumpleaños, y la serie uruguaya Todos detrás de Momo.

Incluso con menos humor, se puede sumar a esa lista de historias enfocadas en parejas disparejas policiales a Día de entrenamiento o la serie True detective. Ejemplos sobran. Y a la lista se suma ahora una serie que ya a la mitad de su recorrido, se ha convertido en una de mis predilectas de este año: Linternas. La sensación parece ser compartida. La serie acaba de batir récords de audiencia esta última semana, gracias a su impactante tercer episodio.

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Te doy la bienvenida a una nueva edición de Doble programa.

La dinámica de su dupla protagónica es la de los buddy cops. Por eso hay un colchón de familiaridad al empezar esta historia sobre el que la serie siempre cae. La gracia, entonces, es que los integrantes de la dupla — uno es blanco, veterano, canchero, desprolijo, grosero; el otro es negro, joven, serio, implacable, filoso— tienen superpoderes.

Sin ser uno de los más populares por fuera del nicho de seguidores más firme, Linterna Verde es uno de los personajes insignia de la editorial DC, que tiene como superestrellas a Batman y Superman. Con una larga historia que se remonta a la década de 1940, el rol de Linterna ha pasado por varios personajes que han portado el anillo que permite volar y crear objetos a base de fuerza de voluntad y concentración.

Dos de ellos son los protagonistas de esta versión: Hal Jordan (el Linterna más conocido de los cómics, que en una fallida película de 2011 fue encarnado por Ryan Reynolds, aquí lo interpreta Kyle Chandler), y John Stewart (para los de mi generación, una referencia más inmediata porque era el Linterna Verde de los dibujitos de la Liga de la Justicia que daba Cartoon Network en los 2000). Este último está interpretado por Aaron Pierre, actor británico del que te recomiendo además la película Rebel Ridge, que está en Netflix y es una excelente historia de acción y venganza.

Están entre nosotros

Pierre y Chandler son dos de los puntos altos de esta serie que se puede ver en HBO (y la plataforma HBO Max), y que estrena episodios nuevos cada domingo a las 22 horas. La dinámica entre estos dos personajes, su roce constante, los secretos que se guardan el uno al otro y a la vez, la necesidad de tener que ayudarse mutuamente mientras investigan un asesinato ya son un punto de partida jugoso para engancharse con la propuesta.

La serie maneja su narrativa de una forma fascinante. El hilo principal de la trama discurre en 2016, pero hay saltos periódicos para adelante y para atrás, desde la década de 1980 hasta el 2026 actual, que van agregando capas a los misterios (y no capas de superhéroe, necesariamente), y enriqueciendo a sus personajes revelando sus pasados e historias traumáticas y accidentadas.

Mientras Jordan entrena a Stewart como su eventual reemplazante como policía galáctico, la dupla además se va a un pueblito remoto de Nebraska — el equivalente uruguayo sería irse al medio de Tacuarembó — a investigar unas muertes sospechosas ocurridas durante un partido de fútbol americano liceal que pueden esconder una invasión extraterrestre.

Como buena buddy cop detectivesca, hay en Linternas preguntas que se van respondiendo en cuentagotas, hay momentos donde se escapa la carcajada, y en este caso, además, hay gente que vuela, aunque todo el elemento fantástico está contenido y llevado a un tono más comedido.

En los últimos años, esta versión más “realista” y de colores apagados de los superhéroes se ha convertido en casi un cliché. Hay unas cuentas hijas de la saga El Caballero de la Noche, la trilogía de Batman que firmó Christopher Nolan, donde lejos de los ¡Crack! ¡Pow! ¡Bam!, los enmascarados sufren y se angustian por sus vidas fuera de lo común, o se enfrentan a la dificultad de hacer coexistir las distintas facetas de su vida.

Linternas sigue ese camino, lo que no llama la atención al ver que por detrás hay una tríada compuesta por el guionista de cómics Tom King, un nombre ilustre en el mundo de los superhéores, que ha enfocado varias de sus series en los dilemas familiares y cotidianos de estos personajes; el guionista Chris Mundy, que hizo Ozark y True Detective, una influencia obvia en esta nueva serie; y Damon Lindelof, uno de los hombres detrás de Lost y responsable de la serie Watchmen, otra de superhéroes sucios y crudos, donde el trabajo policial y detectivesco también era central al relato.

Queda ver como esta serie resuelve sus misterios y cierra las ventanas que abrió en su primera parte. Pero por lo pronto, vale la pena subirse.

De Australia al litoral uruguayo

En este tren de uniformados que no son una garantía de seriedad o profesionalismo (pero si de humor), se estrenó hace poco la segunda temporada de la serie australiana Deadloch. La primera entrega es una comedia brillante, y otro gran ejemplo de estos relatos sobre duplas obligadas a funcionar por las circunstancias.

En este caso, la aparición de un asesino serial en un pueblo de pescadores en Tasmania que se prepara para su festival anual revela algunos secretos de la localidad y sus habitantes guardados en el placar durante años, y fuerza a la jefa de policía local, la estricta y amarga Dulcie Collins a trabajar con la detective Eddie Redcliffe, que llega desde la otra punta de Australia llevándose todo por delante y cargada de prejuicios.

La serie está en Amazon Prime Video.

Más cerca en el mapamundi tuvimos esta semana el anuncio de que la flamante Academia de Cine del Uruguay eligió por primera vez cuál será la película que represente al país en dos de las principales ceremonias de premios internacionales: los Goya españoles y los Oscar.

La primera receptora de esa cocarda fue Un cabo suelto, la película dirigida por Daniel Hendler y protagonizada por Sergio Prina, Pilar Gamboa y Alberto “Mandrake” Wolf. Prina encarna a un policía argentino que ve algunas cosas que no debe y es perseguido por una pareja de colegas turbios. La fuga lo hace cruzar el puente binacional y refugiarse en Uruguay, donde conocerá el amor, el anonimato y la fabricación de quesos artesanales.

Dueña de un humor incómodo y de situación, Un cabo suelto funciona como comedia de principio a fin. Por el momento no está disponible en ninguna pantalla, pero Hendler contó en redes sociales que pronto llegará a streaming, así que para una próxima edición de Doble Programa te tendremos al tanto.

Y así llegamos al final. Nos volvemos a encontrar dentro de cuatro semanas.

Gracias por tu lectura y hasta la próxima.

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